30 de marzo de 2012

Manel - 10 milles per veure una bona armadura



Título: 10 milles per veure una bona armadura
Autores: Manel
Año de publicación: 2011
País: España
Títulos del álbum: 01 Benvolgut, 02 La canço del soldadet, 03 El gran salt, 04 Boomerang, 05 La bola de cristall, 06 Aniversari, 07 Flor groga, 08 Criticarem les noves modes de pentinats, 09 El Miquel i l’Olga tornen, 10 Deixa-la, Toni, deixa-la.
Duración: unos 45 minutos.

El segundo álbum de los catalanes Manel, que ganaron el Premio Ojo Crítico de Música Moderna, fue -para algunos- uno de los discos del pasado año en lo que al panorama nacional se refiere. Prestadles oído unos minutos, corréis el riesgo de descubrir algo que os guste (si es que no los conocéis ya, claro). Su canción “El 25 de Gener”, que es la primera que yo descubrí del grupo, tampoco tiene desperdicio.







29 de marzo de 2012

Heraclitana

Cuando el río es lento y se cuenta con una buena bicicleta o caballo sí es posible bañarse dos (y hasta tres, de acuerdo con las necesidades higiénicas de cada quién) veces en el mismo río.

Augusto Monterroso (1921-2003).


24 de marzo de 2012

Mary and Max


No quisiera extenderme mucho. Simplemente invitar a que la veáis los que aún no lo hayáis hecho. Mary and Max (2009), del australiano Adam Elliot, me parece una de esas joyas que se encuentran a veces en el panorama de la animación. Una hermosa historia de amistad por correspondencia entre una niña australiana y un (¿cuarentón?) neoyorquino obeso sin amigos. Imaginativa, triste, inteligente... Magnífica, no pierde interés a lo largo de sus ochenta y ocho minutos de metraje. Definitivamente, me seduce la animación en plastilina. Dejo el tráiler, aunque esté en inglés.


21 de marzo de 2012

Los cuadernos del Hafa



Creo recordar unas palabras de Vila-Matas en una entrevista que venían a decir que cuando uno viaja al extranjero y lo hace acompañado puede empezar a pensar que la gente del país en cuestión es muy rara. Sin embargo, decía el barcelonés, si uno viaja solo acabará comprendiendo que el único raro es uno mismo. El viaje, de ahí esta alusión, es una de las bases sobre las que se asienta Los cuadernos del Hafa, la primera novela de Pablo Cerezal que ha publicado hace un par de meses Ediciones Carena. Nos situamos en Marruecos, ese país tan cercano a España y del que al mismo tiempo nos llegan noticias (en la mente el reciente suicidio de Amina) que nos lo vuelven algo lejano, al menos culturalmente hablando.

Lo primero, supongo, sería explicar qué es el Hafa, ese café tangerino fundado allá por los años veinte por el que han pasado egregios visitantes que os sonarán a todos: desde algunos miembros de la beat generation, como Jack Kerouac o William S. Burroughs, hasta componentes de los Rolling Stones (Mick Jagger, Brian Jones) pasando por Tennessee Williams, Paul Bowles, Jimi Hendrix o Djuna Barnes, por mencionar unos cuantos.

Una de las cosas para las que puede servir esta lectura es para conocer un poco Marruecos. Pablo Cerezal se muestra buen conocedor del país magrebí, donde reside su admirado Juan Goytisolo, y en la novela aporta detallada información que va de la gastronomía nacional a la música, pasando por la economía o la religión. Pero esto no debe llevarnos a pensar que estamos ante un capítulo de Pilot Guides: estamos ante una novela, un artefacto lingüístico, y precisamente el estilo del autor es lo que dota de un sello inconfundible al libro.

