04 abril 2013

El ruletista



Se toma un revólver y se introduce una bala en el tambor de seis. El ruletista se coloca el arma en la sien y aprieta el gatillo. Si sobrevive, gana una pasta. Pone su vida en juego, pero tiene cinco posibilidades entre seis de salir vivo. Claro que, si en lugar de una bala en el revólver se colocan dos, las cosas empiezan a complicarse. Las probabilidades no dejan de reducirse si se colocan tres e incluso cuatro balas. El ruletista que protagoniza esta historia, que desde el inicio aparece rodeado de un halo mítico, puede con eso y más. La gente que se juega la vida de esta forma ya no espera mucho de la vida, son gente sin suerte, sin familia, sin amigos. Pero la mala suerte del protagonista alcanza visos de leyenda.

El cuento está narrado por un escritor anciano que conoce desde niño al famoso ruletista y comienza su relato con unas reflexiones nada desdeñables sobre el acto de escribir.

“…la literatura no es el medio adecuado para decir algo real sobre uno mismo. Junto con las primeras líneas que despliegas en la página, en esa mano que sujeta la pluma, entra, como en un guante, una mano ajena, burlona, y tu imagen, reflejada en el espejo de las páginas, se escurre en todas direcciones como si fuera azogue, de tal manera que de sus burbujas deformadas cristalizan la Araña o el Gusano o el Fauno o el Unicornio o Dios, cuando de hecho tú solo querías hablar sobre ti.”

Y más tarde: “¿Cómo puedes abandonar los arcanos del estilo? ¿Cómo, con qué instrumentos puedes exponer en una página un testimonio puro, libre de la cárcel de las convenciones artísticas? Tengo que asumirlo y tener el valor de reconocerlo: de ninguna manera.”

Magníficamente escrito, el cuento garantiza el entretenimiento y el suspense. En su parte final aparece el factor onírico característico de Cărtărescu que ya apreciábamos en Lulu, un libro posterior. El ruletista (Impedimenta, 2010) forma parte de Nostalgia, el libro de relatos con el que debutó el aclamado autor rumano, ahora profesor universitario en Bucarest y candidato al Nobel. Nostalgia fue publicado inicialmente con el título de El sueño en 1989, dos meses antes del estallido de la revolución que acabaría con la dictadura de Ceausescu. El libro no superó el control de la censura, que aplicó la tijera a sus páginas. Será en 1993 cuando Nostalgia aparecerá de forma íntegra.

Si alguien no ha leído el relato, le invito a adentrarse en él y a conocer a Cărtărescu, al que de pronto me han entrado unas ganas terribles de seguir leyendo. Casi que empiezo a pensar en releer Lulu.

Valoración: 5/5.

Para los interesados en conocer a este autor, os dejo el vídeo fruto de la reciente visita de Mircea Cărtărescu a la capital.

Días de cine (europeo)



Tras un tiempo sin ver películas, he encarrilado unas cuantas en pocos días. La más lograda me pareció Ridicule (1996), del francés Patrice Leconte, nominada en su día a mejor película de habla no inglesa en los Oscar. Un retrato satírico de la nobleza en tiempos de Luis XVI, anclada en la superficialidad y ciega a los problemas del pueblo. Buen guión, buenas interpretaciones, humor e historia de amor incluida. Entre las otras que vi destaca algún clasicazo como la danesa Ordet (la palabra) (1955), de Carl Theodor Dreyer, para cuyo final ya iba preparado por culpa de mi admirado Paul Auster, que lo destripa en su novela Invisible. Película reposada, bastante teatral, que emana religiosidad por todos sus poros.

Pintura de Daniel González Coves

Interesante me pareció el planteamiento de Los idiotas (1998) de Lars von Trier, rodada según los planteamientos del cacareado manifiesto Dogma. Un grupo de gente se hace pasar por retrasados mentales para generar con su comportamiento cuanto menos incomodidad en una clase media que se supone hipócrita e inauténtica. Conforme pasan los minutos no quedan, según mi lectura, muy bien retratados ellos mismos. La película no llega, en mi opinión, a la altura de las mejores obras del danés.

