25 de enero de 2019

Triste estampa inverniza


En la acera, un día frío de invierno, una anciana sola abrochándose el abrigo. Intenta enganchar la cremallera pero fracasa, porque le tiemblan mucho las manos. Pasan treinta, cuarenta segundos. Pasa en un coche alguien sin tiempo para detenerse y ayudarla. La anciana, sola, sigue tratando de cerrar su abrigo, pero no acaba de conseguirlo porque le tiemblan demasiado las dos manos.

3 comentarios:

  1. Felicidades por el mini-relato. ¿Está basado en una experiencia real? Saludos. Ramón.

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    1. Sí, es real. Yo era el que pasó en coche sin tiempo para pararse, me dio mucha pena.

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