31 de octubre de 2011

El árbol de la vida


Ya sabemos que Terrence Malick no es lo que se dice un cineasta muy prolífico (sus sólo cinco películas rodadas en treinta y ocho años así lo atestiguan), pero cuando hace una película la calidad se hace notar. Uno, por suerte o por desgracia, es sensible a la belleza, y disfruta por cada poro de la exquisitez visual de películas como esta, una película que puede resultar pretenciosa, excesiva, aburrida y que, desde luego, si vuestro ideal de película es Con derecho a roce es casi seguro que vais a odiar. Quizá no tanto si os dejáis llevar un poco y disfrutais de la poesía y la delicadeza que contienen sus imágenes. Porque eso es en mi opinión El árbol de la vida, un trabajo visualmente sobresaliente. Para mí no es una película diez, me parece que es más cómo lo cuenta que lo que cuenta (¿aunque acaso no se trata de eso?), pero aprecio mucho que exista gente como Terrence Malick, que aún se esfuerza por hacer cine, obras de arte, más que por hacer caja a toda costa. No me apetece hablar del argumento, de la historia que cuenta, porque creo que contar no es aquí la palabra más adecuada, ya que la cinta no es tan narrativa como poética. Pura poesía visual. Desprende también cierto misticismo. La vi ayer y no puedo decir otra cosa: fue una experiencia intensa. Me alegro de que ganara la palma de oro en Cannes: es preciosa. ¿Mi valoración? 4/5.

28 de octubre de 2011

Un momento de descanso



Hilarante, puede que esa sea la palabra. Seguramente no soy el único que descubrió a Antonio Orejudo con Ventajas de viajar en tren, una novela tan breve como imaginativa, lúdica, delirante y en una palabra magnífica, que más de una vez he recomendado. Por alguna que otra entrevista, Orejudo me parece alguien interesante: habla claro y no se anda con pedanterías o academicismos. En sus mejores momentos consigue resultar  adictivamente divertido. 

Un momento de descanso es su último libro hasta la fecha, publicado por Tusquets. Orejudo se acerca al terreno de la autoficción y aparece como personaje y narrador de la novela. Dividida en tres partes, en la primera nos acercamos a la vida del profesor Cifuentes en Missouri, donde será acusado de haber humillado a una alumna negra y se convertirá en persona non grata para sus compañeros, que empezarán a darle de lado. Por otra parte, empeorará la relación con su mujer (a la que Cifuentes empieza a espiar, por si tiene un amante) y con su hijo, que no se sentirá apoyado por él para dedicarse a la danza, actividad por la que tiene más pasión que verdadera habilidad. Para colmo, por un boquete hecho en la pared su casa empezará a ser invadida por las hormigas.

Esta primera parte, que quizá sea la más divertida, la más redonda, parece una sátira de lo políticamente correcto, del exceso de protección que actualmente puede existir hacia minorías que históricamente han sido marginadas. “Aquí estamos viviendo una dictadura de los oprimidos”, dice uno de los personajes. Pese a ser un hombre de letras, Orejudo se muestra en algunas afirmaciones muy crítico con las humanidades:

“Los humanistas, sus colegas, él mismo, todos ellos, que un día fueron la vanguardia del conocimiento, no tenían hoy nada que aportar al mundo. Por eso empleaban una jerga incomprensible y desdeñaban las exposiciones claras de los asuntos complejos. Huían de la claridad, porque sabían que la luz es enemiga de la superchería.”

Posteriormente, el texto viene a mostrarnos lo miserable y corrupto que puede ser el mundo universitario. Un mundo que, por otro lado, el autor conoce perfectamente, ya que imparte clases de literatura en la Universidad de Almería. Es un libro que no decepciona, y con Orejudo la calidad está en mi opinión asegurada. Además, qué bien se lo pasa uno leyéndolo, las páginas vuelan. Así que está claro: admitimos Orejudo como sinónimo de diversión. Ahora toca esperar su próxima novela. Mientras tanto, podemos seguir leyendo sus columnas en el diario Público

25 de octubre de 2011

Chesil Beach



Ian McEwan ha sido un autor al que me he venido acercando de cuando en cuando. Me acerqué a Expiación en el instituto (el mejor de los que he leído hasta ahora), a ese le siguió Ámsterdam, novela también tiene su punto y mereció el Booker (si eso significa algo), luego Primer amor, últimos ritos, un libro de relatos que está bien en mi opinión, debut de McEwan y muestra del estilo más atrevido de sus inicios, con algún relato erótico. Finalmente, leí un tercio de Sábado, libro que abandoné por simple aburrimiento (espero cuando lo retome que sea tan bueno como algunos dicen). En ese momento, decidí ponerme con Chesil Beach, un libro que ha maravillado a cantidad de lectores y críticos (algunos lo consideraron el mejor libro del autor).

La historia se sitúa en la Inglaterra anterior a la revolución sexual, y narra la noche de bodas de Edward y Florence (vírgenes, por supuesto: podéis imaginar la importancia de ese momento para los dos, los nervios, la tensión y demás) en un hotel construido junto a la playa del título (ayuda a imaginársela la sugerente imagen de la portada), en lo que si uno fuese un poco más cursi llamaría “un marco incomparable” (desde el hotel se oye el rumor de las olas y tal). El autor intercala entre tanto sucesos del pasado, para construir de forma más profunda a los personajes, algo que ralentiza la historia y en general puede aburrir, aunque en verdad es una parte necesaria.

