24 de septiembre de 2013

La vida, panorámica



La vida, panorámica obtuvo un accésit en el Adonáis 2012, ese premio de renombre dentro de la poesía joven en lengua castellana que dio a conocer a gente como José Ángel Valente, Ángel González o José Hierro. Su título está extraído de unos versos de Jaime Gil de Biedma. Su autor es Ángel Talián. A decir verdad, Ángel Talián no es su verdadero nombre.

He de decir que tengo la suerte de conocer en persona al autor, ya que los dos estudiamos en la misma universidad y en la misma promoción y compartimos aulas y profesores y algunos actos literarios. Me parece conveniente mencionarlo, por aquello de la objetividad y tal, ya que voy a hablar -aunque sea poco y mal- sobre su libro.

El poemario se divide en tres secciones: “Cafés y más cafés”, “Andar por casa” y “Las cartas sobre la mesa”, a las que se añade una "Coda" (“Yo es otro”). La huella de la poesía de Miguel d’Ors, al que creo que Talián admira y que quizá sea su poeta de la experiencia preferido, me parece visible en algunos rasgos de los textos. Talián sigue esa línea que presta atención a la cotidianidad, con algunos rasgos de humor, desparpajo y fina ironía, sin olvidar cierto tono intimista, reflexivo. Tiene dosis de soledad, amor, hondura y abunda en referencias literarias (a Antonio Machado, Roger Wolfe, Wallace Stevens, Pablo del Águila, Rimbaud, Gil de Biedma… -la sección “Las cartas sobre la mesa” constituye un homenaje sin tapujos a los maestros-).

“Mi padre lee atento mis poemas,
Los lee con paciencia y, cuando acaba,
Me mira preocupado y me pregunta:
¿estás triste, necesitas ayuda?”

Me parece un magnífico primer libro de poemas, inteligente y muy conseguido. Lo leí hace unos meses y ahora me han entrado ganas de releerlo y dedicarle una entrada. Mi enhorabuena al autor.

“El cigarro -he pensado- es el mejor
símil para la vida. El paquete
de Camel en la mesa, la ventana,
la terraza, la calle, el día, el cielo.
Dormido hasta el encuentro con la llama.

Enciendo el cigarrillo.

Las primeras caladas son la infancia,
arden vivaces sin miedo al futuro,
impacientes en busca de los días.
Luego llega la pausa, el gusto, el tiempo,
la conciencia del acto -ansia ahogada-
el placer enganchado entre los dedos.

Luego todo se apaga, lentamente.

Hay algo de neblina en el instante.
Las últimas caladas van cayendo
como caen los ancianos en invierno.

Queda olvidado sobre el cenicero,
aún arden sus últimos resquicios
pero a nadie le importa.

El hilo blanco
que sube hasta
el techo en el
cuarto vacío.

Eso.

Eso es el alma."

Un artículo sobre La vida, panorámica, aquí.  

4 comentarios:

  1. Enhorabuena por tu comentario. ¡¡Me has recordado que quiero leerlo!! También conozco a "Rojo". Granada-Madrid-Málaga unida por la magia de los azares y la poesía. Gracias por seguir mi blog (www.bosquemarlunado.blogspot.com). SILVIA GALLEGO

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  2. Hola, Silvia:

    Pues tienes que leerlo, con más motivo aún si conoces a Talián! Gracias por empezar a seguir el blog, espero que encuentres algo de tu interés. Un abrazo.

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  3. La muestra que traes es interesante, me gusta bastante, a ver si me puedo hacer con él. y por cierto, estoy buscando para leer el de D'ors que acaba de reeditar impedimenta... Zollinger :)

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  4. Si te gusta este tipo de poesía, es un libro muy interesante, Jose. A d'Ors (Miguel) tuvimos la suerte de tenerlo de profesor en Granada. El de Zollinger no lo he leído, aunque sí que he visto que lo han reeditado hace poco.

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