30 de marzo de 2011

París/El lugar


París y El lugar son los volúmenes segundo y tercero de la Trilogía involuntaria del escritor uruguayo Mario Levrero. Ya comenté en una entrada anterior el entusiasmo que me había producido el primer título, La ciudad. Pues bien, el resto de la trilogía me confirma que estoy ante un autor interesante y creo que injustamente poco conocido, aunque ya se hayan realizado las primeras tesis doctorales sobre su figura y después de su fallecimiento en 2004 se estén editando más libros suyos. Un dato a tener en cuenta: El lugar fue escrito en 1969 y no es hasta trece años después cuando se publica.

Y diréis, ¿por qué se llama “involuntaria” esta trilogía? Pues parece ser que se debe a que Levrero no se propuso de antemano escribir una trilogía, sino que cuando terminó el tercer título se dio cuenta de que había escrito tres libros con una temática similar (ambiente urbano, protagonista solitario inmerso en un mundo dominado por fuerzas que no comprende), y por eso decidió llamarla involuntaria.

En el segundo título, el protagonista llega a un París extraño, con taxis llenos de telarañas y una capa de polvo cubriéndolo todo. El autor inventa en este marco una serie de imágenes que se agigantan en la imaginación del lector. El libro causa una deliciosa sensación de extrañeza.

El lugar me fascinó más que París, aunque hay que decir que Levrero mantiene un gran nivel en toda la trilogía. El último volumen recuerda a La invención de Morel de Bioy Casares. De su argumento no diré nada para no aniquilar su gran capacidad de sorpresa. Se trata de una historia enigmática sustentada sobre las grietas que deja la realidad. Pero Levrero no da respuestas a los interrogantes que plantean sus novelas, simplemente los deja ahí, para que el lector decida por sí mismo, y sus personajes carecen de sólidas certezas.

En la contraportada de uno de los volúmenes, aparece una cita de Oliverio Coelho que habla de Levrero como un escritor de lo fantasmal. Me parece una buena definición del efecto que crean sus novelas, que tienen la atmósfera de un sueño.

Sólo por estos tres libros, Mario Levrero me parece un autor a tener muy en cuenta. La trilogía es una de las lecturas que más me sorprendieron el pasado año. Ahora tendré que seguir con El discurso vacío, La novela luminosa

26 de marzo de 2011

El pelo de Van't Hoff


"Y siempre que hablaba o pensaba sobre los Premios Nobel, contaba el caso de Van’t Hoff. Es más, es posible que por eso empezara a hablar o a pensar sobre los Premios Nobel, para después contar el caso de Van’t Hoff. Porque disfrutaba contando el caso de Van’t Hoff. Disfrutaba.

A Van’t Hoff le concedieron el Premio Nobel de Química en 1901. El primer Premio Nobel de Química. Del mundo. Jacobus Henricus. Van’t Hoff. Ése era su nombre completo. Jacobus Henricus. Van’t Hoff el apellido. Los amigos le llamarían de otra manera seguramente. Los de la familia, tíos madre hijos, de otra. Después murió en 1911, en Berlín seguramente. Con 59 años. [….] Pero a Mateo no le interesaban esas cosas. No eran más que datos. Todo eso. Datos. A Mateo le interesaba, sobre todo, una fotografía de Van’t Hoff. Una fotografía: Van’t Hoff aparecía solo en la fotografía, y no tenía, ni mucho menos, 59 años; ni siquiera 58. Tendría 35-40. O puede que dos más. Y eso quiere decir que la fotografía era una fotografía del siglo XIX. Y en el siglo XIX la gente no se hacía muchas fotografías. Media docena en toda la vida, como mucho. Como muchísimo. Por eso se ponían terriblemente elegantes para las fotografías. También Van’t Hoff aparecía terriblemente elegante en la fotografía. Pero no era eso lo más impresionante de aquella fotografía. Lo más impresionante de aquella fotografía era que Van’t Hoff no se había peinado. Van’t Hoff tenía el pelo todo revuelto en la parte izquierda de la cabeza. Con exageración. Como si se hubiese levantado de la cama siete segundos antes. Y una persona tiene que tener mucha personalidad para decidir no peinarse cuando sabe perfectamente que no se va a hacer más que una, dos, tres fotografías en toda su vida. Y Van’t Hoff aparece en todas las enciclopedias, biografías y libros de ciencia del mundo con el pelo revuelto en la parte izquierda de la cabeza, como si siempre se estuviese levantando de la cama siete segundos antes de que alguien abriese la enciclopedia o la biografía o el libro de ciencia. Y Van’t Hoff era Premio Nobel de Química y debía de dormir muy bien, porque si no es difícil tener el pelo tan levantado en la parte izquierda de la cabeza. En el siglo XIX.

