29 de julio de 2018

"Barrio reconquistado", un poema de Jorge Luis Borges

Caricatura de Borges


BARRIO RECONQUISTADO

"Nadie vio la hermosura de las calles
hasta que pavoroso en clamor
se derrumbó el cielo verdoso
en abatimiento de agua y de sombra.
El temporal fue unánime
y aborrecible a las miradas fue el mundo,
pero cuando un arco bendijo
con los colores del perdón la tarde,
y un olor a tierra mojada 
alentó los jardines,
nos echamos a caminar por las calles
como por una recuperada heredad,
y en los cristales hubo generosidades de sol
y en las hojas lucientes
dijo su trémula inmortalidad el estío."

Jorge Luis Borges, Fervor de Buenos Aires (1923).

23 de julio de 2018

"El Tercer Reich", de Roberto Bolaño


El Tercer Reich fue escrita en 1989, antes de que la novelística de Roberto Bolaño adquiriera una musculatura portentosa, hecho que podríamos datar -quizá poniéndonos demasiado estupendos- a partir de Estrella distante y La literatura nazi en América, ambas publicadas en 1996. No obstante, esta novela me parece que contiene ya muchos de los elementos típicos y rasgos definitorios de la forma de escribir del chileno. Resulta un libro bastante disfrutable, una buena novela pese a que su condición de póstuma (fue publicada en 2010, siete años después de la muerte del autor) nos pueda invitar a recelar de su calidad.

Entre sus páginas encontramos a una pareja de alemanes de veraneo en un hotel de la Costa Brava, donde conocen a -y se mezclan con- una serie de personajes (el Lobo, el Cordero, el Quemado, Frau Else, Clarita...). El protagonista, Udo Berger, narra la historia en una especie de diario y es un especialista, tal vez habría que decir un campeón, en juegos de guerra (o wargames). El título del libro es el nombre de uno de ellos, centrado en la II Guerra Mundial. 

He de confesar que las treinta o cuarenta primeras páginas aumentaron mi escepticismo y me hicieron temer lo peor, pero en cuanto entran en escena personajes emblemáticos como el Quemado, y también el Lobo y el Cordero, la novela coge ritmo y aparece el Bolaño de siempre, afilado, inteligente, divertido, con esa vasta experiencia vital y el agudo conocimiento del ser humano que le propiciaron tal vez los viajes, las lecturas y su dilatada vida laboral. En la novela se abordan temas como las relaciones de pareja, la amistad o la presencia -latente o explícita- de la violencia, del horror. Mientras la terminaba, pensaba en El Tercer Reich como una novela más lograda que alguna otra que Bolaño publicó en vida (véase Una novelita lumpen, entre otras).

Pese a que la imagen de portada que acompaña a esta entrada es la de Alfaguara, editorial donde se encuentran ahora -creo que todos- los libros del autor, la edición que he sacado de la biblioteca de Antequera es la original de Anagrama. En un momento dado, leo: "Como tampoco pueden permanecer todo el día en el hotel, se organizan incursiones al exterior". "Incursiones al exterior" me parece una curiosa forma de referirse a las excursiones. 

Por momentos me ha dado la impresión de que la prosa de Bolaño se detiene en excesivos detalles, en datos más bien nimios, que invitan a leer un poco de pasada (y cuando relata pormenores de la partida del juego de estrategia, por supuesto, uno lee párrafos casi en diagonal). Pero la mayor parte del tiempo se impone una escritura que uno encuentra cercana, atenta, lúcida y vital, que nos recuerda a ese autor que tanto hemos disfrutado y cuya muerte prematura, a los cincuenta años, tanto lamentamos. 

Aunque habré leído una quincena de libros de Bolaño, me quedan todavía unos cuantos -pocos- pendientes, y sigo con la firme intención de completar la lectura de toda su obra. En cuanto a El Tercer Reich, me parece una buena novela para quienes gozamos leyendo a Bolaño.

