14 de enero de 2017

Titulachero



Titulachero me parece un neologismo muy aparente, montado de forma lícita con el mecano idiomático, y yo creo que lo voy a lanzar al mundo a ver si alguien lo adopta, se extiende por ríos de tinta, anida en las comisuras de tropecientas bocas y dentro de equis siglos me guardan un sitio, en un altar inmarcesible de la Historia de la Lengua, recordando mi nombre como el de aquel que usó por primera vez el exitoso vocablo sin el cual ya nadie concibe la vida ni un pasado en que no existiera, como no nos acabamos de imaginar a los romanos del siglo tercero viviendo sin tomates ni patatas.

Los neologismos tienen -el inconveniente ahí late- algo de desangelado espermatozoide proyectado a un óvulo acorazado e inexpugnable, y pocos consiguen fecundar y asomar la cabeza en el mundo de las palabras. Algunos, superada esta primera dificultad, también puede que acaben falleciendo, como los lingüistas recuerdan, en apenas unos años, porque ya nadie se avenga a usarlos.

Añadiremos, para aquilatar la seriedad de la propuesta, algunas sugerencias de uso. Referido a un periódico, 'titulachero' podría valer como sinónimo de sensacionalista. Así, un diario cuyos titulares solo parecen querer avivar el morbo se podría calificar de rotativo titulachero. Por otro lado, si alguien escribe o dice frases de apariencia impactante que no pasan el filtro de un mínimo cuestionamiento, frases que se desploman como los edificios demolidos apenas se oprime, con el dedo, el detonador del sentido crítico, podríamos decir que es un tipo titulachero. O si se trata de una persona con el vicio de opinar de las noticias tras leer únicamente el titular, sin molestarse por abrevar en el resto del artículo.

La analogía otorga a veces una autoridad aplastante: si de popular salió populachero, de titular -por qué no- titulachero. Matiz peyorativo, pues, en los casos citados. Pero admite también -obsérvese la flexibilidad del palabro- la connotación positiva. Un político que regala al periodista muchas frases destacables, podría ser apreciado por titulachero por parte del profesional de la información. Se dirían, entre ellos, los mandarines del gremio: “entrevista a X, no te arrepentirás. Además de buen conversador, es titulachero.”

Decidido queda. Como astrofísico del verbo -o astronauta del lenguaje-, lanzo hoy esta palabra al mundo como la NASA lanza sus sondas espaciales -pasaremos por alto las diferencias de presupuesto- desde la pista de despegue de esta página.
© 2016.

5 de enero de 2017

Lo mejor de 2016

Vuelvo un año más con la tradicional entrada en la que destaco mis predilecciones del último ejercicio en lo que a libros y películas se refiere. De entre los libros que he leído, he pensado que, dentro de mis gustos, los seis mejores podrían ser estos (el listado no sigue ningún orden en particular):

-Esto no es una novela, de David Markson (La Bestia Equilátera)


-Rojo y Negro, de Stendhal (Alianza)


-Fabulosas narraciones por historias, de Antonio Orejudo (Tusquets)


-Trilogía de la memoria, de Sergio Pitol (Anagrama)


-Apenas sensitivo, de Andrés Trapiello (Pre-Textos)


-París no se acaba nunca, de Enrique Vila-Matas (Anagrama)


En cuanto a películas, selecciono -en este caso por orden de visionado- las nueve siguientes:

-La sal de la tierra (2014), de Wim Wenders y Juliano Ribeiro Salgado


-Ida (2013), de Pawel Pawlikowski


-Umberto D. (1952), de Vittorio De Sica


-El club (2015), de Pablo Larraín


-En construcción (2001), de José Luis Guerín


-Calle Mayor (1956), de Juan Antonio Bardem


-Mustang (2015), de Deniz Gamze Ergüven


-La caza (2012), de Thomas Vinterberg


-La tienda en la calle mayor (1965), de Ján Kadár y Elmar Klos


Si os apetece os invito a compartir, dejando un comentario, vuestros descubrimientos del año.

3 de enero de 2017

Libros leídos en 2016

Teun Hocks

-Los hermanos Tanner, de Robert Walser
-Artículos de costumbres, de Mariano José de Larra
-Zurita, de Leopoldo Alas “Clarín”
-Relatos autobiográficos, de Thomas Bernhard
-Pacífico, de José Antonio Garriga Vela
-Autorretrato con radiador, de Christian Bobin
-Manual de infractores, de José Manuel Caballero Bonald
-El gato encerrado, de Andrés Trapiello
-Fabulosas narraciones por historias, de Antonio Orejudo
-Las almas cambiadas, de Giovanni Papini
-Misericordia, de Benito Pérez Galdós 
-Kirieleisón, de Rafael Indi 
-Gotas negrasGotas de sal, de Andrés Neuman 
-Mafalda 6, de Quino
-Trilogía de la memoria, de Sergio Pitol 
-Esto no es una novela, de David Markson 
-¿No te alegras por mí?, de Richard Bausch 
-Locuras sin fundamento, de Andrés Trapiello 
-París no se acaba nunca, de Enrique Vila-Matas 
-El cuarto de las estrellas, de José Antonio Garriga Vela 
-Poemas de la locura seguido de El hombre elefante, de Leopoldo María Panero 
-Variaciones y reincidencias (Poesía 1977-1997), de Javier Salvago
-En resumidas cuentas (antología), de José Emilio Pacheco
-Todo lo que no invento es falso (antología), de Manoel de Barros
-Rojo y negro, de Stendhal
-Antología poética, de Antonio Gamoneda
-La tierra que pisamos, de Jesús Carrasco
-Un viejo que leía novelas de amor, de Luis Sepúlveda
-Apenas sensitivo, de Andrés Trapiello
-Koundara, de David Pérez Vega
-Antonio Azorín, de Azorín
-Walden, de Henry David Thoreau 
-Metáfora de invierno, de Isabel Romero
-Jane Eyre, de Charlotte Brontë
-La marca de Creta, de Óscar Esquivias

