7 de octubre de 2018

"Alto jornal", un poema de Claudio Rodríguez



ALTO JORNAL

"Dichoso el que un buen día sale humilde
y se va por la calle, como tantos
días más de su vida, y no lo espera
y, de pronto, ¿qué es esto?, mira a lo alto
y ve, pone el oído al mundo y oye,
anda, y siente subirle entre los pasos
el amor de la tierra, y sigue, y abre
su taller verdadero, y en sus manos
brilla limpio su oficio, y nos lo entrega
de corazón porque ama, y va al trabajo
temblando como un niño que comulga
mas sin caber en el pellejo, y cuando
se ha dado cuenta al fin de lo sencillo
que ha sido todo, ya el jornal ganado,
vuelve a su casa alegre y siente que alguien
empuña su aldabón, y no es en vano."


Claudio Rodríguez, Conjuros (1958).

27 de septiembre de 2018

En condiciones adversas


Fotografía de Josep María Nogueras

EN CONDICIONES ADVERSAS

Mirad aquella perra de tres patas,
un animal lisiado y resiliente
que corre con ahínco y con esfuerzo,
huyendo como nadie
de un ya desfallecido desaliento.
Fijaos en su mirada:
en sus ojos se atisba más mensaje
que en algunas novelas de mil páginas.
Hacia dónde camina presurosa
como si huyera de una guerra en marcha
o se aproximase a un venero
tras larga travesía en el desierto.
La desesperación y la perseverancia
se hermanan en sus ojos
mientras épica avanza, avanza, avanza
y se niega a inspirar tan solo lástima. 

                                      © Jesús Artacho, 2018.


8 de septiembre de 2018

"Astillas", revista de poesía


Acaba de publicarse el primer número de "Astillas", publicación periódica de poesía e ilustración de Madera Berlín, en el que colaboro con un poema. La revista, que se hace en Alemania, reúne textos de veinticinco autores y consta de setenta y dos páginas. La tirada consta de 150 ejemplares numerados y se vende a 5 euros, gastos de envío incluidos. Si hubiera alguien muy interesado, podéis encontrar más información en su web. Dejo también el poema con el que participo.


VUELOS COTIDIANOS

Me intriga esa señora
que en la carnicería
siempre pide alas.
Nunca comenta nada:
paga y sin más se va volando.


21 de agosto de 2018

La "pechá" de agua



   Cuenta mi padre que cuando era joven, y había equipo de fútbol en el pueblo, no existía aún la manía actual por el agua embotellada, de modo que durante los partidos, en las gradas -o en la banda, no sé, no quisiera pecar de megalómano: dondequiera que se arracimara la gente para atender los lances del juego-, un aguador merodeaba con un botijo de agua fresca que ofrecía a quien tuviera sed y propósito de aplacarla. Recuerda mi padre el precio con una seguridad que espanta cualquier duda: el agua se vendía a un duro la pechá. Por si a alguien le suena extraño, y aunque la explicación resulte ociosa, quiere eso decir que apoquinando la tarifa en cuestión uno podía echarse un trago todo lo largo que gustase, hasta el empacho, así le rebosara el líquido por los oídos.
   Esto de la pechá debía de ser una variante andaluza de lo que ahora llaman tarifa plana o también buffet libre. A mí me resulta curioso, además de muy expresivo, y por eso lo cuento aquí.

6 de agosto de 2018

"La uruguaya", de Pedro Mairal



Acabo de leer La uruguaya (2016), una novela corta del argentino Pedro Mairal (1970) que ha publicado Libros del Asteroide y va ya, si no me equivoco, por la décima edición en España. Ha sido galardonada con el Premio Tigre Juan, que me parece que se otorga a una buena novela publicada en el último año que no ha obtenido toda la visibilidad que mereciera. Viendo la cantidad de gente que compartía fragmentos de La uruguaya en redes sociales, así como los buenos datos de ventas, confieso que me sorprendió que se le concediese justamente este premio.

