17 de enero de 2019

Lo siguiente


   Lo siguiente. Me escama esa coletilla de moda, pero confesarlo lo enclava a uno en las lindes del purismo reaccionario. Dado que hace tres o cuatro años que abunda, diría que ha venido para quedarse. Ahora incluso existe un programa de televisión con ese nombre. No poca gente acostumbra a decir: “caliente no, lo siguiente”, “lejos no, lo siguiente”, “triste no, lo siguiente”. Para ese lo siguiente casi siempre suele existir otra palabra (hirviendo, remoto, deprimente...), pero la expresividad del cliché manda pese a la evidente pereza verbal que revela. Además, el abuso de la expresión empobrece a pasos agigantados nuestro ya mermado vocabulario. Si levantara la cabeza, qué incisivo dardo no escribiría Fernando Lázaro Carreter sobre este asunto.

11 de enero de 2019

Breve reflexión político-ortográfica



Los políticos de Ciudadanos hacen gala de españolidad. Su líder ha llegado al punto de declarar que le importa más España que las personas. Dado que abrevian su nombre como Cs, o incluso C's, a la manera de quien escribe 90's para referirse a la década de los noventa, o CD's, se diría que en la ortografía tienen tendencias anglófilas más que castizas, y se decantan por un recurso propio de la lengua inglesa. Curioso, si lo contrastamos con su españolísimo discurso. Por otra parte, partidos exentos de contradicciones aún no se han inventado.

8 de enero de 2019

"El día, un laberinto", un poema de Ida Vitale

Mañana de Pascua, de Caspar David Friedrich

EL DÍA, UN LABERINTO

"El día, un laberinto
donde sólo tienes luz
                                 unos minutos.

Te asomas a la mesa que marea,
miras papeles,
                      mares que se ajan,
letras confusas, 
                        hojas de otro otoño,
el registro del día,
                            el laberinto
donde sólo tuviste luz
                                  unos minutos."

Ida Vitale, Premio Cervantes 2018.

1 de enero de 2019

Lo mejor de 2018

Un año más, dejo por aquí las lecturas que más me han llenado este año.


1. Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez (Anagrama)




2. Reconstrucción, de Antonio Orejudo (Tusquets)


3. Examen de ingenios, de José Manuel Caballero Bonald (Seix Barral)



4. Madame Bovary, de Gustave Flaubert




5. Novela de ajedrez, de Stefan Zweig (Acantilado)




6. Fervor de Buenos Aires, de Jorge Luis Borges




7. Verano, de J. M. Coetzee (Random House)



8. Del color de la leche, de Nell Leyshon (Sexto Piso)



9. Justine, de Lawrence Durrell (Edhasa)



10. Primavera sombría, de Unica Zürn (Siruela)



En cuanto a películas, la lista quedaría así:

1. Saraband (2003), de Ingmar Bergman



2. Jules y Jim (1961), de François Truffaut




3. Mystery Train (1989), de Jim Jarmusch



4. La noche americana (1973), de François Truffaut




5. La rodilla de Clara (1970), de Éric Rohmer




6. Psicosis (1960), de Alfred Hitchcock




7. El camino de san Diego (2006), de Carlos Sorín




8. Lucky (2017), de John Carroll Lynch




9. El lobo de Wall Street (2013), de Martin Scorsese



10. ¡Lumière! Comienza la aventura (2016), de Thierry Frémaux



Y nada. Con esto os deseo a todos un feliz año 2019. Si os apetece, podéis dejar en los comentarios vuestros descubrimientos -literarios o cinéfilos- de este año que queda atrás.

