19 de diciembre de 2012

La mujer zurda




De joven, Peter Handke escribió teatro experimental (como “provocadora” es calificada su Insulto al público). También ha escrito poesía, pero si lo conocemos puede que se deba principalmente a sus obras narrativas. En su faceta de guionista, cabe mencionar sus colaboraciones con Wim Wenders, que llevó al cine el año 72 la opera prima de Handke, El miedo del portero al penalty, una también muy breve novela en la que asistimos a la existencia errática del protagonista por una ciudad en un ambiente de aislamiento y un entorno a menudo hostil. La incomunicación y la soledad acaban arrastrándolo al crimen. La mujer zurda, publicada pocos años después, también está adaptada al celuloide (de ello se encargó el propio Handke), y puede que sea una de sus obras más apreciadas.

En la novela conocemos la historia de Marianne, la mujer del título, a la que con frecuencia no se menciona por su nombre sino, simplemente, como “la mujer”, y su marido, que acaba de regresar del extranjero tras un viaje de trabajo. El reencuentro se celebra con una cena. Todo parece marchar con normalidad, pero poco después ella le pide a su marido que se marche, que la deje sola, idea que ha recibido, dice Marianne, como una “iluminación”. La soledad es uno de los temas de la novela: “la soledad es causa del más gélido, del más repugnante de los sufrimientos: el de la inesencialidad. Después uno necesita gente que le enseñe que todavía no está del todo degenerado”. Soledad elegida por Marianne, que transmite cierta abulia, la apatía del hombre posmoderno de la que hablaba Gilles Lipovetsky en La era del vacío.

La mujer zurda es un libro intimista, sobrio, introspectivo, que emana una delicadeza reposada y puede llegar a conmover. Desde el principio se nos narran algunos detalles tiernos, escenas familiares que desprenden autenticidad. Al leer La mujer zurda uno piensa en esas películas propias del cine independiente en las que parece no ocurrir nada realmente significativo, películas llenas de silencios que transmiten al espectador sensaciones que acaban calando. Si El miedo del portero… se me hizo muy monótono, La mujer zurda me parece más interesante, aunque tampoco me acabe de maravillar. 

2 comentarios:

  1. Este libro no lo he leído, pero si otros y por ahora ninguno de ellos me ha defraudado.
    Reconozco que Handke es algo denso
    Un abrazo Jesús

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  2. Si lees esto, a ver si me dices cuál te ha gustado más de los que has leído.

    Un abrazo, que tengas un buen año.

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