(“Cuando te sientas
desarraigado, ve a construir algo.”)
El tema de la enfermedad mental resulta, si no lo hemos
visto de cerca en nuestro entorno, un terreno lejano minado de clichés y
prejuicios. De modo que se agradecen libros como Hacia el amanecer, libros que nos acercan al trastorno mental de
manera honesta y realista, como un episodio más que afecta a la vida de una
familia.
“El 5 de julio de 1996 mi hija de quince años se volvió
loca”, así comienza el libro. Sally, la hija del autor, es una adolescente a la
que, sin un historial previo, tienen que ingresar durante casi un mes en un
hospital psiquiátrico. Parece haber perdido la cabeza, sufre un episodio de
psicosis aguda y se comporta de forma extraña. Esto, claro está, lo notan los
que la rodean, pues como dice Greenberg la locura es a fin de cuentas algo sólo
verificable por el sentimiento que produce en los demás la víctima. Sus padres
no se lo explican, nadie se lo explica, pero de cualquier modo ha ocurrido y
hay que sobrellevarlo.
El libro relata toda su historia, desde la aparición del
trastorno hasta que Sally es dada de alta en el hospital y vuelve, tras las
vacaciones de verano, a la normalidad de las clases. El libro fue publicado en
2008, doce años después de los hechos, por lo que al final podemos tener
noticias de la evolución posterior de Sally. El libro me ha resultado conmovedor, lúcido y reflexivo.
Emocionante. Es un tema que no debe ser nada fácil de afrontar,
y Michael Greenberg en mi opinión consigue transmitir la fragilidad que de
pronto nos pone ante los ojos la vida con experiencias como estas, los
pormenores de los efectos de la enfermedad o ese espíritu de lucha constante en
contra de su propia mente de Sally meses después. Para mí, un buen libro.


