25 de noviembre de 2018

Microrreseñas



Reconstrucción (2005). Magnífica novela, a la altura de las mejores obras de Antonio Orejudo, que es como decir a la altura de la mejor novela española contemporánea. Puede que Los Cinco y yo no fuese gran cosa comparada con libros anteriores, pero hay que reconocer que sus tres primeros libros (Fabulosas narraciones por historias, Ventajas de viajar en tren y este) son un festín. En esta ocasión, la historia está ambientada en la Europa de los convulsos años de la Reforma y los primeros vagidos de la Inquisición, bisagra entre la preponderancia del teocentrismo y la del antropocentrismo. Se trata de una novela coral en cuyo meollo late, creemos, un tema crucial: la libertad. Leemos: "Es difícil comprender a hombres como [omito el nombre para no destripar nada], dispuestos a arriesgar su vida por defender ciertas ideas. No buscaban fama ni rconocimiento. Muchos de ellos ni siquiera soñaban con tener adeptos. Les bastaba saber que hacían lo correcto." Y también: "La suerte es un pequeño pez, raro y resbaladizo, que solo puede pescarse en las redes del trabajo eficaz". Por favor, lean a Orejudo.





Del color de la leche (2012). Una historia del siglo XIX que nos lleva a pensar en Jane Eyre o las infancias desgraciadas de Dickens. Admite comentarios sobre el machismo, el clasismo, las injusticias de la época. Pese a su dureza, tiene también momentos graciosos y entrañables. La voz de Mary, la protagonista, atrapa al lector desde el principio. Un acierto esta novela de la británica Nell Leyshon que publicó Sexto Piso. Para recomendar.



Primavera sombría, de Unica Zürn"La posibilidad de amar siempre y con la misma intensidad solo la tiene el que ama sin esperanza", leemos en esta novela corta, de tintes autobiográficos, con sexualidad y mucho desgarro. Abarca algunos años de infancia y pubertad de una muchacha que recibe poco afecto por parte de su familia. El libro tiende a la frase corta y potente. Me quedo con ganas de seguir con la autora, que padeció esquizofrenia y se acabó suicidando a los 54 años. Creo que leeré El hombre jazmín, también publicado por Siruela.

24 de noviembre de 2018

La mulilla mecánica



A la motoazada con la que se ara la tierra la llamamos en el pueblo "mulilla mecánica". Y sin embargo nos extrañamos cuando en las películas del oeste los indios se refieren al tren como "caballo de hierro". Qué raros, qué exóticos estos sioux, pensamos, hasta que un día tardío, si acaso, caemos en la cuenta de que nosotros empleamos un recurso idéntico. En la foto mi padre, en la huerta, trabajando la tierra con la mulilla mecánica de mi abuelo.