Para ser una primera obra, encontramos ya un libro maduro en el que se observa un envidiable manejo del lenguaje. Creo que sería exagerado considerarlo barroco (no llega en mi opinión a ser tan denso como Menéndez Salmón, Juan Manuel de Prada o Luis Martín-Santos, autores de calidad probada pero que en ocasiones rizan demasiado el rizo, para mi gusto), pero sí que es un estilo elaborado y conseguido, diría que poético incluso (destacan sus imágenes, comparaciones, símiles, descripciones...). Basta leer la primera página para darse cuenta de que estamos ante un libro de calidad, de esos que nos ofrecen la oportunidad de degustar cada palabra, algo que no ocurre con tanta frecuencia como sería de esperar. Consigue embriagar al lector con esa recreación del ambiente de la ciudad marroquí, eludiendo los consabidos tópicos, mediante pinceladas en forma de cortos capítulos que impiden que la lectura se haga pesada. No es un tipo de literatura del que se suelan vender millones de ejemplares, pero sí uno de esos libros que dejan un muy buen recuerdo en aquellos que se atrevan a adentrarse en sus páginas.

En ellas encontramos a personajes como Munir, un joven con el que entabla relación el viajero protagonista, cuya historia -la de Munir- pasa por trabajos en radio y prensa (acaba siendo enviado especial en Milán) y nos informa también de su situación familiar y su desengaño religioso. Aanisa es otro de los personajes centrales de la novela, que propicia momentos de apasionamiento e incandescencia del lenguaje. El autor va trenzando estas historias con las de algunos visitantes ilustres del Hafa Café, cuyos pensamientos ficciona: Burroughs, Brian Jones, Anita Pallenberg, Jane y Paul Bowles…

En definitiva, el libro resulta ante todo un ejercicio de honestidad con el que disfrutarán casi seguro los que gusten de la buena literatura. He de añadir, para terminar, que esta entrada es un caso especial dentro de la dinámica del blog, ya que ha sido el autor quien me ha enviado su novela, de forma que en cierto modo el libro en este caso me ha elegido a mí en lugar de seleccionarlo yo en una biblioteca o librería. No obstante, sigue siendo el mismo el intento de sinceridad por mi parte, así como el empeño de que este rincón de la web sirva de espacio independiente y desinteresado. 

Dejo para terminar un fragmento:
“…el amor está anclado fieramente a la mentira, desde su inicio en que, por miedo a no encontrar a nadie más, en el futuro, que satisfaga nuestros instintos carnales, nos engañamos y afirmamos estar locamente enamorados de la primera persona que nos ofrece sus favores y determinamos, con mayor o menor fortuna, perpetuar la relación inicial por si acaso no encontrásemos ya más personas dispuestas a compartir nuestro lecho, en adelante. [….] Ni existe la pareja ni los proyectos comunes dentro de ésta, salvo si se aposenta sobre una sólida base: la farsa, la mentira, el engaño. Y no me refiero con ese engaño a infidelidades ni otras nimiedades del estilo. Me refiero a la mentira que cada uno de los integrantes de la pareja se autoimpone para poder seguir soportando la compañía del otro. La pantomima, el engaño, convertir tu propia vida en una farsa, esa es la exclusiva y verdadera naturaleza del amor, amigo.”
Enlace al blog del autor.

15 de marzo de 2012

Nadie encendía las lámparas



Hace poco leía la respuesta del bueno de Jorge Drexler cuando le preguntaban por un autor de cabecera: Felisberto Hernández, un autor, decía, con “un mundo de imaginación desbordante”. Parece que Felisberto Hernández es uno de los grandes outsiders de las letras hispanoamericanas. Uruguayo como Onetti y Mario Levrero, fue descubierto y reivindicado en Europa por Cortázar. Nacido en 1902 (tres años después que Borges, para hacernos una idea), es claramente un escritor de minorías. Carlos Fuentes lo considerará uno de los grandes fundadores de la modernidad literaria en la América hispana, junto a nombres como Macedonio Fernández, Horacio Quiroga o Roberto Arlt.

En Nadie encendía las lámparas, el autor presenta un conjunto de diez relatos. El hilo que los une es su protagonista, músico como el propio Hernández, que fue pianista en la época. Desde los primeros relatos Felisberto se muestra como un escritor raro y genuino, extraordinario, en el sentido de que se sale de lo común. Sus relatos sorprenden por su singularidad. En uno de ellos un acomodador descubre una luz en la oscuridad de la habitación y acaba comprendiendo que el haz procede de sus propios ojos; en otro un hombre recuerda su pasado como caballo; otro termina con la muerte (sic) de un balcón, que se derrumba por propia iniciativa. Narrador de lo fantástico, el autor sabe crear un efecto de extrañamiento de la realidad, juega con las posibilidades de lo inesperado sin salirse de lo cotidiano. Como muestra de su estilo, sirva el siguiente fragmento:

“Al silencio le gustaba escuchar la música, oía hasta la última resonancia y después se quedaba pensando en lo que había escuchado. Sus opiniones tardaban. Pero cuando el silencio ya era de confianza, intervenía en la música: pasaba entre los sonidos como un gato con su gran cola negra y los dejaba llenos de intenciones.”

