30 de enero de 2013

Deglutiendo páginas




Recordaba  vagamente haber oído hablar de Juan José Saer, pero de no ser porque David Pérez Vega lo incluyó en su lista de mejores lecturas del año no me habría decidido a leerlo. Cicatrices está dividido en cuatro partes, con el nexo común o excusa narrativa de un crimen que aparece de fondo en todas ellas. Me sorprendió la fuerza y la personalidad de la voz de Saer al empezar el libro. Luego mi entusiasmo decayó. De lo más interesante, el retrato del ludópata que narra la segunda parte. Con esta temática, no es casualidad que se mencione El jugador de Dostoievski. Aunque no recuerdo muy bien el libro del ruso, aquí el enfoque es distinto y puede que hasta más interesante.

El peor libro que he leído este enero ha sido El mes más cruel de Pilar Adón, un título con ecos de Eliot (ya se sabe: “abril es el mes más cruel”) que me hace descartar por ahora a esta autora con cuya sensibilidad parece que no conecto. No sé si achacar su tendencia al adjetivo antepuesto a que traduzca libros del inglés. Quizá sería simplista. Cuestión de gustos, imagino. Me llama la atención, eso sí, la imagen de la portada obra de Dino Valls.

Entre lo mejor del mes, y supongo que también del año, el Dietario voluble (2010) de Enrique Vila-Matas. Siempre es un placer empaparse de la visión de las cosas del barcelonés, y como viene siendo habitual uno cierra su libro con ganas de leer otros autores de los que Vila-Matas habla en su ir y venir de citas y referencias. Un disfrute fue también la lectura de El libro de arena de Borges, si bien no lo encontré tan increíblemente bueno como Ficciones o El Aleph. Memorable, entre otros, el relato que da título al libro.

Entre las lecturas estimulantes hay que mencionar también Kallocaína (1940) de la sueca Karin Boye, una distopía con similitudes con las de Orwell y Huxley (se refiere a una frontera que recuerda a los salvajes de Un mundo feliz) -pero anterior a ellas-, en la que un científico descubre una sustancia "que inducirá a cualquier persona a desvelar sus secretos, todo aquello que se haya esforzado en ocultar". "Ni siquiera nuestros pensamientos más íntimos seguirán siendo sólo nuestros en adelante". No conocía este libro publicado en España por Gallo Nero, así que he de agradecerle a Véronique que me lo prestase.

También me estrené por fin con Thoreau, cuyo Walden aún no he leído. Caminar (1861) es un breve ensayo de unas sesenta páginas en el que Thoreau incide, entre otras cosas, en la reivindicación de lo natural, lo salvaje. Se refiere en algún momento al campo literario en estos términos: "En literatura, sólo lo salvaje nos atrae. El aburrimiento no es sino otro nombre de la domesticación".



20 de enero de 2013

El pentateuco de Isaac




Al principio de Las alas de la vida, el médico Carlos Cristos, aquejado de una enfermedad degenerativa que no le hace esperar otra cosa que la muerte, cuenta a la cámara que a lo largo del documental iremos teniendo conocimiento de una vida por lo general terrible, pero que, en la medida de lo posible, se tratará de contar con una sonrisa. El Pentateuco de Isaac parece redundar en esa premisa y cuenta una historia enmarcada en una época terrible (las dos guerras mundiales), pero lo hace sin olvidar el humor y el texto está trufado de numerosas anécdotas y chascarrillos judíos.

Se trata de una historia ágil narrada con desparpajo, con una sana ironía. Otra reflexión interesante, acerca de la tergiversación que se hace de las ideas con el tiempo, la encontramos cuando un personaje dice: “Acuérdese de que ni Karl Marx fue marxista, ni Cristo cristiano”. Ni Kafka kafkiano, ni Dante dantesco… Otra pregunta que nos asalta leyendo libros como este es si el simple hecho de narrar una realidad terrible asegura la calidad literaria.

“Es una ley natural: los fuertes se comen a los débiles, pero su apetito suele ser demasiado grande para su capacidad digestiva, por eso les dan diarreas y ardores que se curan con revoluciones. Estas últimas crean el caos y del caos nacen mundos nuevos; ojalá el mundo de mañana nos salga menos cagado que el de ahora.”

