4 de junio de 2010

Cándido


Hay un dicho según el cual un pesimista es sólo un optimista bien informado. El protagonista de esta novela de Voltaire desmiente ese dicho. Cándido se ha criado en un castillo, nunca ha viajado y le han contado que todo ocurre siempre de la mejor manera posible y que vive en el mejor de los mundos. Un día lo pillan besando a la hermosa Cunegunda y es expulsado del castillo, momento en el que empiezan todas sus desdichas. Pasa por mil lugares y aventuras, se ve envuelto en mil desgracias pero, a pesar de todo, sigue manteniendo su optimismo, sigue pensando, como le dijeron de pequeño, que todo es bueno en el mundo.
Se trata de un libro satírico con el que Voltaire pretendía criticar el optimismo de Leibniz mediante este personaje. Dice Cándido: “Van a asarnos o a cocernos vivos. ¡Ah! ¿Qué diría ahora el maestro Pangloss? Todo es bueno en el mundo; lo acepto, pero creo que resulta demasiado cruel haber perdido a la señorita Cunegunda y ser luego asado por los orejones”. Se muestra así lo ridículo, lo ingenuo del optimismo del protagonista, que no por azar se llama Cándido. En cambio, Voltaire parece defender la idea que aparece en el prólogo de la Celestina, según la cual todo en el mundo es lucha de unas cosas con otras y que, como decía Hobbes, el hombre es un lobo para el hombre.
Por otro lado, en un momento dado se critica el colonialismo y la explotación de Europa en las tierras de ultramar, cuando un personaje negro, tras exponer sus desgracias, concluye: “Ved a qué precio coméis el azúcar en Europa”.
Se trata en definitiva de un cuento moral o filosófico típico de la Ilustración, publicado en 1759. Un libro corto que en algún momento resultará algo rudimentario al lector actual pero que está lleno de aventuras: saqueos, asesinatos, duelos, huidas, largos viajes…

2 comentarios:

  1. Muy interesante. No lo he leído pero me parece que alguna vez tendré que ponerme a ello.

    Me ha gustado mucho tu reseña.

    ¡Saludos!

    P.D. He tengo problemas para comentar, no sé por qué, pero a veces no me deja. Eso no significa que no haya leído cada post. :)

    Lahierbaroja

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  2. Vaya, no eres la primera persona que me dice lo de los problemas a la hora de comentar, no sé qué pasa. Sólo puedo animarte a que lo sigas intentando. Por lo demás, sé que aunque no comentes sueles dejarte caer por aquí, y no te quepa duda de que yo me paso por tu blog cada vez que actualizas.

    Gracias por el apoyo, Lahierbaroja. :)

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