Si tuviera que elegir una palabra o característica para definir los relatos de Nadie encendía las lámparas, probablemente destacaría su singularidad, capaz de sorprender a casi cualquier lector. Quizá esperaba más de este libro, aunque algunos relatos me han fascinado, así que lo tendré en cuenta para una relectura dentro de unos años, a ver qué me dice entonces.

13 de marzo de 2012

Klaus & Kinski-Herreros y fatigas


Título: Herreros y fatigas
Autor: Klaus & Kinski
Año de publicación: 2012
País: España
Género: Electrónica / Pop / Shoegaze
Títulos del disco: 01 La duda ofende, 02 Contrato, 03 El día de los embalsamados, 04 Soneto, 05 Poderoso caballero, 06 In the Goethe, 07 Daño cerebral, 08 Sacrificio, 09 Ojo por diente, 10 Dos males tienes, 11 La pensión, 12 Cumbres profundas, 13 Relatividad general, 14 Buceador.
Duración: algo más de una hora.







11 de marzo de 2012

El túnel


“Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne.” Con estas palabras comienza El túnel de Ernesto Sábato, un relato criminal que desde el inicio intuimos intenso y absorbente, narrado por una voz dura y obsesiva que más de una vez  adivinamos trastornada. Digamos que el estar narrada en primera persona podría favorecer el hecho de que el narrador, que decide qué cuenta y qué no, y cómo cuenta lo que cuenta, apareciese de algún modo ensalzado, o al menos intentase tapar sus defectos, las acciones que lo retratan como un desequilibrado, pero no es así. 

La historia relata la historia entre el pintor y María Iribarne, desde que se conocen hasta que finalmente él acaba matándola (como en Crónica de una muerte anunciada conocemos el final desde el principio). La primera vez que tiene noticia de María es en un museo en el que se exponen sus obras. Advierte que una mujer se ha detenido ante uno de sus cuadros, y que ha sabido percibir un detalle en el que nadie se ha fijado, un detalle de la parte superior izquierda que él considera muy importante en el cuadro. 


De modo que, como piensa que esa mujer puede comprenderlo mejor que nadie, cuando se la encuentra por azar en la calle siente el deseo de conocerla y decide seguirla, barajando las distintas formas de iniciar una conversación. Así, poco a poco, comenzamos a conocer la personalidad del pintor, un tipo tímido e introvertido, bastante obsesivo y analítico hasta límites enfermizos. “Mi cabeza es un laberinto oscuro”, dice en un momento dado.  

El túnel es el primer libro de un tríptico que tiene su continuación con Sobre héroes y tumbas y Abaddón el exterminador. Se trata de tres obras fundamentales para todo aquel que quiera acercarse a Sábato, que es como decir acercarse a la buena literatura escrita en español en el siglo XX.


8 de marzo de 2012

Porque todo es igual y tú lo sabes


Porque todo es igual y tú lo sabes,
has llegado a tu casa y has cerrado la puerta
con aquel mismo gesto con que se tira un día,
con que se quita la hoja atrasada al calendario
cuando todo es igual y tú lo sabes.
Has llegado a tu casa,
y, al entrar,
has sentido la extrañeza de tus pasos
que estaban ya sonando en el pasillo antes de que llegaras,
y encendiste la luz, para volver a comprobar
que todas las cosas están exactamente colocadas, como estarán dentro de un año,
y después,
te has bañado, respetuosa y tristemente, lo mismo que un suicida,
y has mirado tus libros como miran los árboles sus hojas,
y te has sentido solo,
humanamente solo,
definitivamente solo porque todo es igual y tú lo sabes.

Luis Rosales (1910-1992), La casa encendida.