1 de septiembre de 2010

Alicia en el país de las maravillas

A estas alturas, diréis, quién no conoce la historia de Alicia, al sombrerero loco, el gato de Cheshire, el conejo blanco… Pues reconozco que, antes de leer el libro, las únicas noticias que tenía de ella eran algunos recuerdos vagos de la película de dibujos animados.
Después de leerlo, decidí ver la película de Tim Burton antes de escribir esta entrada. No sé si mi opinión está condicionada por tener fresca la lectura, o si es más cabal a causa de eso, pero la película a mi parecer no recoge el verdadero espíritu del libro de Carroll, y tal vez ni siquiera se lo propone. Es difícil de creer cómo puede salir una película aburrida de un libro cargado de humor. Lo más salvable me pareció el personaje de la reina roja, interpretado por Elena Bonham Carter, pero, en líneas generales, me pareció una simplificación preparada para consumo masivo del público infantil.
Pero centrémonos en la obra original de Lewis Carroll. Alicia en el país de las maravillas (1865) es uno de esos ejemplos geniales que invalidan la frontera entre literatura infantil y literatura para adultos. Sólo al principio tuve la sensación de estar leyendo un cuento para niños, aunque sí que tiene todo el tiempo el sabor de los relatos transmitidos de forma oral.
Hay que tener en cuenta que la primera versión se titulaba Aventuras subterráneas de Alicia, que da una idea menos naif y más inquietante que el bucólico “país de las maravillas”. El autor lleva a Alicia por un viaje a través de ese mundo, no exento de ciertas dosis de absurdo y disparate. Se emplean muchos juegos de lenguaje. Un ejemplo que me hizo gracia tiene que ver con la palabra “cursillo”. La falsa tortuga dice que se llama así porque tiene diez horas el primer día, nueve el segundo, ocho el tercero, y así sucesivamente. Muchas veces el humor procede del choque entre los sentidos literal y figurado de lo que se dice, es decir, que el humor lo crea a veces el que los demás entiendan al pie de la letra las palabras de Alicia. Aunque los personajes son en su mayoría animales, aquí no hay ningún propósito didáctico subrayado, no hay una moraleja. A veces las bromas están cercanas al tipo de humor que se crea entre Don Quijote y Sancho en la obra de Cervantes.
Por otro lado, el personaje de Alicia está construido de forma compleja. Sus observaciones son razonadas y a veces se muestra inconformista, no es la típica niña tonta a la que nos tienen acostumbrados la mayoría de las películas, es curiosa (se pregunta por lo extraño de todo lo que ve tras caer por la madriguera), ingeniosa y llena de sensatez. En la película de Tim Burton, en cambio, Alicia parece paradójicamente menos adulta, y digo paradójicamente porque es ya toda una adolescente, mientras que en el libro tiene apenas siete años.
Por lo demás, el libro ha sido objeto de interpretaciones “adultas” que lo asimilan a las ideas del existencialismo, señalan la importancia de la filosofía lógica o lo emparentan con la obra posterior de Franz Kafka (por las “metamorfosis” que sufren tanto Alicia como el bebé que estornuda).
Pero para mí es difícil transmitir en una reseña todo el humor y los juegos de lenguaje que jalonan la obra de Lewis Carroll: sólo puedo añadir que hay que leerlo.

Los cambios de tamaño de Alicia dieron lugar a esta famosa canción sobre los efectos de las drogas.

2 comentarios:

  1. Cuánto mal han hecho las películas de Disney. Esta novela es hilarante, esperpéntica, divertida, sarcástica. Pero todo eso no lo entendería un niño. Los cineastas se han dedicado a deformar la idea original de Alicia, y muchos adultos han acabado por concluir que se trata de una novela para niños (te parecerá mentira pero también he oído eso de "Rebelión en el granja", y sólo porque los protagonistas son animales).

    Tu reseña, en tu línea: muy buena, racional, descriptiva. ¡Todo lo contrario que las mías!

    Lo de la cancioncita del final me ha matado. ¿Cómo encuentras esas cosas?

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  2. Se agradecen los halagos, aunque uno no está muy seguro de merecerlos. La verdad es que me cuesta transmitir el entusiasmo que me ha producido un libro. En lo que no estoy de acuerdo es en lo que dices de tus reseñas, ¡si parece que hayas estudiado literatura, hablando con facilidad de narradores y tal!

    En cuanto a Disney, qué vamos a decir, pero sinceramente todos esperábamos mucho más teniendo en cuenta que el director de la película era Tim Burton. Veo que volvemos a coincidir respecto al libro de Carroll.

    "Rebelión en la granja" aún no lo he leído, pero supongo que estará bastante bien.

    Y lo de la cancioncita nada, frikadas que uno se encuentra por ahí (jaja, me hizo gracia lo de "discutir sobre frikadas con vehemencia hasta llegar a la violencia física"). No, en verdad la canción no es tan difícil de encontrar.

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