02 noviembre 2026

"La Odisea" (2026), de Christopher Nolan

 

He visto en el cine La Odisea de Christopher Nolan, que cumplió con el entretenimiento previsto pese a las casi tres horas de metraje, y que en su parte final lanza un mensaje que se antoja muy contemporáneo, tal vez no antibelicista pero sí anti-imperialista. Odiseo se siente culpable por lo de Troya, lo califica de un error. «Vivíamos en un mundo de palacios y comercio, de palabras, ciegos a su belleza, hasta que lo destruimos». Se responsabiliza de esa hecatombe, algo que puede leerse en clave actual y planetaria (la crisis medioambiental) o geopolítica (la deriva bélica y la creciente oscuridad de los tiempos), como posicionamiento contra los señores de la guerra. El imperio parece concienciarse de que el bárbaro puede no tratarse de una amenaza externa, sino de la misma imagen que le devuelve el espejo. En un momento dado, Odiseo llega a decir que la mejor visión es siempre desde abajo, lo cual podría interpretarse casi como socialdemócrata o incluso marxista. Y se insiste en la importancia de la hospitalidad hacia los forasteros. No me extraña, por tanto, que al hombre más rico del mundo no le haya agradado la adaptación (a la que acusa de «profanar» a Homero). Este magnate ha trabajado durante unos meses para el gobierno de Estados Unidos, comandado por un personaje al que algunos comparan con Heliogábalo. La escritora Irene Vallejo citaba a Séneca, que ya en el siglo I destacaba que lo importante «en la obra artística es lo que te dice a ti ahora mismo sobre tu odisea personal, sobre “las tempestades del alma que nos sacuden cada día”». Christopher Nolan no parece ajeno a este comentario y cuela entre líneas un mensaje sobre nuestro tiempo.

 

Se aprecian, eso sí, notables diferencias con versiones anteriores y el texto que nos ha llegado. La argucia de «Nadie» con el cíclope aquí no existe, Helena de Troya y Clitemnestra son negras, supongo que por los cupos de diversidad racial imperantes de un tiempo a esta parte en el cine yanqui. La actriz que interpreta a la mujer de Menelao, y esto da cuenta del retroceso de los tiempos, ha reconocido en una entrevista que cuando el guion llegó a sus manos ella, toda una graduada en Yale, carecía de ningún conocimiento previo de qué cosa era La Odisea. La personificación de los dioses y su presencia humana se reducen al mínimo. La ninfa Calipso, negra y de belleza despampanante en la versión que conocía por la televisión (la de 1997 de Konchalovsky), aquí es interpretada por Charlize Theron, tratándose de la cual (comentaba un señor a la salida del cine) no le extrañaba que Odiseo pasase tanto tiempo con ella. Pero el erotismo de Calipso en la de Konchalovsky aquí no concurre, y se sustituye por una belleza madura y recatada cuyo ofrecimiento de inmortalidad también se diluye en la versión de Nolan. El carácter de Odiseo, además, se antoja diferente al que recordábamos (uno leyó el libro allá por 2002), más imperfecto, vanidoso, embaucador, pícaro. Dista aquí de aquel héroe astuto, «fecundo en ardides». 

 

Por descontado, me alegro de que el clásico heleno cobre actualidad y vuelva a impregnarse en la memoria y la imaginación de las nuevas generaciones. Distintas ediciones de la Odisea se han colado en las listas de libros más vendidos este verano, a raíz del éxito de la película. En este Hollywood tan dado a la secuela y el remake, mucho ha tardado en llegar una nueva adaptación de la epopeya homérica.

 

(Texto de agosto de 2026). 


