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14 julio 2011

El lobo estepario


El lobo estepario es Harry Haller, una persona insociable y anacoreta que ronda los cincuenta: “era realmente, como él se llamaba a veces, un lobo estepario, un ser extraño y salvaje y sombrío, muy sombrío (…) Un lobo estepario perdido entre nosotros (…) Más convincente no podría presentarlo otra metáfora, ni a su misántropo aislamiento, a su rudeza e inquietud, a su nostalgia por un hogar de que carecía.”

Ave solitaria, vive aislado de un mundo burgués que le desagrada y que le resulta falto de espiritualidad, extraño. “En el curso de los años había perdido profesión, familia y patria; estaba al margen de todos los grupos sociales, solo, amado de nadie, mirado por muchos con desconfianza, en conflicto amargo y constante con la opinión pública y con la moral; y aunque seguía viviendo todavía en el marco burgués, era yo, sin embargo, con todo mi sentir y mi pensar, un extraño en medio de este mundo.”

Lleva una existencia espiritual marcada por la lectura (sobre todo de los escritores románticos alemanes) y también le gusta la música, sobre todo la de Mozart, mientras que manifiesta desinterés por las cuestiones de la vida práctica. “Nadie se le aproximaba espiritualmente, por ninguna parte surgía compenetración con nadie, y nadie estaba dispuesto ni era capaz de compartir su vida. Ahora lo envolvía el ambiente de soledad, una atmósfera de quietud, un apartamiento del mundo que lo rodeaba”.

Se habla de que es un hombre escindido, dividido entre el hombre y el lobo: “A un trozo de sí lo llama hombre; a otro, lobo (…). En el «hombre» mete todo lo espiritual, sublimado o, por lo menos, cultivado que encuentra dentro de sí, y en el «lobo» todo lo instintivo fiero y caótico.”

Durante el primer tercio de la novela, uno tiene la sensación de estar leyendo un tratado acerca de la personalidad, el yo y demás, y es que todo se centra en la idiosincrasia del lobo estepario. Se puede hacer algo pesado. Pero luego cambia. Harry Haller conoce a una mujer que le enseñará a reír, a bailar, a amar en una palabra. En definitiva, le hará retomar todo eso a lo que había renunciado. Entonces, el lobo estepario podrá decir: «Ya puede sucederme lo que quiera; ya he sido yo también feliz por una vez, radiante, desligado de mí mismo».

Un libro que merece la pena leer.