23 de mayo de 2015

HHhH


Libro de extraño título, HHhH nos saluda como una novela diferente sobre el Holocausto y la II Guerra Mundial en Europa, si es que aún es posible.

El francés Laurent Binet (París, 1972) se nos presenta como un investigador con vocación de exhaustividad y lealtad a la época y a los hechos. Su libro pone ante el lector el propio proceso de escritura y documentación, cuestionando los mecanismos tradicionalmente utilizados en este tipo de novelas históricas, desmontando recursos artificiales, convenciones del género. En este sentido, y al tratarnos a los lectores como seres inteligentes, nos recuerda a El vano ayer, novela de Isaac Rosa sobre la guerra civil española que ya comentamos aquí con entusiasmo.

La ¿novela?, publicada en 2010, toma su título de las iniciales de la frase Himmlers Hirn heisst Heydrich ("el cerebro de Himmler se llama Heydrich") y se centra, aunque también reconstruye episodios y anécdotas de todo el contexto histórico en que se enmarca, en esta importante figura del nazismo, Reinhard Heydrich, apodado "la bestia rubia" o "el hombre con corazón de hierro" (este último es de Hitler), y en el episodio del atentado del que fue víctima en Praga en 1942 a manos de dos paracaidistas. 

Estructurada en capítulos cortos, la obra, que resultó ganadora del Premio Goncourt a una primera novela, destaca más por cómo está hecha, por el prurito de honestidad del investigador y la apertura al lector de las puertas de su laboratorio creador, que por el tratamiento del lenguaje, por sus hallazgos expresivos. Así, encontramos reflexiones sobre otras obras relacionadas con este período histórico o, en concreto, con la conspiración contra Heydrich, jefe de la Gestapo y número dos de las SS. Se emiten algunas observaciones críticas, por ejemplo, sobre Las benévolas de Jonathan Littell. Como curiosidad, leemos en Wikipedia que los comentarios sobre la novela de Littell se extendían a lo largo de veinte páginas y que el editor obligó a recortarlos, si bien fueron posteriormente publicados en una web de crítica literaria.

Una lectura que, sin duda, ha merecido la pena.

Monumento en Praga a los participantes en la Operación Antropoide, 
nombre en clave del atentado contra Heydrich.


17 de mayo de 2015

Si vas a intentarlo, ve hasta el final




TIRA LOS DADOS


"Si vas a intentarlo,
ve hasta el final.
De lo contrario no empieces siquiera.
Tal vez suponga perder novias,
esposas, familia, trabajos
y quizás hasta la cabeza.
Tal vez suponga no comer durante
tres o cuatro días,
tal vez suponga helarte
en el banco de un parque.
Tal vez suponga la cárcel, la humillación,
el desdén y el aislamiento.
El aislamiento es el premio.
Todo lo demás sólo sirve para poner
a prueba tu resistencia,
tus auténticas ganas de hacerlo.
Y lo harás.
A pesar del rechazo y
de las ínfimas probabilidades,
y será mejor que cualquier cosa
que pudieras imaginar.
Si vas a intentarlo,
ve hasta el final.
No existe una sensación igual.
Estarás sólo con los dioses
y las noches arderán en llamas.
Llevarás las riendas de la vida
hasta la risa perfecta,
es por lo único que vale
la pena luchar."

Charles Bukowski (1920-1994).






8 de mayo de 2015

Premios paripé

Fotografía de Pierpaolo Mittica


He empezado a catalogar, para mis adentros, como Premios Paripé a todos esos concursos literarios (que generalmente coinciden con los de mayor dotación económica) en los que no hay tal competencia, sino elección a dedo.

De un tiempo a esta parte, la gente se viene callando menos (también en los premios de poesía, cuyos chanchullos denuncian algunos espacios -véase Patrulla de salvación-) y la práctica se ha convertido en un secreto a voces. Así, los propios editores hablan en términos de “no me sale rentable darle el premio a Fulano”, y existen autores que declaran que le han ofrecido tal o cual premio (por encargo, antes incluso de haber puesto el primer punto y la primera palabra de la novela), pero que lo rechazaron, o bien dicen no tener claro qué harían si se lo ofreciesen.

No critico, claro está, que estos premios se concedan. Lo que me parece grave es que se disfracen de concurso, con todas las connotaciones corruptas que eso acarrea. Quizá no esté de más recordar la dinámica de los más conocidos. Cada año se publican, antes de emitir el jurado su veredicto, las cifras de participación. Alto grado de ingenuidad, piensa uno viendo los números. Luego, para continuar con la farsa, conocemos la lista de ocho o diez finalistas, y se hacen públicos los seudónimos de los autores, que garantizan en apariencia la limpieza del certamen. Finalmente se celebra una gala de entrega con un jurado de reconocidos escritores que se prestan al paripé de salir en la foto aplaudiendo y sonriendo y en la que se abre un secretísimo sobre con el nombre del ganador, que demuestra sus dotes de actor tratando inexorablemente de parecer sorprendido.

