29 de mayo de 2014

El día que gané un premio de poesía


Hace unos días recibí una nueva palmadita en la espalda en el terreno de los premios literarios y gané un premio de poesía, terreno en el que apenas había incursionado hasta la fecha. Presenté cerca de 300 versos (sin rima ni medida) al certamen MálagaCrea, abierto a escritores andaluces de hasta 35 años, que convoca el Área de Juventud del Ayuntamiento de Málaga. 

Los titulé Aproximación a la herida, y al verme necesitado de muletas para caminar, a causa de un percance practicando deporte, la broma no era demasiado difícil: "Parece que te has aproximado demasiado, ¿no?", me dijeron. La mecánica del concurso fue la siguiente: el jurado seleccionó cuatro obras finalistas, cuyos autores procedimos a leer -en parte- en un acto celebrado el pasado viernes 23 en el MUPAM de Málaga. Tras la lectura, el jurado hizo público el fallo del certamen en esta edición de 2014.

El premio tiene una dotación de 1.200€ más el trofeo que aparece en la foto y la publicación de 500 ejemplares de los textos en una edición no venal. El año pasado, el premio de poesía recayó en Alejandro Robles (Málaga, 1992), con su obra Los malos hábitos. Dejo un enlace al catálogo con todos los premiados en las diferentes modalidades (artes visuales, cómic, cortometraje, literatura, etc.) en 2013.

Y, para terminar, comparto uno de los poemas pertenecientes a Aproximación a la herida, obra que próximamente estará colgada en su totalidad en la web, junto a los otros finalistas, en la página del MálagaCrea 2014.


SANGRA EL MAR

"¿Aproximarse
a la herida? ¿Rozarla apenas?
Meter el dedo
más bien. Escarbar,
punzarla, rasparla
con papel de lija.
Ensancharla
como la mirada.

A este extremo
hemos llegado hoy
acaso hastiados ante la enormidad
aplastante de lo no nacido,
gritando
-de nuevo-
sin pronunciar palabra.

When I was seventeen
it was not a very good year,
debió cantar Sinatra
(…el mar sangraba)."


Vista desde el interior del MUPAM la tarde de la lectura.

17 de mayo de 2014

Mindaugas Azusilis








Mindaugas Azusilis es un joven fotógrafo lituano nacido en 1987 y definido en los sitios web en los que uno lo encuentra como uno de los talentos emergentes más prometedores de la actualidad. La mayoría de las fotos que he compartido pertenecen a su trabajo Happiness in Lithuania (2012), que ha sido premiado por LensCulture. De sus fotos me atrae su potencialidad narrativa. Dejo el enlace a la web personal del autor, que también está presente en Facebook.

14 de mayo de 2014

Neil Young - After the gold rush


Título del álbum: After The Gold Rush
Autor: Neil Young
Año de publicación: 1970
País: Estados Unidos
Género: Folk - Country - Rock
Títulos del álbum: 01 Tell Me Why, 02 After The Gold Rush, 03 Only Love Can Break Your Heart, 04 Southern Man, 05 Till The Morning Comes, 06 Oh Lonesome Me, 07 Don't Let It Bring You Down, 08 Birds, 09 When You Dance, I Can Really Love, 10 I Believe In You, 11 Cripple Crick Ferry.
Duración: unos 35 minutos.





9 de mayo de 2014

Her



La tecnología avanza. Lo que hoy nos parece futurista mañana se convierte en realidad. Hace equis años (¡viva la exactitud!) se veía como algo poco real que la gente pudiera trabajar desde su propia casa. En Japón ya lo hacen, según dicen, una de cada cinco personas. Se habla del internet de las cosas, de frigoríficos que harán un pedido al supermercado cuando se den cuenta de que falta leche, de lavadoras programables desde fuera de casa (claro que también, dicen, habría hackers que te la podrían infectar con un virus y aquello empezaría a echar agua por todos lados). Por qué no, como plantea Her (2013), la última película de Spike Jonze, un hombre que se enamora perdidamente del sistema operativo de su ordenador (que, por cierto, tiene la sensual voz de Scarlett Johansson).

Theodore (Joaquin Phoenix) es un hombre solitario en proceso de divorcio que trabaja como escritor de cartas por encargo. Tras instalar un novedoso sistema operativo en su ordenador, un ente intuitivo, buen conversador y en constante evolución, inicia con él una relación que llega a unos niveles de intimidad que no imaginaba. No es el único: en la sociedad del futuro que retrata la película, se citan más casos de personas enamoradas de sus sistemas operativos (e incluso de sistemas operativos que dan calabazas a sus usuarios, no es que sean facilones, oye).

La temática nos lleva a pensar, cómo no, en la interesante serie británica Black Mirror. El director de Cómo ser John Malkovich (1999) ha creado en esta ocasión una cinta intimista, de aire melancólico, para almas sensibles. Algunos dicen que cursi. A mí me ha gustado verla. Joaquin Phoenix está muy bien, y también la Johansson, de la que sólo oímos la voz en la película. El guión y la fotografía también me convencen. 