Pero no me parece mal. De hecho, me gusta cómo escribe Pedro Mairal y he leído este libro sintiéndome muy cómplice. Su prosa no es acomodaticia, explora en el lenguaje, busca y casi siempre encuentra: crea. En este sentido, el narrador de La uruguaya, que es también escritor, expresa lo siguiente de un proyecto de novela: "iba a tener [....] mucho juego de palabras, mucha pólvora verbal, iba a reventar el castellano para abrirlo como un árbol en todas las direcciones...".

El protagonista de La uruguaya es un escritor en plena crisis de los cuarenta, casado y con un hijo, que emprende un viaje relámpago al vecino Uruguay para obtener un beneficio fiscal (a.k.a. evasión de impuestos) en el cobro de un dinero por derechos de autor. Quiere aprovechar la ocasión para reencontrarse en el paisito con una chica más joven que él (no llega a los treinta), la uruguaya del título, a quien conoció un tiempo atrás y con la que ha estado intercambiando correos electrónicos. Su deseo sexual es bastante palpable, aunque -ojo: posible spoiler- las cosas no salen tan bien como esperaba Lucas Pereyra, que así se llama el tipo.

El libro es fértil en pasajes subrayables. Dejo muestra: "Cuando alguien te patea, quedás alerta como si no hubiera nadie de tu lado, y cuando de pronto alguien te trata bien bajás la guardia y te desarmás. El cariño te derrumba." También leemos: "El enamorado es como el paranoico, cree que todo le habla a él. Las canciones de la radio, las películas, el horóscopo..." La que sigue ha hecho fortuna y la editorial ya la ha grabado en tazas: "Si no podés con la vida, probá con la vidita". Los argentinismos y anglicismos no escasean, y pasar la vista por los primeros nos reconforta, como a complacidos hispanohablantes, la maravillosa diversidad de este idioma que compartimos con tantos países americanos.

Pese a todo, diría que el argumento -más bien convencional- no alcanza la altura que merecería el estilo, y eso hace que el conjunto se resienta un poco. En alguna ocasión el narrador se queja de lo duro que es ser padre, mantenerse a flote y todo eso, como si el fondo del asunto fuera el retrato de la debilidad del hombre moderno. Más de una vez Mairal escribe "por sobre mi hombro...", y a mí esa expresión, con doble preposición, forzando el lenguaje, siempre me recuerda a cierto poema del magnífico César Vallejo. No sé si Mairal lo hará como un guiño intencionado al poeta peruano, imagino que es improbable que así sea y todo esto serán conjeturas mías.

Me ha gustado leer esta novela. La forma de escribir de Mairal me hace pensar que puede tener libros todavía mejores, con tramas de mayor calado, y desde luego voy a buscar otras obras suyas (David Pérez Vega habla muy bien en su blog, en este sentido, de El año del desierto, publicada por Salto de Página). De momento, Libros del Asteroide ya ha reeditado Una noche con Sabrina Love, novela de 1998 que publicó hace años Anagrama.

29 de julio de 2018

"Barrio reconquistado", un poema de Jorge Luis Borges

Caricatura de Borges


BARRIO RECONQUISTADO

"Nadie vio la hermosura de las calles
hasta que pavoroso en clamor
se derrumbó el cielo verdoso
en abatimiento de agua y de sombra.
El temporal fue unánime
y aborrecible a las miradas fue el mundo,
pero cuando un arco bendijo
con los colores del perdón la tarde,
y un olor a tierra mojada 
alentó los jardines,
nos echamos a caminar por las calles
como por una recuperada heredad,
y en los cristales hubo generosidades de sol
y en las hojas lucientes
dijo su trémula inmortalidad el estío."

Jorge Luis Borges, Fervor de Buenos Aires (1923).

