Una nueva novela de Javier Marías. Más de lo mismo, dirán algunos: cómo se reitera y se recrea, cómo repite una y otra vez las mismas ideas, qué autocomplacencia. Qué delicia, dirán otros: cómo te lleva y te trae, qué prosa, cómo ahonda, qué reflexiones, qué gusto.
En Los enamoramientos Marías cuenta con una narradora femenina y juega con el suspense hasta el final en una novela que parece más accesible que otras del autor (en la memoria reciente, la mastodóntica y monumental Tu rostro mañana). Hay un crimen por medio y dos versiones entre las que se nos hace dudar hasta las últimas páginas. Esta trama no sé si me ha acabado de convencer (hay cosas que me ha costado creerme). También es cierto que la mayoría de la gente que lee a Marías quizá no lo hace tanto por las peripecias que pueda encontrar en sus novelas (hay ciertos territorios en los que se mueven mucho mejor autores más comerciales o que al menos cultivan subgéneros no tan apreciados) cuanto por el deleite de saborear su estilo, sus divagaciones, sus ideas.
Aprovechando que la narradora, María Dolz, trabaja en una editorial, el autor se dedica por momentos a caricaturizar la vanidad del mundo literario, dando lugar a algunos momentos cómicos protagonizados por el personaje de Garay Fontina. Como casi siempre, hay referencias literarias (Shakespeare, of course, y en este caso también Dumas y Balzac). Algunos de los temas sobre los que se va posando la mirada del futurible Nobel son la muerte, la traición y, claro está, el amor. Se le puede poner alguna pega, pero siempre es un placer leer a Marías: a su altura no son muchos los que llegan. Desde luego que es un escritorazo.


Por cierto, he descubierto una página donde se puede leer la interpretación de personajes tan conocidos como Berlusconi o Diana de Gales. Dejo por aquí el enlace:
Hay que decir que entre la crítica especializada todo son halagos para este libro: que si es la obra cumbre del autor, que si Marías merece el Premio Nobel… Puede leerse de todo. Ahora bien, si leemos opiniones de lectores ya podemos encontrar algunas críticas. La fundamental es la de su lentitud, pero, como decíamos, más que una crítica es una característica del libro. Está plagado de reflexiones, Marías no pierde la ocasión de demorarse en cualquier detalle y se recrea en sus aciertos expresivos repitiéndolos varias veces.