15 de diciembre de 2011

El árbol de la ciencia


Hay libros en los que uno avanza a duras penas, cuesta pasar páginas, ya sea por demérito del libro o porque simplemente se nos atraganta. Y hay otros que uno lee con rapidez, las letras se vuelven invisibles y todo parece marchar sobre ruedas. El árbol de la ciencia ha sido para mí de estos últimos.

Daré unas notas de la biografía de su autor. La vida de Baroja transcurrió sin grandes incidentes, se doctoró en Medicina y ejerció como médico poco más de un año (es decir, poco más o menos que el Gran Wyoming). Debutó en el panorama literario con los relatos de Vidas sombrías (1900) y se dedicó casi exclusivamente a la producción novelística, aunque también escribió algo de teatro y poesía. Llegó a ser académico. Como se dice en la introducción a la edición que he manejado, su lista de fobias es interminable. Se declara antimilitarista, antimonárquico, anticlerical, anfifascista, anticomunista, antisocialista, antitaurino… Nos podemos preguntar qué era entonces este hombre. Pues más que nada un gran inconformista que, por lo que cuentan, tenía el don de incomodar a casi todo el mundo. Una serie de experiencias negativas lo convirtieron en un inadaptado, inseguro y solitario.

El árbol de la ciencia (1911) es una de sus novelas más celebradas. Narra la historia de Andrés Hurtado, estudiante de medicina y álter ego del autor. A la par que se describe su vida de estudiante y sus amistades en Madrid, nos vamos adentrando en la psique de Hurtado. A través de las conversaciones con su tío Iturrioz, a Andrés se le presentan dos opciones: la acción en un círculo pequeño o la contemplación indiferente, que nos lleva a la ataraxia schopenhaueriana.

La novela es de una gran concisión, ágil y muy entretenida. Pasan muchas cosas, es difícil que aburra. Por ella desfilan muchos personajes, tipos populares que son descritos en pocas palabras, quedan perfectamente definidos con unos cuántos trazos. No hay muchos personajes buenos: la mayoría son o egoístas o explotadores o chulos, rencorosos, vanidosos, y algunos se dan ínfulas aristocráticas. El pesimismo parece evidente (“la piedad no aparecía por el mundo”) y da una visión descorazonadora de la enseñanza en España. En una palabra, irradia desesperanza.

Por mi parte, me lo he pasado muy bien leyendo el libro. Seguiré leyendo a Baroja.

Puede que también te interesen:
Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos.
La tía Tula, de Miguel de Unamuno.
"La aurora", de Federico García Lorca.

7 comentarios:

  1. Pues fíjate que a mí este libro no me gustó nada de nada. Se me hizo pesado, cuando lo acabé no me mereció de ningún mérito... tírame piedras si quieres, que ya me aparto. Tendrá que ver que quizá era demasiado joven, no digo que no. Pero desde entonces no he vuelto a leerle...

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  2. Recuerdo este libro porque fue lectura obligatoria en COU y me costó muchísimo leerlo, no me gustó nada de nada. Quizás influye el hecho de que fuese una lectura obligatoria y la edad, pero guardo muy mal recuerdo

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  3. Lo leí hace tiempo y me encantó, como dices, es de esos libros que las páginas vuelan, La busca también me pareció muy bueno, pero este es de momento el que más me ha gustado del autor. Un abrazo

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  4. La hierba roja: Bueno, sería aburrido coincidir siempre, cuando no una prueba de que alguno de los dos está siendo hipócrita. A cada uno le toca la fibra un libro diferente, y no siempre se puede -ni se debe- estar de acuerdo. A mí me gustó, en la entrada intento explicar por qué. Buscaré la tuya para intentar entender qué cosas no te acabaron de cuadrar, pero supongo que lo leerías antes de tener blog y no lo has reseñado. Si eso significa algo, yo lo empecé en el bachillerato y lo dejé a las setenta páginas, la forma de novelar de Baroja no me parecía gran cosa. Sin embargo ahora me ha gustado, comparado sobre todo con otros libros escritos en la misma época.

    Tatty: Uf, lo de las lecturas obligatorias es terrible. Durante un tiempo (en el instituto), eso de leer por imposición me resultó un poco insoportable. Como digo, este libro lo empecé creo que en el bachillerato y lo dejé a las setenta páginas o así, sin embargo ahora me ha gustado bastante si lo comparo con otros libros de la época. Le he sacado más jugo.

    Carol: Vaya, veo que no soy el único por aquí al que le ha gustado. La verdad es que es de los más famosos de Baroja, supongo que por algo será. Durante un tiempo, la forma de escribir de Baroja me dejaba muchas dudas, pero ahora, al leer este libro, la verdad es que me ha convencido. Veremos en el futuro. Me alegro de que te haya entusiasmado, un abrazo.

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  5. A mí me gustó, como casi todo lo que escribió el refunfuñón Baroja. A mi en COU me hicieron leer La Regenta. Algunos de mis compañeros todavía no se han repuesto y cada vez que ven un libro salen huyendo.

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  6. Me lo llevo. Creo que me podría gustar. Y voy ya avisada de que es algo desesperanzador.

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  7. Oesido: Jaja, "La Regenta" en COU... Desde luego, es un motivo para admirar a ese profesor o para odiarlo hasta la muerte. Si recomiendas alguno más de Baroja, se agradece.

    Icíar: Muy bien, ;) ya nos contarás tu opinión si te arrancas a leerlo.

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