31 de diciembre de 2018

Películas vistas en 2018



-Saraband (2003), de Ingmar Bergman
-Los inútiles (1953), de Federico Fellini
-Bajo el peso de la ley (1986), de Jim Jarmusch
-Mistress America (2015), de Noah Baumbach
-El renacido (2015), de Alejandro González Iñárritu
-Elle (2016), de Paul Verhoeven
-El hombre perfecto (2015), de Yann Gozlan
-Captain Fantastic (2016), de Matt Ross
-Selfie (2017), de Víctor García León
-Cinema Paradiso (1988), de Giuseppe Tornatore
-La forma del agua (2017), de Guillermo del Toro
-Morir (2017), de Fernando Franco
-Woody & Woody (C) (2017), de Jaume Carrió
-La ola (2008), de Dennis Gansel
-Mystery Train (1989), de Jim Jarmusch
-Te doy mis ojos (2003), de Icíar Bollaín
-La maldición del escorpión de jade (2001), de Woody Allen
-La ventana indiscreta (1954), de Alfred Hitchcock
-Philadelphia (1993), de Jonathan Demme
-Al otro lado del muro (2017), de Pau Ortiz
-Júlia ist (2017), de Elena Martín
-El otro lado de la esperanza (2017), de Aki Kaurismäki
-Psicosis (1960), de Alfred Hitchcock
-No sé decir adiós (2017), de Lino Escalera
-El pequeño Hamlet (C) (1960), de Jerzy Skolimowski
-El invisible Harvey (1950), de Henry Koster
-Sueño y silencio (2012), de Jaime Rosales
-David Lynch: The art life (2016), de Rick Barnes, John Nguyen y Olivia Neergaard-Holm
-Closer (Cegados por el deseo) (2004), de Mike Nichols
-Charada (1963), de Stanley Donen
-Muchos hijos, un mono y un castillo (2017), de Gustavo Salmerón
-Lucky (2017), de John Carroll Lynch
-Un tranvía llamado deseo (1951), de Elia Kazan
-La noche americana (1973), de François Truffaut
-Campeones (2018), de Javier Fesser
-La mamá y la puta (1973) VOSE, de Jean Eustache
-En cuerpo y alma (2017), de Ildikó Enyedi
-Easy Rider (1969), de Dennis Hopper
-Roberto Bolaño: La batalla futura (2016), de Ricardo House
-Jericó, el infinito vuelo de los días (2016), de Catalina Mesa
-El circo (1928), de Charles Chaplin
-Sonata de otoño (1978), de Ingmar Bergman
-Sin amor (2017), de Andrey Zvyagintsev
-El proceso (1962), de Orson Welles
-Jules y Jim (1961), de François Truffaut
-El camino más largo para volver a casa (2014), de Sergi Pérez
-La rodilla de Clara (1970), de Éric Rohmer
-Shirley: visiones de una realidad (2013), de Gustav Deutsch
-El grito (1957), de Michelangelo Antonioni
-Metrópolis (1927), de Fritz Lang
-La mala educación (2004), de Pedro Almodóvar
-La delgada línea roja (1998), de Terrence Malick
-Las Hurdes (tierra sin pan) (1930), de Luis Buñuel
-Todos lo saben (2018), de Asghar Farhadi
-Cold war (2018), de Pawel Pawlikowski
-El lobo de Wall Street(2013), de Martin Scorsese
-Harry Potter y el prisionero de Azkabán (2004), de Alfonso Cuarón
-Harry Potter y el cáliz de fuego (2005), de Mike Newell
-Harry Potter y la órden del Fénix (2007), de David Yates
-Harry Potter y el misterio del príncipe (2009), de David Yates
-Harry Potter y las reliquias de la muerte – Parte 1 (2010), de David Yates
-Roma (2018), de Alfonso Cuarón
-Harry Potter y las reliquias de la muerte – Parte 2 (2011), de David Yates
-El camino de San Diego (2006), de Carlos Sorín
-Bombón, el perro (2004), de Carlos Sorín
-La última virgen (2017) (C), de Bàrbara Farré
-Días de pesca en Patagonia (2012), de Carlos Sorín
-Yo, Daniel Blake (2016), de Ken Loach
-Cara a cara (1976), de Ingmar Bergman
-Citizenfour (2014), de Laura Poitras
-El nadador (1968), de Frank Perry
-El gato desaparece (2011), de Carlos Sorín
-La cinta blanca (2009), de Michael Haneke
-¡Lumière! Comienza la aventura (2016), de Thierry Frémaux