23 de julio de 2018

"El Tercer Reich", de Roberto Bolaño


El Tercer Reich fue escrita en 1989, antes de que la novelística de Roberto Bolaño adquiriera una musculatura portentosa, hecho que podríamos datar -quizá poniéndonos demasiado estupendos- a partir de Estrella distante y La literatura nazi en América, ambas publicadas en 1996. No obstante, esta novela me parece que contiene ya muchos de los elementos típicos y rasgos definitorios de la forma de escribir del chileno. Resulta un libro bastante disfrutable, una buena novela pese a que su condición de póstuma (fue publicada en 2010, siete años después de la muerte del autor) nos pueda invitar a recelar de su calidad.

Entre sus páginas encontramos a una pareja de alemanes de veraneo en un hotel de la Costa Brava, donde conocen a -y se mezclan con- una serie de personajes (el Lobo, el Cordero, el Quemado, Frau Else, Clarita...). El protagonista, Udo Berger, narra la historia en una especie de diario y es un especialista, tal vez habría que decir un campeón, en juegos de guerra (o wargames). El título del libro es el nombre de uno de ellos, centrado en la II Guerra Mundial. 

He de confesar que las treinta o cuarenta primeras páginas aumentaron mi escepticismo y me hicieron temer lo peor, pero en cuanto entran en escena personajes emblemáticos como el Quemado, y también el Lobo y el Cordero, la novela coge ritmo y aparece el Bolaño de siempre, afilado, inteligente, divertido, con esa vasta experiencia vital y el agudo conocimiento del ser humano que le propiciaron tal vez los viajes, las lecturas y su dilatada vida laboral. En la novela se abordan temas como las relaciones de pareja, la amistad o la presencia -latente o explícita- de la violencia, del horror. Mientras la terminaba, pensaba en El Tercer Reich como una novela más lograda que alguna otra que Bolaño publicó en vida (véase Una novelita lumpen, entre otras).

Pese a que la imagen de portada que acompaña a esta entrada es la de Alfaguara, editorial donde se encuentran ahora -creo que todos- los libros del autor, la edición que he sacado de la biblioteca de Antequera es la original de Anagrama. En un momento dado, leo: "Como tampoco pueden permanecer todo el día en el hotel, se organizan incursiones al exterior". "Incursiones al exterior" me parece una curiosa forma de referirse a las excursiones. 

Por momentos me ha dado la impresión de que la prosa de Bolaño se detiene en excesivos detalles, en datos más bien nimios, que invitan a leer un poco de pasada (y cuando relata pormenores de la partida del juego de estrategia, por supuesto, uno lee párrafos casi en diagonal). Pero la mayor parte del tiempo se impone una escritura que uno encuentra cercana, atenta, lúcida y vital, que nos recuerda a ese autor que tanto hemos disfrutado y cuya muerte prematura, a los cincuenta años, tanto lamentamos. 

Aunque habré leído una quincena de libros de Bolaño, me quedan todavía unos cuantos -pocos- pendientes, y sigo con la firme intención de completar la lectura de toda su obra. En cuanto a El Tercer Reich, me parece una buena novela para quienes gozamos leyendo a Bolaño.

"-¿Sigues visitando la biblioteca, Quemado?
-Sí.
-¿Y sólo sacas libros de guerra?
-Ahora sí, antes no.
-¿Antes de qué?
-De empezar a jugar contigo.
-¿Y qué clase de libros sacabas antes, Quemado?
-Poemas.
-¿Libros de poesía? Qué hermoso. ¿Y qué clase de libros eran ésos?
El Quemado me mira como si estuviera frente a un paleto:
-Vallejo, Neruda, Lorca... ¿Los conoces?
-No. ¿Y aprendías los versos de memoria?
-Tengo muy mala memoria.
-¿Pero te acuerdas de algo? ¿Puedes recitarme algo para que me haga una idea?
-No, sólo recuerdo sensaciones.
-¿Qué tipo de sensaciones? Dime una.
-La desesperación...
-¿Ya está? ¿Eso es todo?
-La desesperación, la altura, el mar, cosas no cerradas, abiertas de par en par, como si el pecho te explotara."