El pentateuco de Isaac parece un cruce entre El papel de mi familia en la revolución mundial de Bora Ćosić y La vida es bella de Roberto Benigni. No es denso y difícilmente aburre. En su contra puede jugar, eso sí, el cansancio que existe ya sobre estos temas. Y a su favor, nuestra debilidad por los libros de esta editorial. Uno lee ya un asteroide como un niño con rotuladores nuevos. El pentateuco de Isaac (1998) forma parte de la trilogía del búlgaro Angel Wagenstein, novelista tardío, sobre la situación de los judíos en el siglo XX. Los restantes títulos, de lectura independiente, son Lejos de Toledo (2002) y Adiós, Shangai (2004).

16 de enero de 2013

Lecturas de 2012



Aprovecho para destacar (en violeta) títulos que me parecen de calidad pero no incluí en la lista de lo mejor del año, que se refería sólo a narrativa. Así que poesía y ensayo que no haya sido reseñado en el blog aparecen aquí. Ha vuelto a ser un gran año de lecturas.

-Lo real, de Belén Gopegui 
-Todo arrasado, todo quemado, de Wells Tower
-Purga, de Sofi Oksanen
-Guía de Mongolia, de Svetislav Basara
-La isla, de Giani Stuparich
-El viejo y el mar, de Ernest Hemingway
-Olive Kitteridge, de Elizabeth Strout
-Ajuar funerario, de Fernando Iwasaki
-Música para camaleones, de Truman Capote
-Poemas, de Paul Celan
-Doctor Pasavento, de Enrique Vila-Matas
-Knockemstiff, de Donald Ray Pollock
-Kitchen, de Banana Yoshimoto
-Los enamoramientos, de Javier Marías
-La cena, de Herman Koch
-Los cuadernos del Hafa, de Pablo Cerezal
- Poesía completa, de Alejandra Pizarnik
-La espuma de los días, de Boris Vian
-Yo, el jurado, de Mickey Spillane
-Una breve historia de casi todo, de Bill Bryson


-La era del vacío, de Gilles Lipovetsky
-La Calera, de Thomas Bernhard
-La mujer zurda, de Peter Handke
-El miedo del portero al penalti, de Peter Handke
-Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami
-Vidas prometidas, de Guillermo Busutil
-El loro de Flaubert, de Julian Barnes
-Crónicas de motel, de Sam Shepard
-La realidad quebradiza, de José María Merino
-La velocidad de las cosas, de Rodrigo Fresán
-88 Mill Lane, de Juan Jacinto Muñoz Rengel
-La pista de hielo, de Roberto Bolaño
-Desesperación, de Vladimir Nabokov
-Señales que precederán al fin del mundo, de Yuri Herrera
-Peking by night, de Svetislav Basara
-Hacia el amanecer, de Michael Greenberg
-Perros en el cielo, de Camila Bordamalo García
-Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano
-Al faro, de Virginia Woolf
-Antología poética. El poeta es un fingidor, de Fernando Pessoa


-1984, de George Orwell
-Poemas, de Henri Michaux
-Algún día este dolor te será útil, de Peter Cameron
-El paseo, de Robert Walser
-El candidato melancólico, de José Antonio Millán
-Tres rosas amarillas, de Raymond Carver
-Diario de invierno, de Paul Auster
-El verano sin hombres, de Siri Hustvedt
-Algunos poemas más, de Emily Dickinson
-El mapa y el territorio, de Michel Houellebecq
-El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, de Oliver Sacks
-Lulu, de Mircea Cartarescu
-La senda del perdedor, de Charles Bukowski
-Carta de una desconocida, de Stefan Zweig
-Intente usar otras palabras, de Germán Sierra
-La mirada inocente, de Georges Simenon

