"Y ya que hablamos de aburrimiento, una vez agotada la colección de novelas policiales que había conseguido y después de meterme en otras lecturas aburridas, volví a doña Rosa [Chacel]. Estoy en los tramos finales de su espantoso libro. No puedo simplemente abandonarlo, por respeto a tan maravillosa escritora y también porque, a pesar de la torpeza con que está construido, muchas de sus partes, consideradas aisladamente, tienen joyas muy valiosas de observación, perspicacia, lógica, sabiduría y uso ejemplar del lenguaje. El error mayúsculo es la concepción misma de la novela, seguramente una necesidad de doña Rosa de ponerse a tono con alguna moda, ya que en sus apuntes autobiográficos nunca ocultó el hecho de su necesidad de hacerse conocer y de ocupar un lugar en las letras españolas; creía ingenuamente que bastaba con el mérito, desconociendo que en la carrera literaria, como en toda carrera, todo es mayormente cuestión de política, o de mafia."
Mario Levrero (1940-2004), La novela luminosa.






