15 de abril de 2018

"Examen de ingenios", de José Manuel Caballero Bonald



José Manuel Caballero Bonald publicó este Examen de ingenios en 2017 (Seix Barral). Nació en 1926. Eso quiere decir que el libro ha visto la luz a sus noventa y un años. Bendita longevidad lúcida. En una de las anécdotas que jalonan este libro, Francisco Ayala, que murió a los 103, le confiesa al autor en un viaje en tren, al parecer, el secreto: cenas frugales consistentes en una manzana y dos whiskies. "Lo de la manzana no lo cuentes", dice que le dijo Ayala, con posible coquetería masculina.

Examen de ingenios se compone de un centenar de semblanzas, retratos de personajes célebres del mundo de la cultura con los que Caballero Bonald ha tenido ocasión de coincidir, en mayor o menor medida, a lo largo de su dilatada vida. Además de recoger anécdotas, opina y valora de forma ponderada la obra o la personalidad de los implicados. El título del libro tiene ecos auriseculares. Pretende esto decir que, como sabe el lector informado, existe otro de Juan Huarte de San Juan (1529-1588) de título casi homónimo: Examen de ingenios para las ciencias.

No hace mucho leí Somos el tiempo que nos queda, la obra poética completa de Caballero Bonald hasta 2004 (desde entonces, el jerezano ha publicado otros cuatro poemarios). Sus poemas unas veces me deslumbran y otras me dejan frío, pero siempre me llama la atención su rigor y riqueza lingüísticos, su manejo del idioma, que también es palmario en estas prosas. No se descubre nada hablando bien de un autor con tan reconocida obra (Premio Cervantes) a las espaldas, pero no por ello vamos a dejar de celebrar su fecundidad, sus aciertos. Como única pega, mencionaremos que a veces la sonoridad de su fraseo, tan conseguida, puede resultar un tanto campanuda, algo pomposa (pero supongo que son figuraciones mías), y nos puede alejar del goce estético. En cuanto a la nómina de personajes, sería prolijo mencionar sólo a los principales, de uno y otro lado del charco: García Márquez, Borges, Cortázar, Vargas Llosa, Muñoz Rojas, Gil de Biedma, Ángel González, Azorín, Baroja, Carmen Martín Gaite, Pepa Flores, Miguel Delibes... 

Dejo otra anécdota, para concluir: "...salió a relucir una divertida historia relativa al topónimo original de Soto del Real, que era Chozas de la Sierra. Parece ser que a un natural del pueblo lo hicieron obispo y la corporación municipal, reunida en sesión monotemática, quiso mostrar su contento cambiando el topónimo de Chozas de la Sierra, que consideraban poco digno para cuna de un prelado, por el más vistoso de Soto del Real. Comentaban por ahí que lo que tenían que haber cambiado, en vez del acreditado topónimo del pueblo, era el defectuoso del obispo, que se llamaba -por chocante que parezca- Casimiro Morcillo." 

De lo mejor que he leído en lo que va de año, junto al primer volumen del Cuarteto de Alejandría.


12 de abril de 2018

"Cine de verano", un poema de Felipe Benítez Reyes

Fuente: La Opinión de Málaga

CINE DE VERANO

"Las noches de verano de mi infancia
son un tiempo inmortal y son un cine
que brindaba en su alquimia luminosa
vibrantes sucesiones de espejismos:
la glorificación sangrienta de los héroes,
la esencia desolada de un desierto
o el deseo expresado frutalmente
en el rouge pecador de una muchacha
que cifraba la esencia de un misterio
que el tiempo no desvela.

Las noches de verano de mi infancia
son un tiempo inmortal que muere en mí.

Yo le cavo esta fosa. Y esculpo este epitafio."

Felipe Benítez Reyes, Trama de niebla: Poesía reunida, 1978-2002 (Tusquets Editores).

29 de marzo de 2018

Conticinio


Jamie MacPherson

CONTICINIO

Oasis de silencio por la noche.
Te elevas con el rato de lectura
a la luz vaporosa de la lámpara.
¿Qué es esta plenitud de océano
que colma el pecho?
Nocturna soledad que vivifica.
Un gozo pertinaz, aunque irrisorio,
que vela las infamias de este mundo
y aleja los fantasmas interiores.
Te asomas al balcón por un momento
-la brisa que resbala por la cara-
y ves la luna llena sobre el cerro.
Nada se mueve, nada.
Se puede oír a la Tierra
girar sobre sus goznes.
Cual si hubieras alcanzado el nirvana,
callado y beatífico sonríes.

Consiente aún la vida estos fortines,
bastiones de modesto bienestar,
chutes de henchido conticinio.



