23 de julio de 2018

"El Tercer Reich", de Roberto Bolaño


El Tercer Reich fue escrita en 1989, antes de que la novelística de Roberto Bolaño adquiriera una musculatura portentosa, hecho que podríamos datar -quizá poniéndonos demasiado estupendos- a partir de Estrella distante y La literatura nazi en América, ambas publicadas en 1996. No obstante, esta novela me parece que contiene ya muchos de los elementos típicos y rasgos definitorios de la forma de escribir del chileno. Resulta un libro bastante disfrutable, una buena novela pese a que su condición de póstuma (fue publicada en 2010, siete años después de la muerte del autor) nos pueda invitar a recelar de su calidad.

Entre sus páginas encontramos a una pareja de alemanes de veraneo en un hotel de la Costa Brava, donde conocen a -y se mezclan con- una serie de personajes (el Lobo, el Cordero, el Quemado, Frau Else, Clarita...). El protagonista, Udo Berger, narra la historia en una especie de diario y es un especialista, tal vez habría que decir un campeón, en juegos de guerra (o wargames). El título del libro es el nombre de uno de ellos, centrado en la II Guerra Mundial. 

He de confesar que las treinta o cuarenta primeras páginas aumentaron mi escepticismo y me hicieron temer lo peor, pero en cuanto entran en escena personajes emblemáticos como el Quemado, y también el Lobo y el Cordero, la novela coge ritmo y aparece el Bolaño de siempre, afilado, inteligente, divertido, con esa vasta experiencia vital y el agudo conocimiento del ser humano que le propiciaron tal vez los viajes, las lecturas y su dilatada vida laboral. En la novela se abordan temas como las relaciones de pareja, la amistad o la presencia -latente o explícita- de la violencia, del horror. Mientras la terminaba, pensaba en El Tercer Reich como una novela más lograda que alguna otra que Bolaño publicó en vida (véase Una novelita lumpen, entre otras).

Pese a que la imagen de portada que acompaña a esta entrada es la de Alfaguara, editorial donde se encuentran ahora -creo que todos- los libros del autor, la edición que he sacado de la biblioteca de Antequera es la original de Anagrama. En un momento dado, leo: "Como tampoco pueden permanecer todo el día en el hotel, se organizan incursiones al exterior". "Incursiones al exterior" me parece una curiosa forma de referirse a las excursiones. 

Por momentos me ha dado la impresión de que la prosa de Bolaño se detiene en excesivos detalles, en datos más bien nimios, que invitan a leer un poco de pasada (y cuando relata pormenores de la partida del juego de estrategia, por supuesto, uno lee párrafos casi en diagonal). Pero la mayor parte del tiempo se impone una escritura que uno encuentra cercana, atenta, lúcida y vital, que nos recuerda a ese autor que tanto hemos disfrutado y cuya muerte prematura, a los cincuenta años, tanto lamentamos. 

Aunque habré leído una quincena de libros de Bolaño, me quedan todavía unos cuantos -pocos- pendientes, y sigo con la firme intención de completar la lectura de toda su obra. En cuanto a El Tercer Reich, me parece una buena novela para quienes gozamos leyendo a Bolaño.

"-¿Sigues visitando la biblioteca, Quemado?
-Sí.
-¿Y sólo sacas libros de guerra?
-Ahora sí, antes no.
-¿Antes de qué?
-De empezar a jugar contigo.
-¿Y qué clase de libros sacabas antes, Quemado?
-Poemas.
-¿Libros de poesía? Qué hermoso. ¿Y qué clase de libros eran ésos?
El Quemado me mira como si estuviera frente a un paleto:
-Vallejo, Neruda, Lorca... ¿Los conoces?
-No. ¿Y aprendías los versos de memoria?
-Tengo muy mala memoria.
-¿Pero te acuerdas de algo? ¿Puedes recitarme algo para que me haga una idea?
-No, sólo recuerdo sensaciones.
-¿Qué tipo de sensaciones? Dime una.
-La desesperación...
-¿Ya está? ¿Eso es todo?
-La desesperación, la altura, el mar, cosas no cerradas, abiertas de par en par, como si el pecho te explotara."


2 comentarios:

  1. Me la llevo apuntada, no la conocía y me encanta la temática... además no me he estrenado aún con el autor, creo que es buena opción =)

    Besotes

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  2. No es de sus mejores libros pero quizá no sea malo para estrenarse. Ya contarás qué tal. Besos.

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