28 octubre 2026

"El inaudito viajar", poema finalista del XIII Premio Internacional de Poesía Jovellanos




Mi poema "El inaudito viajar" resultó finalista en el XIII Premio Internacional de Poesía Jovellanos, entre un total de más de dos mil participantes. El jurado estuvo compuesto por Javier Almuzara, Dalia Alonso, José Luis García Martín, Antonio Garrigues Walker, Ignacio Martínez, Pilar Rubiera y Ana de la Calle. Este certamen, organizado desde Asturias y al que se puede participar en cualquier idioma y desde cualquier país del mundo, premia con 2000 euros al poema ganador y elige también 30 finalistas. Todos ellos forman parte de una antología que publica Ediciones Nobel.

02 septiembre 2026

Eleni (2004), de Theo Angelopoulos

 

   Casi veinte años después, he vuelto a ver Eleni, la película de Theo Angelopoulos. Hay una condición eminentemente pictórica en sus primorosos fotogramas. Muchos de sus planos se antojan cuadros pintados por los grandes. En ese sibaritismo estético se advierte la presencia de Brueghel, de Rembrandt, de Hammershøi, de Edward Hopper. Hay encuadres donde uno atisba a Antonio López o a Cristóbal Toral. Se padece cierto síndrome de Stendhal durante la proyección de una obra que se contempla a menudo como quien pasea por una pinacoteca. Qué excelencia artística, qué esmero en tantas de sus imágenes. Despide el filme una serena elegancia solo apreciable, si acaso, desde la madurez del espectador. Cine de sol de invierno, como el amor del poema aquel de un ya provecto Margarit. Una exquisitez que eleva el espíritu hacia lo sublime. Cine lento, reposado, que enervará a más de uno, pero sin duda a contrapelo de los tiempos, que ya Proust en 1922 consideraba acelerados y rápidos. Se antoja esta película una revocación de la contemporaneidad, un elogio de la lentitud, un intento de restauración del ritmo pre-industrial.

10 mayo 2026

"No es país para viejos", de Cormac McCarthy

 

("Las historias se transmiten y las verdades se omiten"). 

 

He llegado a este libro por ser una de las lecturas del club de lectura que coordino en la biblioteca donde trabajo. Había leído hace años otro libro del autor, La carretera, que no llegó a gustarme. Cormac McCarthy nació en 1933 en Rhode Island (que a pesar de su nombre no es ninguna isla) y murió en 2023 a los 89 años. No fue un autor muy prolífico y entre sus obras más destacadas se encuentran Meridiano de sangre, Suttree, la Trilogía de la frontera o La carretera, que obtuvo el Pulitzer en 2007 y fue llevada al cine. Algunos reclamaban para él el Nobel de Literatura en el tramo final de su vida.

 

No es país para viejos (2005) fue llevada al cine en 2007 por los hermanos Coen y obtuvo el Oscar a mejor película, con Cormac McCarthy presente en la ceremonia. Con su papel de la implacable máquina de matar Anton Chigurh, Javier Bardem obtuvo el Oscar a mejor actor de reparto.

 

La novela se compone de algunas narraciones en primera persona por parte del sheriff Bell, uno de los protagonistas de la trama (si no el personaje protagónico), mientras que el grueso de la novela tiene un narrador en tercera persona, narrador testigo al parecer, pues nos cuenta las acciones de los personajes y sus diálogos sin entrar en su interioridad (aunque, en un momento dado, se nos dice que el veterano de Vietnam Moss, otro de los personajes principales, "pensó en su vida"). Hay un tipo de lector que busca en la novela una trama trepidante, y pierde el interés si el autor se prodiga en reflexiones o divagaciones. Hay otros lectores, quizá, a los que nos aburre precisamente que un escritor apenas narre, de forma exclusiva, las acciones de los personajes y sus diálogos (como a través de una cámara, en una técnica más propia del cine). Parece detectarse en el libro una tendencia (¿perezosa?) al polisíndeton, de modo que el narrador nos cuenta que cierto personaje "se levantó y se afeitó y abrió una lata de cerveza y... y... y...". Poca subordinada. Este recurso puede tener su encanto en otro contexto estilístico, pero aquí sólo parece revelar pobreza narrativa, un estilo poco lucido. ¿Debe la novela asemejarse a una película? Diría que no, que la literatura es otra cosa. Rodrigo Fresán, en este sentido, fue más allá:

 

"El único recurso que le queda a la literatura en una época completamente digital es el estilo. Creo que abundan los escritores que simplemente cuentan pero no escriben".