Hasta ahí la trama. Comento ahora mis impresiones. Hasta la mitad he de decir que el libro no me interesó, me pareció todo muy frío y me recordó a los peores momentos de McEwan, pero hacia la mitad el libro se convirtió en una lectura placentera y pasé con interés las páginas, hasta terminar con un buen sabor de boca, aunque sospechando que tampoco estaba ante una gran historia. Vamos, que me quedé un poco: ¿ya se ha acabado esto? En cualquier caso, el libro tiene muy buenos momentos. ¿Mi valoración? 3/5.

Dejo un par de fragmentos:

“La idea de que alguien la tocara “ahí abajo”, aunque fuera alguien querido, era tan repugnante como, pongamos, una intervención quirúrgica en un ojo. (…) Florence sospechaba que había en ella alguna anomalía profunda, que ella siempre había sido distinta y que al fin estaba a punto de ser descubierta. Creía que su problema era más grande, más hondo que el mero asco físico; todo su ser se rebelaba contra una perspectiva de enredo y carne…”

“¿Y qué se interponía entre ellos? Su personalidad y su pasado respectivos, su ignorancia y temor, su timidez, su aprensión, la falta de un derecho o de experiencia y desenvoltura, la parte final de una prohibición religiosa, su condición de ingleses y su clase social, y la historia misma.”

Esto es todo, creo que hace un año ya que leí este libro, y desde entonces me resistía a colgar la reseña. Para más -y mejor- información, os enlazo al blog de Carol: 10.15 Saturday night.

16 de octubre de 2011

Hagamos un trato

Compañera
usted sabe
que puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo
si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo
si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo
pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo


Mario Benedetti (1920-2009).

12 de octubre de 2011

Nick Drake-Five Leaves Left



Título del álbum: Five Leaves Left
Artista: Nick Drake
Año de publicación: 1969
País: Reino Unido
Género: Folk / Rock
Títulos del álbum: 01 Time Has Told Me, 02 River Man, 03 Three Hours, 04 Way To Blue, 05 Day Is Done, 06 ‘Cello Song, 07 Thoughts Of Mary Jane, 08 Man In A Shed, 09 Fruit Tree, 10 Saturday Sun.
Duración: unos 41 minutos.

Hace poco, cuando falleció Amy Winehouse, se hablaba en los medios del famoso club de los 27, ese grupo de músicos generalmente brillantes que murieron con esa edad: Jim Morrison, Janis Joplin, Kurt Cobain y Jimi Hendrix. Nick Drake no forma parte de ese selecto club, pero por poco. Acosado por una honda depresión que lo llevó a la hospitalización, el cantautor inglés falleció por una sobredosis de antidepresivos a los 26.

Criado en el medio rural, inició en la universidad unos estudios de literatura inglesa que abandonaría (a pesar de los consejos de su padre) para dedicarse a su carrera musical. Dicen que era lo opuesto al cliché del músico atormentado. Su rendimiento académico era bueno y también era buen deportista. Sin embargo, su padre recuerda algo significativo: “En una carta, el director del colegio nos dijo que Nick era un gran alumno y deportista, pero que nadie lo conocía muy bien. Eso resume muy bien su vida. Nadie conocía muy bien a Nick”. Five Leaves Left, su primer disco, se empezó a grabar en 1968, cuando Drake contaba veinte años. Su hermana explica que era muy reservado y casi no le habló de la grabación. Simplemente entró un día en su habitación y, diciendo “ahí lo tienes”, tiró el disco en la cama y se fue sin más. En él encontramos una guitarra acústica, un bajo, una batería y algunos arreglos orquestales de cuerda y viento. La primera canción que oí del disco fue esta, "Day Is Done".

Hay que decir que en vida Nick Drake tuvo poco éxito, es años después de morir cuando empezó a hacerse famoso. En los noventa sus discos (fueron tres los que editó en total) comienzan a aparecer en las listas de mejores álbumes de las revistas especializadas. El año 2000, una canción suya aparece en un anuncio, lo que le hace auparse a los primeros puestos de las listas de ventas. Su música apareció también en la banda sonora de varias películas, entre ellas Los Tenenbaums de Wes Anderson y Algo en común (Garden State), protagonizada por Natalie Portman. La letra de "Fruit Tree" parece definir bien su carrera:
“Nadie te conoce aparte de la lluvia y el aire, pero no te preocupes, porque todos ellos se pararán y te mirarán cuando te hayas ido. (…) Todos sabrán que estuviste aquí cuando te hayas ido”.

En la actualidad se le considera un artista de culto que ha influido en varios músicos de renombre. Canciones suyas han sido versionadas por Norah Jones, Elton John o los granadinos Los Planetas. Dicen que sus letras hablan de amor, incomprensión, soledad, sueños…, con la naturaleza siempre como telón de fondo. La verdad es que el disco lo sumerge a uno en una atmósfera que podríamos calificar de poética y otoñal. Para los que encuentren estos adjetivos cercanos a su manera de sentir, será una delicia escucharlo. Os dejo un par de canciones más.

9 de octubre de 2011

Lugares abandonados
























¿Tiene encanto lo abandonado? Así lo creen desde el blog Abandonalia, de donde están extraídas todas estas imágenes. Pinchando en el enlace podréis encontrar muchas más, además de algunos enlaces a otros sitios dedicados a la misma tarea: encontrar el lado estético al deterioro.