20 septiembre 2020

Roglic y el club de los inconsolables


Los antólogos de la derrota habrán de incluir hoy una entrada para Primoz Roglic, ciclista esloveno que ha perdido in extremis un Tour de Francia que tenía casi en su mano. Acabada la contrarreloj que ha trocado su sino de laurel por el de los perdedores, lo contemplamos en el suelo, sentado, exhausto y abatido, con la mirada ausente, junto a dos compañeros que lo abrigaban con su presencia pero no con unas inservibles palabras de aliento, pues Roglic había ingresado ya, sin retorno posible, en el club de los inconsolables.

18 septiembre 2020

"Soledad", un poema propio

 


SOLEDAD


                                                A Sandra Sánchez


La pintó Hopper como nadie
y Paul Auster habló de su invención.
En poemas, cuando es fingida, asquea.
Si sabes habitarla, no te faltará nada
(y serás, pese a todo,
un completo incompleto,
como en cierta canción de Pau Donés).
Sonora a veces la apellidan
y es, como Jano y los tumores, bífida:
a algunos da solera,
a otros asola.
Hay quien se disipó en sus dédalos.
Lo digo sin rodeos: a mí dádmela.
Tiempo hace que me desaté del mástil
-como un Houdini helénico-,
claudiqué ante sus cantos de sirena
y humillé la cabeza ante su yunta.
Marré la travesía de la vida
eludiendo los mares transitados,
precipicios con forma de hipoteca,
matrimonio, bautizos, biberones.
Con muchedumbres no es incompatible
y a veces, de manera paradójica,
la multiplican tristes compañías.
No concuerdan en esto los exégetas,
pero puede servir de droga dura:
si a su acomodo encuentras gozo
la amarás con ardicia y sin medida,
sin parar mientes en las sobredosis
(porque esta prima hermana del silencio
termina acaparando tus minutos,
intenta convertirte en un gran ogro,
volver tu vida un escorial:
no pretendo venderla como ganga).
Su desvalido ejército lo forman
ingentes escuadrones de suicidas
y anónimos y ubicuos solitarios
de distinta ralea y condición
que son sin conocerlos mis hermanos.
Cultívala como prefieras:
si gustas de su néctar deleitoso,
más paz no encontrarás en parte alguna.


                                                        © Jesús Artacho, 2020.