 

 

McCarthy aquí diría yo que es uno de ellos, de ese montón que se limita a contar, sin apenas ningún destello ni hallazgos expresivos. Muestra las acciones de sus personajes pero no explica sus intenciones (esta última frase es meramente descriptiva, no un reproche). La trama, por otra parte, se centra en una historia de narcos, maletín con una cantidad astronómica de dinero, persecución por moteles y mucha brutalidad y asesinatos en el sur de Estados Unidos, no muy lejos de la frontera con México. En cuanto al marco temporal de la acción, no se da un dato concreto pero se hace alusión a Pablo Escobar. La historia podría estar ambientada en la década de los ochenta. El estilo es descarnado, crudo, no escatima en detalles acerca de hacia dónde salpica la sangre: "Un chorro de sangre salió disparado chocando contra la pared y resbalando por ella" (en este caso con un gerundio de posterioridad (dos en realidad), lo que no puedo ver sino como un pequeño fallo de traducción).

 

Leemos: "La constitución del estado de Texas no establece ningún requisito para ser sheriff. Ni uno solo. No existen leyes de condado. Un cargo que te confiere casi tanta autoridad como Dios y para el cual no se exige ningún requisito..." O sea, como aquí en España para ser político. Leemos: "Cuando digo que el mundo se está yendo al infierno la gente simplemente sonríe y me dice que me estoy haciendo viejo. Que ese es uno de los síntomas". Leemos: "Si he de serle franco le diré que nunca he conocido ni he oído hablar de nadie a quien el dinero no haya cambiado".

 

En el tramo final de la novela, resuelta ya la trama, proliferan en mayor medida las narraciones en primera persona del sheriff, que dan a la novela otro aire y la vuelven más reflexiva y profunda, de ahí (imagino) que algunos la califiquen de western crepuscular. Diría que este tramo final salva los muebles para este libro, que en Latinoamérica fue traducido como Sin lugar para los débiles. No obstante, quisiera leer también otras obras notables de McCarthy como Meridiano de sangre o Suttree.

28 marzo 2026

"El verde", poema finalista del IX Premio Internacional de Poesía Jovellanos

 
 

Mi poema "El verde" resultó finalista en el IX Premio Internacional de Poesía Jovellanos, entre un total de unos dos mil participantes. El jurado estuvo compuesto por José Luis García Martín, Javier Almuzara, Xuan Bello, Ángeles Carbajal, Antonio Garrigues Walker, Cristian David López, Ignacio Martínez y Ana de la Calle. Este certamen, organizado desde Asturias y al que se puede participar desde cualquier país del mundo, premia con 2000 euros al poema ganador y elige también 30 finalistas. Todos ellos forman parte de una antología que publica Ediciones Nobel.

04 enero 2026

Lo mejor de 2025


-Vivir abajo, de Gustavo Faverón Patriau (Candaya).

-Las llanuras, de Gerald Murnane (Minúscula).

-Minimosca, de Gustavo Faverón Patriau (Candaya).

-Conversación en La Catedral, de Mario Vargas Llosa (Alfaguara).

-Middlesex, de Jeffrey Eugenides (Anagrama).

-Hombres puros, de Mohamed Mbougar Sarr (Anagrama).

-Un ser de lejanías, de Francisco Umbral (Planeta).

-El bigote, de Emmanuel Carrère (Anagrama).

-Viaje de invierno, de Miguel d'Ors (Renacimiento).

-Harry Potter y la cámara secreta, de J. K. Rowling (Salamandra). 