30 de diciembre de 2018

Lecturas de 2018



-Justine, de Lawrence Durrell (Edhasa)
-Stoner, de John Williams (Baile del Sol)
-La ruta de don Quijote, de Azorín (Cátedra)
-España, aparta de mí este cáliz, de César Vallejo (Cátedra)
-Marea humana, de Benjamín Prado (Visor)
-Memoría, de Ben Clark (Huacanamo)
-Poesía completa, de Constantinos P. Cavafis (Alianza)
-Juventud, de J. M. Coetzee (Penguin Random House)
-Trama de niebla, de Felipe Benítez Reyes (Tusquets)
-Examen de ingenios, de José Manuel Caballero Bonald (Seix Barral)
-Electrones, de Carlos Marzal (Cuadernos del Vigía)
-Verano, de J.M. Coetzee (Penguin Random House)
-Troppo vero, de Andrés Trapiello (Pre-Textos)
-Todos deberíamos ser feministas, de Chimamanda Ngozi Adichie (Penguin Random House)
-Secretos de familia, de María José Amador (E.D.A. Libros)
-Andarás perdido por el mundo, de Óscar Esquivias (Ediciones del Viento)
-Me llamo Lucy Barton, de Elizabeth Strout (Duomo)
-La ciudad, de Karmelo C. Iribarren (Renacimiento)
-Barrio de Maravillas, de Rosa Chacel (Castalia)
-Valquirias, de Paulo Coelho (Planeta)
-Fuera de trama, de Gabriel Noguera (Berenice)
-Todos los poemas (1975-2012), de Joan Margarit (Austral)
-Boquitas pintadas, de Manuel Puig (Seix Barral)
-El Tercer Reich, de Roberto Bolaño (Anagrama)
-Fervor de Buenos Aires, de Jorge Luis Borges (RBA)
-Luna de enfrente, de Jorge Luis Borges (RBA)
-Infancia, de J. M. Coetzee (Penguin Random House)
-La uruguaya, de Pedro Mairal (Libros del Asteroide)
-Reconstrucción, de Antonio Orejudo (Tusquets)
-Un año, de Juan Emar (Barataria)
-Tala, de Thomas Bernhard (Alianza)
-Jugador de ventaja, de Juan Varo Zafra (Diputación de Granada)
-El discurso vacío, de Mario Levrero (DeBolsillo)
-Madame Bovary, de Gustave Flaubert (Espasa)
-Primavera sombría, de Unica Zürn (Siruela)
-Los hermosos años del castigo, de Fleur Jaeggy (Tusquets)
-Las inquietudes de Shanti Andía, de Pío Baroja (Cátedra)
-Poesía completa (1953-1991), de Claudio Rodríguez (Tusquets)
-Sodoma y Gomorra, de Marcel Proust (Alianza)
-La vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca
-Las nubes por dentro, de Andrés Trapiello (Pre-Textos)
-Del color de la leche, de Nell Leyshon (Sexto Piso)
-Arrugas, de Paco Roca (Astiberri)
-Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez (Anagrama)
-La vida sexual de Catherine M., de Catherine Millet (Anagrama)
-Las arquitecturas del deseo, de José Antonio Marina (Anagrama)
-El bolígrafo de gel verde, de Eloy Moreno (Espasa)
-Novela de ajedrez, de Stefan Zweig (Acantilado)
-Relatos 1, de John Cheever (Emecé)

28 de diciembre de 2018

"El camino de san Diego", de Carlos Sorín



Es curioso cómo algunos directores acostumbran a emplear actores no profesionales en sus películas y consiguen resultados asombrosos. Es el caso de Carlos Reygadas, el caso de la exitosa Campeones, de Javier Fesser, y también el de Carlos Sorín, cuya filmografía tenía abandonada desde que hace muchos años vi la simpática Historias mínimas. Estos días, y merced a mi suscripción de Filmin, me estoy poniendo al día con el director argentino. He visto Días de pesca en Patagonia, que recuerda al mundo de los relatos de Raymond Carver; El gato desaparece, un thriller psicológico con toques de humor negro, y sobre todo Bombón, el perro -drama realista que me gustó mucho- y El camino de san Diego. Las dos últimas resultan películas muy entrañables, humildes, humanísimas.

En El camino de san Diego (2006) encontramos a un joven trabajador argentino que admira por encima de todo a Maradona (tanto es así que cuando su mujer da a luz, decide llamar a la niña Diega, en honor a su ídolo). Un día, y en esto parece haber algo de misticismo, en el bosque se topa con la raíz de un árbol en la que el muchacho cree ver la fisonomía del Pelusa. Su ilusión es entregársela a Maradona en persona, de modo que emprende un viaje desde su pueblo hasta Buenos Aires, donde el futbolista se halla ingresado en una clínica. A lo largo de ese periplo quijotesco, la gente le va pidiendo que le enseñe la "escultura", y si unos se ríen de él porque no se parece en nada a Maradona, otros lo toman por una talla de madera fidelísima y se la quieren comprar incluso. A veces se diría que quienes son futboleros y tienen fe en ese dios que es el astro argentino, y que como divinidad tiene su propia religión, son los que más admiran la raíz arbórea. El caso es que el muchacho, con una fe inquebrantable y poco medios, poco a poco va haciendo camino. 

Una comedia agradable y esperanzadora que nos reconcilia con el género humano. Destila esperanza. Cine argentino con mucho encanto el de Carlos Sorín, sin duda.