Por eso le tenía Mateo tanto cariño a Van’t Hoff. Por su personalidad. Por la personalidad que había tenido Van’t Hoff, por no peinarse el día de la fotografía. Y Mateo solía decidir que le tenía tanto cariño a Van’t Hoff como a sus tías. A sus tías. No a las tías de Van’t Hoff, claro. A las suyas.”

Unai Elorriaga, El pelo de Van't Hoff.

21 de marzo de 2011

La gramática descomplicada



Hoy quería simplemente presentar este libro de no ficción: La gramática descomplicada de Álex Grijelmo. Seguramente ya conozcáis al autor: presidente de la agencia EFE, responsable del Libro de Estilo de El País y, entre otras cosas, colaborador del programa radiofónico No es un día cualquiera, que dirige Pepa Fernández en Radio Nacional de España.

Entre otros ensayos, Grijelmo ha publicado La gramática descomplicada (2006), una obra divulgativa, clara y amena, donde hace un repaso de la morfología y la sintaxis de la lengua española. Se trata de un libro que para iniciados (pienso, por ejemplo, en los estudiantes de hispánicas) puede resultar algo light, y desde luego insuficiente, pero que para personas con un nivel de estudios medio puede resultar muy útil. Conocerán aquí diferentes cuestiones lingüísticas y solventarán dudas sin el inconveniente del despliegue terminológico de que hacen gala obras más avanzadas.

Grijelmo se explica bien, y da gusto leerlo.

14 de marzo de 2011

Los anillos de Saturno

Son varios los puntos en común entre W. G. Sebald y Roberto Bolaño: ambos autores comenzaron tardíamente a publicar, triunfaron y murieron de forma prematura en el punto álgido de sus carreras: Bolaño en 2003, debido a una insuficiencia hepática; Sebald al parecer tras sufrir un ataque al corazón mientras iba conduciendo cuando corría el año 2001. De ese mismo año data su novela Austerlitz, que la crítica ha coincidido en señalar como su mejor libro. La opinión del que escribe estas líneas coincide con esa apreciación. En “El caso Sebald”, Rodrigo Fresán analizó los posibles motivos de la rápida canonización del autor alemán.

Pero la novela que ahora nos ocupa es Los anillos de Saturno. El subtítulo del libro, “una peregrinación inglesa”, nos sitúa en el ámbito de la literatura de viajes. En este caso, se trata de un viaje a pie por el condado de Suffolk, situado al este de Inglaterra. El protagonista es un trasunto del autor (tienen el mismo nombre), lo cual, unido a que Sebald incluye fotografías de los lugares por los que pasa, incrementa el efecto de realismo. El viaje se inicia, atendiendo a lo que nos cuenta el narrador, “con la esperanza de poder huir del vacío que se estaba propagando en mí después de haber concluido un trabajo importante”. Sabemos también desde el inicio que el viaje se prolonga a lo largo de justo un año, al término del cual el protagonista es ingresado en el hospital de Norwich, donde empieza a escribir el texto que conforma el libro.

Los anillos de Saturno es un híbrido de géneros: oscila entre la autobiografía y la ficción, entre la novela, el libro de viajes y el ensayo. A veces me he preguntado: ¿es esto realmente una novela? El escaso uso del punto y aparte dota de densidad a un texto se diría ensayístico en el que Sebald hace gala de erudición y nos habla de diversos temas que su prosa va enlazando: desde la Lección de anatomía del doctor Tulp de Rembrandt hasta los pormenores de la pesca del arenque en las costas británicas, de los crímenes cometidos en el curso de la civilización del Congo al cráneo de Thomas Browne, de Chateaubriand o Swinburne a lo favorable o no del clima francés para el desarrollo de la sericicultura, pasando por historias de los emperadores chinos o referencias a Roger Casement, personaje de actualidad por ser el protagonista de El sueño del celta, la última novela del Nobel peruano Mario Vargas Llosa.

La prosa del autor es de una gran claridad, no presenta problemas de comprensión. El estilo destaca por encima de la trama. Sebald, que se preciaba de no leer a sus contemporáneos, se ha convertido en los últimos años en un autor de referencia en el panorama literario actual. Entre sus adeptos cuenta con autores como Javier Marías. Particularmente, disfruté mucho con Austerlitz, pero reconozco que me he aburrido bastante con este libro. No he acabado de cogerle el punto.

11 de marzo de 2011

Ólafur Arnalds-Found songs


Título del álbum: Found Songs
Autor: Ólafur Arnalds
Año de publicación: 2009
País: Islandia
Género: (neo)clásica, minimalista.
Títulos del disco: 01 Erla's Waltz, 02 Raein, 03 Romance, 04 Allt Vard Hljott, 05 Lost Song, 06 Faun, 07 Ljósid.
Duración: unos 20 minutos.
Enlaces:
myspace y sitio web.