31 diciembre 2025

Lecturas de 2025


1-El siglo de la soledad, de Noreena Hertz (Paidós).
2-Autobiografía de Rojo, de Anne Carson (Pre-Textos). 
3-La tregua, de Mario Benedetti (Alianza). 
4-Middlesex, de Jeffrey Eugenides (Anagrama). 
5-Un cuarto propio, de Virginia Woolf (Lumen).  
6-Hombres puros, de Mohamed Mbougar Sarr (Anagrama).  
7-El cuento de la criada, de Margaret Atwood (Salamandra).  
8-Una vida de pueblo, de Louise Glück (Visor).  
9-Harry Potter y la cámara secreta, de J. K. Rowling (Salamandra).  
10-El dolor de los demás, de Miguel Ángel Hernández (Anagrama).  
11-Saga errante, de Yván Yauri (Baile del Sol).  
12-El traductor, de Salvador Benesdra (Eterna Cadencia).  
13-Otra vuelta de tuerca, de Henry James (Seix Barral).  
14-Las llanuras, de Gerald Murnane (Minúscula).
15-Solaris, de Stanislaw Lem (Impedimenta).
16-Nada se opone a la noche, de Delphine de Vigan (Anagrama).
17-El llano en llamas, de Juan Rulfo (Cátedra) (relectura).
18-Viaje de invierno, de Miguel d’Ors (Renacimiento).
19-Baumgartner, de Paul Auster (Seix Barral).
20-Cuevas Bajas al habla. Palabrario popular cueveño, de Jesús Artacho.
21-Vivir abajo, de Gustavo Faverón Patriau (Candaya).
22-La más recóndita memoria de los hombres, de Mohamed Mbougar Sarr (Anagrama).
23-Conversación en La Catedral, de Mario Vargas Llosa (Alfaguara).
24-Tiempo ordinario, de Eduardo Laporte (Papeles mínimos).
25-Minimosca, de Gustavo Faverón Patriau (Candaya).
26-Kafka en la orilla, de Haruki Murakami (Tusquets).
27-Frío polar, de Isabel Bono (Tusquets).
28-Permafrost, de Eva Baltasar (Penguin Random House).
29-Boulder, de Eva Baltasar (Penguin Random House).
30-Harry Potter y el prisionero de Azkaban, de J. K. Rowling (Salamandra).
31-Itabira, de Carlos Drummond de Andrade (Visor).
32-El bigote, de Emmanuel Carrère (Anagrama).
33-La trenza, de Laetitia Colombani (Salamandra).
34-Mundo es, de Andrés Trapiello (Pre-Textos). 
35-Entre visillos, de Carmen Martín Gaite (Destino).
36-Un ser de lejanías, de Francisco Umbral (Planeta).
37-Anteparaíso, de Raúl Zurita (Visor).
38-La última niebla / La amortajada, de María Luisa Bombal (Seix Barral).
39-Todos nosotros, de Raymond Carver (Anagrama).
40-Historia de una escalera, de Antonio Buero Vallejo (Austral).
41-La edad de la inocencia, de Edith Wharton (Tusquets).
42-Color carne, de Erika Martínez (Pre-Textos).
43-Las tempestálidas, de Gueorgui Gospodínov (Fulgencio Pimentel).



Estrella (2009-2023)

26 diciembre 2025

Cuevas Bajas al habla. Palabrario popular cueveño

 

Voy posponiendo hablar de mis libros aquí. Tras el libro de relatos Fuera de lugar, publicado por ELVO Editorial en 2023, este año ha visto la luz, con la colaboración del Ayuntamiento de Cuevas Bajas, este trabajo de dialectología amateur que se publica sin ánimo de lucro. 

 

«Cuevas Bajas al habla» es una recopilación de palabras populares oídas en este municipio malagueño (algunas de ellas localismos, otras de uso compartido con buena parte del territorio andaluz), así como un análisis somero de los rasgos lingüísticos que definen la variedad diatópica cueveña. Vocablos coloquiales, algunos muy usados, otros por el contrario en desuso o ya olvidados por muchos hablantes. Un modesto acervo idiomático que, a pesar de todo, acaso merezca preservarse de los estragos del tiempo, como un elemento más de la riqueza idiomática de las hablas andaluzas.


