1 de marzo de 2010

El móvil


La primera vez que algunos lectores tuvimos noticia de esta obra de Javier Cercas fue en Soldados de Salamina, donde leemos estas palabras en boca de Roberto Bolaño: "creo que había un cuento muy bueno sobre un hijo de puta que induce a un pobre hombre a cometer un crimen para poder terminar su novela, ¿verdad?" De la actitud del protagonista, según esto, podemos deducir que para él quizás el arte lo justifique todo.

Aunque el que escribe estas líneas no es un antitaurino militante, leyendo este libro, para cuyo protagonista la literatura o el arte se haya en un pedestal, uno se acuerda de uno de los argumentos esgrimidos por los defensores de la tauromaquia: su consideración de espectáculo artístico. Hagamos un mínimo ejercicio de empatía, pongámonos por un momento en el lugar del toro. Pensemos que nos dicen: tranquilo, te vamos a matar pero de un modo artístico, no te lo tomes a mal, mira qué estético todo, tu sufrimiento es al fin y al cabo secundario, casi insignificante.

Dejando a un lado las comparaciones, más o menos odiosas, el protagonista de El móvil (2003)supedita la vida a la literatura, como queda claro desde el principio del texto: "Había subordinado su vida a la literatura; todas sus amistades, intereses, ambiciones, posibilidades de mejora laboral o económica, sus salidas nocturnas o diurnas se habían visto relegadas en beneficio de aquella".

Cuando no sabe sobre qué escribir la novela que quiere escribir, no escatima en medios para conseguir el material literario que necesita: se obsesiona y comienza a espiar a sus vecinos. Como le interesan las posibilidades literarias del deterioro del matrimonio vecino, cuando le piden asesoramiento (Álvaro, el protagonista, es un abogado), no duda en no hacer demasiado bien su trabajo, para que su situación empeore y, así, él pueda explotar en su novela la agudización de sus problemas.

Como haría años después Paul Auster en La noche del oráculo, Javier Cercas nos hace aquí dudar del plano de ficción en el que nos encontramos (novela, novela del protagonista de la novela, novela del escritor que protagoniza la novela que escribe el protagonista de la novela...)

"La novela de Álvaro consta de otros tres personajes: un joven matrimonio que trabaja de la mañana a la noche para mantener a duras penas su hogar y un anciano que vive con modestia en el último piso del mismo edificio ocupado por el matrimonio y por el novelista. A medida que el escritor de la novela de Álvaro escribe su propia novela, se altera y enturbia la pacífica convivencia del matrimonio vecino (...) Un día el escritor encuentra a sus vecinos en el ascensor; el matrimonio lleva consigo un objeto alargado envuelto en papel de estraza. Incongruentemente, el escritor imagina que ese objeto es un hacha y resuelve, al llegar a casa, que el matrimonio de su novela matará a hachazos al viejo rentista.Días después pone punto final a su novela. La portera, esa misma mañana, descubre el cadáver del viejo que vivía modestamente en el mismo edificio que el novelista y el matrimonio. El viejo ha sido asesinado a hachazos. Según la policía, el móvil del crimen fue el robo. Sobrecogido, el novelista, que no ignora la identidad de los asesinos, se siente culpable de su crimen porque, de una forma confusa, intuye que ha sido su propia novela lo que les ha inducido a cometerlo."