21 de diciembre de 2016

A mi pesar

Melancolía, de Edvard Munch


A MI PESAR

No siempre armarme puedo de paciencia:
hoy no atisbo sino bregas estériles
que poco bueno dicen de la gente.
Los que pisan se elevan victoriosos,
el que ignora se monta en el orgullo,
los niños vapulean al distinto.
Volviendo del trabajo en automóvil
me resarce un momento en el paisaje
un óleo gratuito:
neones de un fugaz concesionario
temblando en el crepúsculo.
Se intuyen sensaciones inasibles
en la paz vespertina del trayecto:
invalida la noche a quienes fuimos
y tornamos a ser algo distintos.
La soledad nocturna que me aguarda
promete algo de vuelo,
sin derogar la esencia de este día
fatigoso, heridor, sanguinolento.
Lamento que a menudo en este circo
-la farsa tan humana de la vida-
una misantropía selectiva
se apoltrone obstinada en mis instintos.

© 2016

18 de diciembre de 2016

Mi manera de perder

Desierto interior, de Álvaro Sánchez-Montañés


MI MANERA DE PERDER

Como los futboleros militantes no ignoran,
existen muy distintas maneras de derrota.
Si a su estilo consigue morir uno,
si batalla hasta el último segundo,
un ápice amortigua la hecatombe.

Literatura -pienso-: tal vez seas
perpetua compañera de naufragio,
mi modo de perder en este mundo.
Porosa fortaleza en la que acampo
ante el avance terco de la ruina.

© 2016

17 de diciembre de 2016

Películas vistas en 2016

Andreas Lie


-Amy (2015), de Asif Kapadia (2015) 
-El gran silencio (2005), de Philip Groning
-El ángel exterminador (1962), de Luis Buñuel
-Truman (2015), de Cesc Gay
-Mientras seamos jóvenes (2014), de Noah Baumbach
-Los puentes de Madison (1995), de Clint Eastwood
-Zatoichi (2003), de Takeshi Kitano
-La academia de las musas (2015), de José Luis Guerín
-El último tango en París (1972), de Bernardo Bertolucci
-El fuego fatuo (1963) V.O.S.E., de Louis Malle
-Anomalisa (2015) V.O.S.E., de Charlie Kaufman y Duke Johnson
-La sal de la tierra (2014), de Wim Wenders y Juliano Ribeiro Salgado
-Ida (2013), de Pawel Pawlikowski
-Carol (2015), de Todd Haynes
-Volver a empezar (1982), de José Luis Garci
-Todos queremos lo mejor para ella (2013), de Mar Coll
-Un hombre y una mujer (1966), de Claude Lelouch
-Umberto D. (1952), de Vittorio De Sica
-Techo y comida (2015), de Juan Miguel del Castillo
-El desprecio (1963) V.O.S.E., de Jean-Luc Godard 
-Carmina y amén (2014), de Paco León
-Mi querida España (2015), de Mercedes Moncada Rodríguez
-El club (2015), de Pablo Larraín
-Langosta (2015), de Yorgos Lanthimos
-En construcción (2001), de José Luis Guerín
-La delicadeza (2011), de David y Stéphane Foenkinos
-Taxi Teherán (2015), de Jafar Panahi
-Calle mayor (1956), de Juan Antonio Bardem
-Mustang (2015), de Deniz Gamze Ergüven
-El sabor de las cerezas (1997), de Abbas Kiarostami
-La ley del mercado (2015), de Stéphane Brizé
-Delitos y faltas (1989), de Woody Allen
-Berberian Sound Studio (2012) V.O.S.E., de Peter Strickland
-La caza (2012), de Thomas Vinterberg
-Nuestra hermana pequeña (2015), de Hirokazu Kore-eda
-Kiki, el amor se hace (2016), de Paco León
-Pierrot el loco (1965) V.O.S.E., de Jean-Luc Godard
-La reconquista (2016), de Jonás Trueba
-Spotlight (2015), de Thomas McCarthy
-Fanny & Alexander (1982) V.O.S.E., de Ingmar Bergman
-Clerks (1994), de Kevin Smith
-Corazón gigante (2015), de Dagur Kári
-Rams (2015), de Grímur Hákonarson
-Barrio (1998), de Fernando León de Aranoa
-Ópera prima (1980), de Fernando Trueba
-La buena vida (1996), de David Trueba
-Julieta (2016), de Pedro Almodóvar
-Después de tantos años (1994), de Ricardo Franco
-Grizzly man (2005) V.O.S.E., de Werner Herzog

5 de diciembre de 2016

Longino: "De lo sublime"



"¿No merece la pena preguntarse en general qué es preferible -en poesía como en prosa- si la grandeza con errores, o la mediocridad en la ejecución, pero pulcra en su conjunto y sin fallos? Y si, Zeus me ayude, hay que dar la palma en literatura a la cantidad o a la grandeza en las excelencias.

Confieso, por mi parte, que los genios inmensamente grandes están lejos de ser puros. La exactitud en todo corre el riesgo de ser poquedad, y en los sublime, como en las riquezas, siempre hay algo que debe ser pasado por alto. Quizá sea natural que las naturalezas bajas y mediocres estén normalmente libres de fallos y caídas, porque nunca corren riesgos ni aspiran a lo más excelso, mientras que las grandes dotes tropiezan a causa de su propia grandeza."

Longino, De lo sublime.