Sigue haciendo ilusión, pese a todo, ver materializado un nuevo libro. Como curioso del idioma, siempre me han llamado la atención las palabras oídas en mi pueblo, voces populares que a veces vienen de siglos atrás y que a menudo iba yo anotando en una lista o me llevaban hasta el diccionario. Con el tiempo se ha ido formando este libro, más por amor a la palabra y cariño a mi pueblo que por poseer los conocimientos filológicos necesarios, como digo en la introducción. Se trata de un libro sin ánimo de lucro por mi parte (el dinero que a mi bolsillo llegare de las hipotéticas ventas -el precio es de 12 euros- será invertido en libros para su donación a la Biblioteca Pública Municipal). Gracias asimismo a todos los vecinos que han respondido con paciencia a mis consultas y han aportado palabras, vecinos cuyos nombres quedan reflejados al final del libro.


En el libro he tratado de operar de la siguiente manera. Me he abstenido de incluir vocablos que algunos encontrarán característicos del pueblo si, tras una búsqueda rápida, veía que la RAE los incluía en su diccionario sin marcarlos siquiera como andalucismos (caso de voces como "hogaño", "en tenguerengue" o "endenantes" -con su variante "endelantes"-). El repertorio léxico podría ampliarse, pero he preferido ceñirme a lo local (cueveñismos posibles, en realidad, tampoco habrá tantos), o al menos a lo andaluz: voces coloquiales que también se empleen en Madrid, Castilla o Asturias, por poner algunos ejemplos, no he visto interés en recopilarlas.


Algunas de estas palabras son bastante minoritarias, y sería raro, aun habiendo vivido siempre en Cuevas Bajas, conocerlas todas: sucede a veces que, dentro de un mismo matrimonio, un miembro conoce ciertos vocablos y el otro no, y algunos vienen a la lengua del hablante de forma algo misteriosa, cuando menos lo esperamos, sin que el sujeto tenga demasiada conciencia de que esa palabra estaba ahí, en la trastienda de su bagaje lingüístico.


 

 

18 agosto 2025

"Minimosca", de Gustavo Faverón Patriau

 

Minimosca (Candaya, 2024) es la tercera novela de Gustavo Faverón Patriau (Lima, 1966) tras El anticuario y Vivir abajo, de la que ya hablamos aquí con gran entusiasmo. El autor peruano también ha publicado varios ensayos, entre los que acaso destaque El orden del Aleph, sobre la obra de Borges. Minimosca (715 páginas) compone una especie de díptico con Vivir abajo (665 páginas), con varios personajes que se repiten, y leer estos dos libros en un mismo verano ha supuesto toda una experiencia. Diría, sin desmerecer a todos los grandes autores del panorama actual, que así como en el ciclismo actual está Tadej Pogaçar y luego todos los demás (algunos de ellos buenísimos), a veces uno piensa que en la literatura latinoamericana del presente está este señor y después el resto.

 

"Minimosca es un laberinto con forma de novela", es lo primero que se nos dice en la sinopsis de la contraportada. Y desde luego tiene algo de rompecabezas cuyas piezas aparentemente deslavazadas van encajando conforme avanzan las páginas, personajes que resultan ser otros (se produce alguna anagnórisis), viejos conocidos como el George Bennett que protagonizaba Vivir abajo, ese documentalista y asesino que viaja por América Latina en busca de una serie de venganzas. Los personajes se mueven entre Estados Unidos (Utah, Maine) y distintos países hispanohablantes, y esta vez también hay una parte que se desarrolla en París y en la que aparece el poeta César Vallejo (que como es sabido moriría allí "con aguacero"). Junto a él, otras personas reales en situaciones más o menos delirantes (la nota del autor nos avisa de que los hechos en los que se ven envueltos son inventados) como Stephen King, Allen Ginsberg o Marcel Duchamp. 