"-¿Sigues visitando la biblioteca, Quemado?
-Sí.
-¿Y sólo sacas libros de guerra?
-Ahora sí, antes no.
-¿Antes de qué?
-De empezar a jugar contigo.
-¿Y qué clase de libros sacabas antes, Quemado?
-Poemas.
-¿Libros de poesía? Qué hermoso. ¿Y qué clase de libros eran ésos?
El Quemado me mira como si estuviera frente a un paleto:
-Vallejo, Neruda, Lorca... ¿Los conoces?
-No. ¿Y aprendías los versos de memoria?
-Tengo muy mala memoria.
-¿Pero te acuerdas de algo? ¿Puedes recitarme algo para que me haga una idea?
-No, sólo recuerdo sensaciones.
-¿Qué tipo de sensaciones? Dime una.
-La desesperación...
-¿Ya está? ¿Eso es todo?
-La desesperación, la altura, el mar, cosas no cerradas, abiertas de par en par, como si el pecho te explotara."


5 de julio de 2018

"Fuera de trama", de Gabriel Noguera


Fuera de trama (2015) es la primera novela publicada del malagueño Gabriel Noguera, que se define como un "autor secreto, tercermundista y sentimental". He de decir que he coincidido con Noguera en alguna ocasión -sin que apenas hayamos hablado- en eventos literarios malagueños, en el último de los cuales tuvo a bien regalarme un ejemplar de Fuera de trama, algo que le agradezco (y más aún después de leer el libro). Esta novela obtuvo el Premio Andalucía Joven de Narrativa (que, por cierto, poco después se dejó de convocar) y fue publicada por Berenice en 2015. Ha sido descatalogada este 2018: apenas tres años de vida para una novela solvente cuyo ostracismo exprés lamentamos.

Y es que la lectura de este libro le ha resultado a uno bastante gozosa. Se trata de una historia protagonizada por un típico detective privado que se ve involucrado en un enredo que tiene que ver con la literatura, pues recibe el delirante encargo, por parte de una atractiva escritora, de encontrar a una persona desaparecida, con la peculiaridad de que se trata de un personaje de ficción de la novela que estaba escribiendo. 

Esto le sirve al autor tanto para jugar de forma humorística con los clichés del género detectivesco -qué horror: he de huir de estas frases pomposas- como para la sátira y la parodia del mundillo literario, de la impostura, la vanidad y otras hierbas. Me he reído bastante con el libro, Noguera es capaz de encadenar momentos divertidos mezclando referencias culturales y populares (de la mitología griega a Miley Cyrus, de Blade Runner a Descartes). Además incluye entre la panoplia de personajes a un escritor ignorado, secreto como él, que quizá no por azar se apellida de forma muy parecida (Higuera vs. Noguera). La similitud huele a alter ego a través del cual el autor ironiza y se ríe un poco de sí mismo, tanto de su físico como de las ínfulas que pueden aquejarnos a casi todos los que tratamos -pese a todo- de escribir libros:

"-¡Escribo muy bien! Me lo decían mis profesores del instituto.
-De la institución mental, sería."

En el fragmento que copio a continuación intuimos un retrato de ese boom de nuevos poetas que triunfan en las redes y en las mesas de novedades de las librerías y cuya calidad literaria, por ser neutros, genera cierta polémica:

"...eran celebridades en el mundillo literario y aparecían con frecuencia en revistas de tendencias vendiendo ropa, colonias, teléfonos móviles y todo lo necesario para una buena modernidad. Eran, según él, los chicos populares del instituto estadounidense en el que se había convertido la literatura."

Poco más adelante, leemos, por boca de uno de ellos: "Hay más poesía en el Whatsapp que en los clásicos". 

Por los continuos momentos cómicos y las referencias culturales, mientras lo leía me han venido a la mente autores como Rafael Reig o Antonio Orejudo. Incluso Eduardo Mendoza. Por la temática, ha sido imposible no acordarse de otra novela reciente de la que ya hablé por aquíLos insignes, de David Pérez Vega. 

Ha sido un placer leer Fuera de trama. No digo más.