18 de agosto de 2010

Un enigma de la oftalmología

Final para un poema asonantado sobre la situación del poeta en la sociedad moderna. Se titulará «Un enigma de la oftalmología»; empezará exponiendo, en tono entre científico, patético y jocoso, cómo los globos oculares de las rubias, por razones que escapan a la ciencia, tienen una extraña incapacidad para percibir la imagen de los poetas; continuará invitando al colega incrédulo a verificarlo empíricamente por sí mismo y acabará como sigue

Comprobarás, hermano, de inmediato
que ella verá la silla, la lámpara, la puerta;
verá sin duda alguna al bosquimano
con yate que se encuentra a tu derecha,
y hasta verá al político cretino
(valga la redundancia) que se sienta
—atención al detalle— exactamente
detrás de ti (¡oh rara transparencia!).
En resumen: verá todas las cosas
visibles, y no digo que no vea
incluso algunas invisibles, pero
lo que es de ti, ni la menor idea.

Tan negro es el camino
que este mundo destina a los poetas.

Miguel d'Ors, La imagen de su cara.

2 comentarios:

  1. pobre don Miguel... a mi me pasa lo mismo con las mujeres... que no me pueden ni ver XD..
    qué tal el verano Bartleby?
    Rojo

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  2. No te quejes, que tú seguro que tienes mucho tirón...

    El verano bien, no es que sea mi estación preferida pero se intenta sobrellevar con alguna escapadita a la piscina. Agradezco mucho este paréntesis de tormentas. Un abrazo.

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