 

Humor y horror conviven en esta aventura, que se divide en siete partes: "El amnésico", "Minimosca", "Angus", "Momias", "Utah", "El museo de la Rue de Babylone" y "El Sur". La segunda, sobre un boxeador y poeta que susurra versos a sus oponentes en el cuadrilátero, entre otras muchas cosas, la encontré de una excentricidad y un sinsentido más gratuitos y me hizo temer por el resto de la lectura, pero el autor pronto retoma un gran nivel y Minimosca acaba siendo otro gran libro, esta vez con la influencia de Roberto Bolaño menos patente, con un conglomerado apabullante de historias de una inventiva y un manejo del lenguaje sobresalientes. En la contraportada se habla de "comedia del espanto", un término que encuentro acertado para definir el tono del libro. Hay momentos  hilarantes y el lector atraviesa con una sonrisa cómplice todo ese escenario donde no escasean los horrores. 

 

"...el Pintor Fugitivo dice que hay cosas que el ojo humano nunca debe ver porque si las ve no las entiende y además se quedan adentro de él. El ojo humano no puede arrncárselas de adentro y crecen y se enredan detrás de él como si fueran el nervio óptico. Lo peor es que esas cosas no siempre le causan horror o no solo le causan horror al ojo humano. A veces las ve y lo subyugan, lo hipnotizan y su pánico se transforma en placer y en medio del placer el ojo humano se pregunta quién soy, por qué me atrae lo abominable".

 

"...dijo que un artista que no estaba dispuesto a perder la visión en defensa de su arte no tenía visión del arte".

 

En Minimosca sigue habiendo nazis, manicomios, artistas, asesinos, pedófilos y ciertos ribetes de género fantástico, violencia y brutalidad en algunas escenas propias de película de Tarantino. La prosa, muy atenta e inteligente, imaginativa y juguetona, se prodiga en giros y hallazgos, ofrece mucho al lector. La primera parte, "El amnésico", tiene varios momentos de juego intelectual que me llevó a pensar en la obra de Enrique Vila-Matas. No escasean las referencias literarias y culturales, y se menciona a Cortázar, Miguel Ángel Asturias, Monterroso, Vallejo, Eliot, Sir Thomas Browne o el cineasta búlgaro Methodi Andonov.

 

En un momento dado se cuenta que George está leyendo la Antibiblia, o la Biblia al revés, en un procedimiento parecido al que utilizó Martin Amis en La flecha del tiempo a propósito del exterminio judío, y tal vez al que emplea Pedro Mairal en su gran novela El año del desierto. 

 

"Mentalmente resume el Génesis. Los judíos atraviesan el desierto en dirección a Judea y los dos mares forman un solo mar detrás de ellos y ellos se alegran, pero no saben que, en Egipto, los aguarda la esclavitud. El arca de animales marineros encalla una mañana en tierra firme y los animales se preguntan cómo van a vivir ahora que hay tanta tierra y tan poca agua, pero se van adaptando. En una torre, en Babilonia, los pueblos que hablan lenguas distintas aprenden un idioma común y deciden deconstruir la torre como filósofos derrideanos y tienen éxito porque al final hablan la lengua de Dios y Caín le saca a Abel la piedra de la locura y en un jardín, sus padres, tras compartir una manzana, reciben el Paraíso como recompensa y después se vuelven un solo cuerpo y Dios decide acabar la historia de la humanidad en ese momento feliz y disuelve el mundo en siete días y al final solo queda su palabra, como un monólogo interior, dicho a oscuras, en armonía con la nada...".

 

Aunque seguramente Vivir abajo me pareció una novela más redonda, con Minimosca Gustavo Faverón Patriau vuelve a escribir un librazo, otra obra diría que legendaria que, torrencial y abrumadora, sigue resultando un festival para el lector. Seguiremos leyendo al autor, aunque sólo teniendo en cuenta estos dos libros ya marca un hito en la literatura latinoamericana (y aun universal) del siglo XXI.

 

Valoración: 5/5.