8 de marzo de 2011

Primos


Primos (2011) es el tercer largometraje de Daniel Sánchez Arévalo, multipremiado cortometrajista que hace unos años hizo su debut en el largo con la alabada AzulOscuroCasiNegro, ganadora de tres Goyas. Tras Gordos, su segunda película, cambia ahora de terreno y presenta su primera comedia, que parece que está teniendo una buena acogida en las salas. Estuve el otro día viéndola y la verdad es que fue una de esas veces en que sales del cine sin dudar que haya merecido la pena pagar la entrada. Para ser sinceros, al principio de la película los chistes no me hicieron mucha gracia, pero conforme transcurrieron los minutos llegaron las inevitables risas, hasta acabar convencido de que había visto una buena comedia. Mi impresión es que va in crescendo.

La cinta arranca con el típico caso de abandono en el altar. A Diego lo ha dejado plantado la novia cinco días antes de la boda, pero él ha decidido asistir a la ceremonia convencido de que finalmente ella se arrepentiría. No es el caso, y Diego acaba solo en la iglesia, con la única compañía de sus dos primos. Tras una conversación con ellos, decide volver al pueblo, Comillas, cuyas fiestas se están celebrando, para intentar recuperar a un antiguo amor.

Daniel Sánchez Arévalo se vuelve a rodear de sus actores de siempre (Quim Gutiérrez, Antonio de la Torre y Raúl Arévalo), que en mi opinión firman unas muy buenas interpretaciones, dotando de vida a un buen guión del propio director. Primos es una comedia fresca, luminosa, empapada de un ambiente festivo, con una sana falta de pretensiones, que evidencia no obstante el cuidado en su elaboración. Como a casi todas las películas, se le pueden reprochar cosas (todo depende de las ganas y el grado de acidez que uno tenga), pero hay que reconocer los aciertos de esta película, una cinta entrañable, creíble, con dosis de ternura, cierto romanticismo… Y, como venía a decir Oesido, Primos demuestra algo de lo que no pueden presumir otras películas que abundan por la cartelera: el respeto por el espectador.

(Por cierto, la foto de arriba es de la imitación hilarante que los primos hacen de una canción de los Backstreet Boys, uno de los momentos memorables de la película.)

3 de marzo de 2011

Cincuenta libros que leer


(preferiblemente, antes de morir)

Estos son los que finalmente he elegido:

1. La tierra baldía, de T. S. Eliot
2. Muerte en Venecia, de Thomas Mann
3. Ulises, de James Joyce
4. El perseguidor, de Julio Cortázar
5. El hombre sin atributos/Las tribulaciones del estudiante Törless, de Robert Musil
6. La broma infinita, de David Foster Wallace
7. Crimen y castigo, de Fiodor Dostoyevski
8. La vida, instrucciones de uso, de Georges Perec
9. Nadie encendía las lámparas, de Felisberto Hernández
10. Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami
11. Las uvas de la ira, de John Steinbeck
12. El amante, de Marguerite Duras
13. La Regenta, de Clarín
14. Grandes esperanzas, de Charles Dickens
15. El amigo Manso, de Benito Pérez Galdós
16. Edipo Rey, de Sófocles
17. Los miserables, de Víctor Hugo
18. Conversación en la Catedral, de Mario Vargas Llosa
19. Jakob von Gunten, de Robert Walser
20. Madame Bovary, de Gustave Flaubert
21. Pastoral americana, de Philip Roth
22. Últimas tardes con Teresa, de Juan Marsé
23. Bajo el volcán, de Malcolm Lowry
24. Si una noche de invierno un viajero/El barón rampante, de Italo Calvino
25. Ruido de fondo, de Don DeLillo
26. Rojo y negro, de Stendhal
27. La liebre, de César Aira
28. Museo de la novela de la eterna, de Macedonio Fernández
29. El valle de los avasallados, de Rejean Ducharme
30. Macbeth, de William Shakespeare
31. Anna Karenina, de Tolstoi
32. Bomarzo, de Manuel Mújica Laínez
33. Tristram Shandy, de Laurence Sterne
34. En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust
35. Paradiso, de José Lezama Lima
36. Walden, de Henry David Thoreau
37. Título por escoger, de Stefan Zweig
38. La saga/fuga de J. B., de Gonzalo Torrente Ballester
39. Ensayos, de Montaigne
40. Hambre, de Knut Hamsun
41. La letra escarlata, de Nathaniel Hawthorne
42. La muerte de Virgilio, de Herman Broch
43. Germinal, de Émile Zola
44. Título por escoger, de Antonio Lobo-Antunes.
45. Viaje al fin de la noche, de Louis-Ferdinand Céline
46. Volverás a Región, de Juan Benet
47. El señor de las moscas, de William Golding
48. Lolita, de Vladimir Nabokov
49. Divina Comedia, de Dante Alighieri
50. Las desventuras del joven Werther, de Goethe

¿Qué títulos no os querríais perder vosotros?