Si entráis a una librería podéis encontrar, aún calentito en la mesa de novedades, el
último libro de Don DeLillo, que en mi caso he recibido por cortesía de PriceMinister dentro de su promoción para blogueros sobre los mejores libros del
año.
Al igual que el libro de Salinger que estoy leyendo ahora, El ángel Esmeralda contiene nueve
cuentos. Creo que decía Hipólito G. Navarro, escritor y cómo no defensor del
relato corto, que así como hay autores que parecen escribir algún que otro
relato entre novela y novela, digamos para descansar, algo que puede parecer
poco considerado con el género del cuento, él lo que hacía en cambio era
escribir, entre libro y libro de relatos, alguna que otra novela, porque para él
lo más importante y lo más exigente eran los relatos. Quizá no lo esté
explicando bien. El caso es que Don DeLillo parece de los primeros. En la
contraportada leemos que este libro reúne los cuentos completos de DeLillo, así
que teniendo en cuenta que son sólo nueve y que han sido escritos a lo largo de
más de treinta años, no parece este el género predilecto del neoyorquino.
He de confesar que no me he sumergido demasiado bien en la
lectura, no sé si por demérito del libro o por carencias personales. A ratos
incluso me he aburrido. Estoy casi seguro de que no es de los mejores libros de
DeLillo, aunque ya sabemos que es un hombre que escribe bien. Muy bien. Así que
en cualquier momento es capaz de descolgarse con algo interesante, como a mi
juicio resultan los diálogos entre dos extranjeros en Grecia durante un
terremoto que encontramos en “La acróbata de marfil”, o las reflexiones de
algún personaje en un relato futurista sobre la Tercera Guerra Mundial. Luego
están las tramas. Si en un examen me preguntaran por los argumentos de todos
los relatos del libro lo suspendería. Así de claro. Es el segundo libro que leo
de DeLillo y, como Punto Omega (que
ya sé que a muchos os parece grandioso), me ha dejado una sensación irregular,
bien es cierto que con momentos ciertamente brillantes, ya que la escritura de
este autor es de peso.
Seguiré haciendo incursiones en la obra de Don DeLillo. En
el horizonte, no sé si muy lejano, libros como Ruido de fondo o Submundo.
Fragmento:
“-¿No sientes a veces un poder en tu interior -dice
Vollmer-. Una especie de condición saludable extrema. Una salud arrogante. Eso es. Te sientes tan bien
que empiezas a considerarte por encima de los demás. Una especie de fuerza
vital. Un optimismo aplicado a tu propia persona que generas casi a costa de
los demás. ¿No te sientes así a veces? (…) Seguro que hay palabra en alemán.
Pero lo que quiero dejar claro es que esta sensación de poder es tan… no sé…
tan delicada. Eso es. Hoy la tienes y mañana te sientes insignificante y
perdido. Sale mal una cosita y te sientes perdido, te sientes débil más allá de
toda medida, y derrotado, e incapaz de actuar poderosamente, por no decir con
inteligencia. Todo el mundo tiene suerte, tú no la tienes, estás desamparado,
triste, no sirves para nada, estás perdido.”