                                                     © 2017

15 de marzo de 2018

El arte y el imperio de la ley


Charles Baudelaire

   Los artistas y la ley a menudo se han llevado como el ratón y el gato. Ya Platón dejaba a los poetas fuera de la república. En el siglo XIX Baudelaire fue procesado por Las flores del mal, Flaubert por Madame Bovary, y a Oscar Wilde lo encarcelaron por inmoralidad. Hace unas semanas, en España, fue un rapero el condenado a tres años y medio de prisión por una de sus canciones. Tema peliagudo, el de la libertad de expresión cuando colisiona con derechos individuales como el del honor (uno confiesa que a veces, cuando oye hablar del derecho al honor, por otra parte recogido en nuestra Constitución, le vienen a la memoria los duelos de hace unos siglos, la capa y la espada, Calderón de la Barca, las manchas en la honra que se lavan con sangre). Desde luego, no todo vale, y no es de recibo soltar una barbaridad detrás de otra a lo largo de dos o tres minutos de canción, pero se antoja excesivo privar de libertad por eso a una persona, y más aún durante varios años.
   Por otra parte, en esta sociedad censurar algo casi vale por una catapulta a la fama, y retirar un libro del mercado aviva, per se, el deseo de muchos por leerlo. Algo tendrá el agua cuando la prohíben, parece que pensamos. En ese caso, se observa una degeneración en el hecho de que hoy se condene a troveros de segunda fila y en otros tiempos a tipos de la talla de Oscar Wilde o Baudelaire. Se diría, no sé, que la justicia decimonónica nos recomendaba a autores más valiosos.
   A título anecdótico, esta tensión -no siempre resuelta- entre creadores y agentes de la ley y el orden se evidencia en el que probablemente sea el número musical más legendario de la historia del cine, el de Gene Kelly cantando y bailando bajo la lluvia en la película de Stanley Donen. Un momento mágico que zanja -recordemos- la presencia represora de un policía.

8 de marzo de 2018

Cine: "Verano 1993"



Tenía ganas de ver esta película desde que supe de ella gracias al Festival de Málaga, en el que resultó triunfadora. Antes de eso había pasado por la Berlinale, donde fue premiada como mejor ópera prima. Fui a verla hace meses, en la primera semana de su estreno, en unas fechas veraniegas en las que aquellos que no comulgamos con la lógica del blockbuster agradecemos mucho títulos como este en cartelera. 

Al terminar el pase, tuvo lugar un coloquio con la directora, Carla Simón, en cuya experiencia personal se basa la película. Le preguntaron entonces por referentes cinematográficos de Estiu 1993 y, aparte de cintas españolas como El espíritu de la colmena o Cría cuervos, Carla Simón apuntó a títulos como El país de las maravillas, de Alice Rohrwacher, Aquel querido mes de agosto o trabajos de la directora argentina Lucrecia Martel. Desde julio hasta ahora he podido ver El país de las maravillas (2014), Aquel querido mes de agosto (2008) y La ciénaga (2001), de Lucrecia Martel, y todas ellas me han parecido muy buenas películas, cuyo descubrimiento agradezco.

Rodada en catalán, Verano 1993 (2017) nos acerca a la vida de Frida, una niña que tras la muerte de sus padres (aunque no se dan detalles, al recoger el Goya la directora habló de SIDA) es adoptada por sus tíos, que viven en el campo. En ese entorno rural, en contacto con la naturaleza, transcurre esta película de ritmo pausado, con muy buenas interpretaciones infantiles. Delicada y sutil, la cinta tiene un desarrollo muy inteligente y trata el tema de la niñez de forma compleja, sin eludir los problemas y complicaciones que caben en casos dolorosos como el que retrata la película, pero siempre desde la perspectiva de la protagonista.

Como apuntaba Óscar Esquivias, a modo de única pega mencionaremos que en el título se diría que falta una coma, una preposición, algo. En cualquier caso, una película sencilla, tierna, honda y natural, que nos lleva a esperar más dosis de buen cine en futuros proyectos de su joven directora, Carla Simón, que obtuvo el Goya a mejor dirección novel el pasado mes de febrero. También fueron premiados por la Academia los actores Bruna Cusí y David Verdaguer



6 de marzo de 2018

Tu pupila azul

Meagan Collins


TU PUPILA AZUL

Esas pupilas becquerianas
azules, diamantinas,
ficticias como sangre de unicornio,
mentirosas en tantos bellos versos,
¿hasta qué día las invocaremos?
Acaso se extinguieran hace años,
hoy delatoras de poetas malos
y tipos sin ideas como yo.
Cuentan con un prestigio inveterado,
siendo puro azabache una pupila,
color de los espacios infinitos,
oscura, cósmica
como los agujeros negros
(en las de la mujer que se desea
uno se pierde, deja de existir).
Tan cercanas, y a un tiempo siderales,
a veces las contemplo
-negrísimas, glaciales y distantes-
como terrenos interestelares.
Emisarias silentes del abismo
que cada uno lleva dentro.

                                                     2017

2 de marzo de 2018

Anecdotario: Neruda, Lorca y la secreta


Se cuenta que en una ocasión Neruda y Lorca fueron a dar una conferencia a un pueblo. En la estación de trenes nadie los recibió. Cuando llegaron al local les dijeron que habían ido a buscarlos a la estación, pero que no los habían reconocido porque esperaban que fueran vestidos como poetas. Lorca declaró: "Es que somos de la poesía secreta". 


Fuente: Neruda. El príncipe de los poetas: la biografía (Ediciones B), de Mario Amorós.