2 de diciembre de 2010

Matadero Cinco


“La mayor carnicería de la historia de Europa”. En estos términos se refiere Kurt Vonnegut al bombardeo de Dresde durante la II Guerra Mundial. Ese día murieron miles de personas, y todo apunta a que fue un ataque innecesario, una acción indiscriminada contra una ciudad indefensa que no representaba ninguna amenaza para los aliados, pero que hubo que destruir porque así se le había prometido a Stalin en la conferencia de Yalta. La ciudad quedó aniquilada, desierta, y en la novela se compara con la superficie lunar.

Kurt Vonnegut vivió en primera persona el bombardeo. Este rasgo autobiográfico puede hacernos pensar que su relato es una historia subjetiva y personal. Sin embargo, el autor no se reserva el papel protagonista, hecho que dota de mayor objetividad a la historia, si además tenemos en cuenta que está narrada en tercera persona.

La novela se centra en un grupo de jóvenes soldados estadounidenses que son hechos prisioneros y llevados al matadero del título, un refugio subterráneo en el que permanecen mientras la ciudad es bombardeada (resulta irónico: mientras afuera se produce una carnicería, ellos están a salvo en un matadero). Pero el libro de Vonnegut no es sólo una novela bélica. Billy Pilgrim, su protagonista, se ve abocado a constantes viajes en el tiempo a momentos pasados y futuros de su vida. De esta forma, la novela abunda en saltos temporales que confieren una gran variedad al conjunto. Además, el hecho de estar compuesta por pequeños fragmentos casi siempre inferiores a una página contribuye a una lectura ágil. Tras regresar de la guerra, Billy Pilgrim empieza a contar historias delirantes, como que ha sido abducido por un platillo volante y llevado a un planeta lejano: Tralfamadore.

En el primer capítulo, que funciona a modo de preámbulo, se dan algunas de las claves del libro. Se habla de antibelicismo y de algo muy interesante: evitar la polarización entre buenos y malos, el maniqueísmo. “No escribas nunca una novela con un personaje malo”, le aconsejan. Al final, tras el bombardeo, como en los conocidos versos de Juan Ramón Jiménez, lo que permanece es el canto de los pájaros:

“Después de una carnicería sólo queda gente muerta que nada dice ni nada desea; todo queda silencioso para siempre. Solamente los pájaros cantan. ¿Y qué dicen los pájaros? Todo lo que se puede decir sobre una matanza; algo así como «¿Pío-pío-pi?»”

Un clásico de la ciencia-ficción que, puestos a opinar, no me ha entusiasmado tanto como a otros lectores.

4 comentarios:

  1. Las novelas bélicas siempre se me atascan un poco, pero el hecho de que ésta lo combine con la ciencia ficción me pica la curiosidad. ME la apunto, gracias por la recomendación. Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. No pude con el libro; intenté la película... tampoco pude con ella. Poco más puedo decir...
    Un beso,

    ResponderEliminar
  3. Me lo apunto. Me ha gustado tu reseña y me ha entrado la curiosidad.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  4. Carol y Lahierbaroja:

    A ver si os sorprende más que a mí, estaré atento a vuestras reseñas.

    Carmen:

    Vaya, veo que aunque es corto también se puede atragantar. No sabía que existiera una película...

    ResponderEliminar