Las relaciones entre un padre y un hijo son tema recurrente
en las letras universales. No son pocos los autores, contemporáneos o no, que
han centrado su mirada en el tema. La
isla, del italiano de origen judío Giani Stuparich, es otro de esos
ejemplos.
Nos encontramos con un padre que, en el ocaso de sus días,
siente la “necesidad sentimental” de pasar un tiempo, quizá por última vez, en
su isla natal. Le ha sido diagnosticado un tumor y es consciente de que su
tiempo se agota, así que pide a su hijo que abandone la montaña y lo acompañe
en este regreso al encuentro con su pasado. Stuparich intenta comunicar esa
tristeza melancólica de una vida que termina, de alguien que sabe que no le
queda mucho tiempo por vivir. Entre chapuzones, tardes tranquilas de pesca y
alguna conversación sobre nada en particular, porque la mera compañía del hijo
ya lo significa todo, transmite cierta emoción por las cosas sencillas, la
conciencia de la fugacidad de la vida.
Una breve lectura pausada en la que asistimos a estos días
finales de un anciano a la búsqueda de sí mismo en un lugar propicio para el
recuerdo. La novela creo que no me ha dejado un gran poso, pero comparto aquí
mi lectura por si a alguien le interesa. A los de Babelia les encantó. Y a
Vila-Matas.
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-Tiempo de vida, de Marcos Giralt Torrente.