Óleo de Jhonathan de Aguiar

-Claus y Lucas, de Ágota Kristof
-El agrio, de Valérie Mréjen
-Punto omega, de Don DeLillo
-Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons
-En Grand Central Station me senté y lloré, de Elizabeth Smart
-Como una novela, de Daniel Pennac
-Los sinsabores del verdadero policía, de Roberto Bolaño
-El papel de mi familia en la revolución mundial, de Bora Cosic
-Mañana en la batalla piensa en mí, de Javier Marías
-El ángel Esmeralda, de Don DeLillo
-Nueve cuentos, de J. D. Salinger
-Las armas secretas, de Julio Cortázar
-El niño perdido, de Thomas Wolfe
-Nick Carter se divierte mientras el lector es asesinado y yo agonizo, de Mario Levrero
-La banda del ciempiés, de Mario Levrero
-Dejen todo en mis manos, de Mario Levrero
-El Pentateuco de Isaac, de Ángel Wagenstein


13 de enero de 2013

Libros: lo mejor de 2012











Y esta es la lista -otra más- de los libros que más me han gustado este año. He intentado dejarlos en diez y el orden en que aparecen es el de lectura. Disfrutad lo que queda de domingo. 

La extrañísima presencia de las cosas



"Conmoción esta mañana al salir a la calle y reparar de golpe en la extrañísima presencia de las cosas. Me he sentido tan atónito como completamente superado al observar la geométrica distribución de las calles, los letreros que indican la cercanía del parque Güell, las personas vestidas y charlando, el vendedor de lotería, la risa del paquistaní en la puerta del supermercado, la vendedora de flores de la Travessera, la inteligencia de todo eso. 
El barrio es un prodigio más de la relojería universal, y uno ha de ser muy estúpido para negar la inteligencia y ficción de las cosas que lo recorre. He caminado por las calles como si fuera un recién llegado y he admirado la perfecta distribución de semáforos y letreros, la asombrosa realidad de la inteligencia cotidiana".

Enrique Vila-Matas, Dietario voluble (Anagrama, 2008).

4 de enero de 2013

Cine: lo mejor de 2012













He aquí las mejores películas que vi este 2012. El orden es de visionado, no se trata de un escalafón. Por otro lado, olvidé desearos un feliz año nuevo. Mis mejores deseos para el año que empieza. Prósperos proyectos nuevos.

1 de enero de 2013

Las armas secretas




A pesar de que no lo he leído todo lo que merecería, Cortázar es uno de los maestros del cuento para mí. En el recuerdo permanecen piezas como “Continuidad de los parques”, “Carta a una señorita en París”, “Axolotl” o “Instrucciones para John Howell”, a las que se añaden otros grandes relatos de Las armas secretas como son “Las babas del diablo” y “El perseguidor”, el más extenso de los cinco que componen este libro.

Como El invierno en Lisboa de Antonio Muñoz Molina, “El perseguidor” nos sitúa en el mundo del jazz. El protagonista, Johnny Carter, es un trasunto del saxofonista Charlie Parker, un artista eminentemente instintivo del que Bruno, el crítico de jazz que narra la historia, ha escrito un libro. El relato tiene numerosos fragmentos y reflexiones para no olvidar. Junto con “Las babas del diablo”, está entre lo mejor que he podido leer este año. Este último comienza con el narrador preguntándose cuál será la mejor manera de contar lo que va a contar.

A lo largo del relato asistimos a un estimulante cuestionamiento del lenguaje, una resistencia feroz a lo convencional. Susana Jakfalvi escribe en el prólogo unas líneas que me parecen dignas de mención. Leemos que este relato afirma “el impulso y la necesidad de búsqueda en el hombre a partir de una ruptura y cuestionamiento de la certidumbre de las pautas convencionales, en el esfuerzo por acceder a una realidad diferente, pero más válida en tanto nos permite apropiarnos de la esencia de la realidad, apropiación epistemológica y ontológica que, en definitiva, debería ser el objeto de toda existencia humana”.

En “Cartas de mamá”, el relato que abre el libro, una pareja -Laura y Luis- que vive en París recibe una carta de la madre de este desde Argentina que vuelve insoportablemente real un fantasma que ambos se esforzaban por olvidar. La madre menciona al fallecido Nico, hermano de Luis y ex de Laura, y lo hace dándolo, seguramente por equivocación, por vivo.

Qué vamos a descubrir de Cortázar que no se haya dicho ya, es uno de esos autores imprescindibles para los amantes de la literatura con todas sus letras. Julio Cortázar es creatividad, lucidez y juego.