21 de diciembre de 2016

A mi pesar

Melancolía, de Edvard Munch


A MI PESAR

No siempre armarme puedo de paciencia:
hoy no atisbo sino bregas estériles
que poco bueno dicen de la gente.
Los que pisan se elevan victoriosos,
el que ignora se monta en el orgullo,
los niños vapulean al distinto.
Volviendo del trabajo en automóvil
me resarce un momento en el paisaje
un óleo gratuito:
neones de un fugaz concesionario
temblando en el crepúsculo.
Se intuyen sensaciones inasibles
en la paz vespertina del trayecto:
invalida la noche a quienes fuimos
y tornamos a ser algo distintos.
La soledad nocturna que me aguarda
promete algo de vuelo,
sin derogar la esencia de este día
fatigoso, heridor, sanguinolento.
Lamento que a menudo en este circo
-la farsa tan humana de la vida-
una misantropía selectiva
se apoltrone obstinada en mis instintos.

© 2016

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