La pantomima, siguiendo la terminología puesta en boga por los políticos emergentes de Podemos, desprende un palpable tufo a casta (con perdón). Uno, igual evidenciando una visión demasiado pura del cotarro literario, no sabe qué pensar cuando encuentra, entre los miembros fotografiados del jurado, a un autor que le interesa y que creía al margen de todos estos tejemanejes. ¿Se puede ser un escritor serio y prestarse a este tipo de corruptelas? Una reciente biografía sobre Juan Marsé dejaba claro que, en su caso, no, pero imagino que, desde un punto de vista más pragmático, resulta una táctica (tan comprensible o tan desesperada como otra cualquiera) para centrar en su persona los focos, con el fin de iluminar su obra al gran público, una obra construida de forma honesta, sin concesiones a un tiránico mercado al que ahora, saliendo en la foto del jurado (no hablo ya del hecho de aceptar uno de estos premios, que no convierten de antemano a un libro en un mal libro), al menos momentáneamente, se hace un descarado guiño.

30 de abril de 2015

Defensa de la alegría



"Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar

y también de la alegría."

Mario Benedetti (1920-2009).

26 de abril de 2015

Articuentos completos


He aquí mi última -y gozosa- inmersión en el mundo de Millás, construido a través de una mirada incisiva que no agota su capacidad de sorpresa ante las múltiples aristas de lo cotidiano. 

Siempre atentos al absurdo, abundan en el volumen, de más de novecientas páginas, los textos de un ingenio y capacidad de inventiva sobresalientes. Otros se hacen eco de noticias (políticas, económicas, jurídicas, sociales) que se utilizan como material susceptible de comentarios, vueltas de tuerca, críticas, con las que el autor juega y despliega recursos en este género tan especial del articuento, a caballo desde su propia denominación entre el periodismo y la literatura, entre la realidad y la ficción, y en el que Millás parece sentirse como pez en el agua.

He tomado pocas notas mientras lo leía, como podéis ver, pero el libro me ha gustado, me ha hecho reír, me ha hecho pensar, me ha hecho sentir.

Valoración: 4/5.

Copio uno de ellos:

MANIOBRA

"Cuando mis padres decidieron separarse, me preguntaron con quién quería irme a vivir, pero yo había cumplido treinta años y me pareció que podía ser el momento de independizarme. Además, no quería hacer daño al no elegido. Así que cada uno se fue por su lado en un curioso estallido familiar que no había estado en los cálculos de ninguno. Yo cogí un apartamento con mucho sol y una gran terraza para llevarme las macetas de mamá, que dijo que no quería volver a verlas. Las regaba con el cuidado que le había visto poner a ella, hablándoles a las hojas, y por las noches recorría el piso revisando la llave del gas y los interruptores de la luz con la expresión concentrada de mi padre antes de que nos fuéramos a dormir. Todo iba bien hasta que a los pocos meses se presentó papá en casa y tras muchos rodeos me confesó que volvía con mamá. Por lo visto desde la semana siguiente a la separación no habían dejado de verse ni de comer juntos en restaurantes caros a los que no se les había ocurrido llevarme nunca. También iban al cine con frecuencia, y al teatro, y más de un fin de semana se habían escapado a París como dos jóvenes alocados, viviendo un romance improcedente a todas luces. Total, que mientras yo regaba las plantas de ella y cultivaba las manías de él, siempre obsesionado con que a la azalea no le faltaran sus minerales, ni la luz del recibidor se quedara encendida al irme a la cama, ellos llevaban la vida que me correspondía a mí. El mundo al revés. Me dio vergüenza decir que yo también quería irme a vivir con ellos y me he quedado más solo que la una. Lo peor es que no puedo dejar de pensar que todo ha sido una maniobra para echarme de casa. Por mi gusto, me casaría, pero no sé cómo se hace. Los geranios están bastante bien, pero la cisterna del retrete pierde agua."

13 de abril de 2015

Señor






De pronto
te dicen que eres culto.

Y es como la primera vez
que te llaman señor
o te hablan de usted:
crees que deben de referirse
a otra persona.
Pero el caso es que se dirigen a ti y
-los muy necios-
lo hacen totalmente en serio.
Digo necios, y no cabrones,
porque no es que tema
que me hagan viejo;

simplemente,
se equivocan.


© Jesús Artacho, 2014

10 de abril de 2015

José González - Vestiges & Claws


El chiste es fácil, lo sabemos, pero José González dejó de hacerse el sueco este 2015 y sacó por fin disco en solitario ocho años después de In our nature, bien es cierto que con su banda, Junip, sí ha publicado varios discos en ese lapso de tiempo. El resultado, Vestiges and Claws, es altamente satisfactorio. ¿El mejor disco de José González hasta la fecha?

Título del álbum: Vestiges & Claws
Autor: José González
Año: 2015
Nacionalidad: Suecia
Género: Indie Folk.
Títulos del álbum: 01 With the ink of a ghost, 02 Let it carry you, 03 Stories we build, stories we tell, 04 The forest, 05 Leaf off / The cave, 06 Every age, 07 What will, 08 Vissel, 09 Afterglow, 10 Open book.
Duración: unos 42 minutos.