La película tuvo cinco nominaciones en los últimos Óscar y se llevó el de guión original. Si aún no la habéis visto y decidís hacerlo, en versión original si puede ser. Dejo tráiler.


6 de mayo de 2014

Nostalgia



Nostalgia (1993) se presenta como el volumen de cuentos que consagró como narrador a Mircea Cărtărescu, candidato rumano al Nobel, que en su juventud comenzó escribiendo poesía, nacido en 1956.

De los cinco cuentos que lo componen (dos son, en realidad, más bien novelas cortas: Los gemelos y REM), el que abre el libro, El ruletista, ya había sido publicado en 2010 por Impedimenta, a modo de exquisito anzuelo para zambullirse en la obra del autor rumano del que luego nos irían llegando sucesivos títulos, como este que nos ocupa hoy, Nostalgia (2012), o el último publicado en España, también de relatos: Las bellas extranjeras (2013).

Arranca el libro, decíamos, con El ruletista, un relato que ya comentamos aquí con entusiasmo manifiesto y que cuenta, con una factura excelente, la historia de un desgraciado que hace fortuna poniendo su vida en juego en sesiones cada vez más arriesgadas de ruleta rusa.

No menos brillante resulta El Mendébil, que se inicia con ese mismo tono rotundo y redondo. El Mendébil, apodo de un niño nuevo que llega al barrio, se revela un precoz tusitala que fascina a la pandilla con sus historias y teorías, alguna de las cuales reformula de forma brillante aquellas palabras borgeanas de "Dios mueve al jugador y este la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza?":

"En mi cabeza, bajo la bóveda craneal, vive un hombrecillo idéntico a mí: tiene mis mismos rasgos, se viste igual que yo. Lo que hace él, lo hago también yo. [....] Porque él es mi marionetista. Pero la bóveda celeste no es sino el cráneo de un niño gigante, que también es idéntico a mí..." 

La presencia de lo onírico, recurrente en Cărtărescu, tiene cabida al comienzo del relato y recuerda, salvando distancias y meridianos, al uruguayo Mario Levrero o al Perec de La cámara oscura.

Los gemelos se diferencia de las dos historias anteriores en su mayor extensión y en su trama más difusa. Poco a poco se va delimitando una historia amorosa entre el narrador y Gina:

"A veces nos sentíamos como dos gemelos apretujados el uno contra el otro en un útero coloreado de tonos alucinantes."

De nuevo aparece el mundo de la infancia, los amigos y los juegos, enfocados al amor, y también la adolescencia, en este caso marcada por la soledad. El mundo fascinante que conocen los protagonistas tras cruzar una puerta roja -y en cuya descripción el autor se recrea y explaya- nos lleva, como lectores, a un final cuanto menos sorprendente. Si hemos leído las Ficciones de Borges quizá veamos en una frase ("Los espejos y la paternidad no son abominables") un guiño a Tlön, Uqbar, Orbis Tertius 

Llegamos así a REM, que alude a un mundo o una realidad a la que el autor se va refiriendo poco a poco:

"Cuando regresan de uno de sus viajes, los heroinómanos tienen la sensación de que en el mundo han desaparecido los colores, de que viven en una película en blanco y negro en la que nunca sucede nada [....] Esta sensación tengo también yo desde que estuve en REM."

Sospechamos conforme pasamos páginas que REM tiene algo que ver con El Aleph de Borges hasta que, en un momento dado, Cărtărescu se refiere explícitamente a la historia del argentino. También encontramos un recurso parecido al de Unamuno en Niebla.

Se cierra el libro con El arquitecto, una historia más breve con un cambio de tono que nos hace esbozar una sonrisa. Conocemos a un personaje que se obsesiona con un coche y lleva el mundo de los pitidos del claxon y su arte a unos límites inimaginables.

El estilo de Cărtărescu evidencia una gran capacidad de inventiva, un dominio de la técnica que le lleva a construir sólidas historias -toques kafkianos incluidos- que sorprenden de una u otra forma al lector y fascinan en distintos momentos. Como dice Wolfgang Schneider en la frase recogida en la contraportada del libro, el autor rumano es de todo menos lacónico: se recrea y abunda en detalles, tiene cuerda para rato. No obstante, no se trata la suya de una prosa barroca que dificulte la lectura con oscuridades sintácticas.

Dada su calidad, entristece casi pensar que han tenido que pasar cerca de veinte años para que este libro se publique en España. Para mí, una de las lecturas del año.

Hay que decir que Cărtărescu, como autor, sí que había sido publicado anteriormente por estos lares, en el año 93 por Seix Barral con El sueño, ya descatalogado, y más recientemente por Funambulista (Por qué nos gustan las mujeres, Cegador), si bien ha sido Impedimenta la editorial que más atención le ha prestado, en ediciones con la pulcritud marca de la casa, con traducciones directas del rumano de Marian Ochoa de Eribe (las de Funambulista, por lo que tengo entendido, eran traducciones del alemán -que alguien me corrija si me equivoco-).

Gracias a La hierba roja por descubrírmelo y a la editorial por enviármelo.