En la casa de François Ozon, concha de Oro a la mejor película en San Sebastián, me pareció en un primer visionado cine interesante y muy entretenido pero con ínfulas, hay algo en su fondo que no me convence. Quizá debería leer la obra teatral en la que se basa -bien es verdad que se trata de una adaptación libre-, El chico de la última fila de Juan Mayorga, y volverla a ver para tener una opinión mejor formada. A bote pronto diría que nada nuevo aporta, aunque es una cinta que se presta a un debate en el que se podría hacer referencia a Las mil y una noches, La ventana indiscreta de Hitchcock, Continuidad de los parques de Cortázar, El Quijote, Más extraño que la ficción e incluso Woody Allen, entre otros. Una propuesta muy literaria, ya que se basa en la historia que un alumno le cuenta a su profesor, al que pronto encandila, en una serie de redacciones a modo de historia por episodios. El profesor aconseja al chaval, lo que sitúa al espectador en la trastienda de la ficción, donde el autor mueve los hilos de sus marionetas. La vena voyeur, algo trastornada, del muchacho aporta cierto atractivo a la película, en la que otro de los temas es el arte contemporáneo (la mujer del profesor trabaja en una galería). Es más compleja que la mayoría de las películas que se suelen hacer, es una película por la que merece la pena pagar una entrada, pero, si esta es la obra maestra de Ozon, quizá no sea un director para mí. Swimming Pool me pareció mala sin más. Dejo el tráiler.


También vi dos o tres del finlandés Aki Kaurismäki, a pesar de lo cual Contraté a un asesino a sueldo (1990) sigue siendo indiscutiblemente mi preferida. Tanto en El Havre como en Luces al atardecer siguen apareciendo los protagonistas característicos del cine del finlandés. En la primera se trata el drama de la inmigración, mientras que en la segunda nos acercamos a una historia que, desde otra perspectiva y otra manera de ver el cine, me resultó similar a la de El dinero de Bresson: un joven es acusado de un delito que no ha cometido y a partir de ahí cae en una degradación que no hace sino aumentar sus problemas. Me sorprendió, por contraste, el tono cómico de Leningrad Cowboys Go America, que tiene un humor muy particular con el que conecté, aunque al final se hace algo repetitiva. Un grupo musical finlandés recorre Estados Unidos de costa a costa para tocar en una boda. He aquí sus pintas:



Os dejo para cerrar la entrada con una canción de un grupo que acabo de conocer como quien dice y que se me ha metido en la cabeza en los últimos días. Culpo de ello a Carol.


P.D. Ya tengo en mi poder algunos títulos del decálogo de Kieslowski, espero ponerme pronto con ellos.

01 abril 2013

Ganador del sorteo



Terminado el plazo para participar en el sorteo del libro de Thomas Bernhard, copio aquí la lista de participantes:

David Pérez Vega: 1,2,3.
Offuscatio: 4,5,6.
Nerea González: 7.
Lu: 8,9.
Carmen: 10,11,12.
Yossi Barzilai: 13,14,15.
Zulema: 16.
Carol: 17,18,19.
Isabel Macías: 20.
Laura: 21,22,23.
Atram14: 24,25.
Fani Iglesias: 26,27,28.
Lahierbaroja: 29,30,31.
Icíar: 32,33,34.

Antes de nada, suerte a todos. Y, ahora, procedamos.


Quince, la niña bonita. Mi enhorabuena al ganador, al que pido me facilite la dirección postal a la que enviar el libro. Lamento no haberme entendido muy bien con random.org, razón por la cual he tenido que sacar una foto del número aleatorio generado. Gracias a todos por participar, tanto a los de siempre como a los nuevos. Espero que haya un próximo sorteo. Feliz semana.

30 marzo 2013

Instrucciones para subir una escalera


   

   Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
   Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

Julio Cortázar, Historias de cronopios y de famas (1962).

23 marzo 2013

La vida interior de las plantas de interior


Me acabo de estrenar con el autor de los títulos kilométricos (El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan, El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia y, ahora, La vida interior de las plantas de interior), seleccionado en la famosa lista de Granta entre los jóvenes talentos en lengua española y, por más señas, de nombre Patricio.

La portada y la edición de Mondadori me satisfacen. El libro me parece irregular. Unos relatos interesantes y otros prescindibles. "Un jodido día perfecto sobre la tierra" trata sobre el mundo literario en general y el mundo de los escritores principiantes y los concursos de ayuntamientos en particular. Me hace pensar en esa literatura "de provincias" de la que también hablaba Alberto Olmos por boca de Juan Mal-herido en un post reciente. Me gusta el relato, quizá porque también yo participo en esos concursos. Escribe Patricio Pron ahí una frase que quizá pueda entenderse como declaración de principios: "la literatura puede y quizá debe sonar como una conversación y no como el monólogo de un William Shakespeare estreñido en el cuarto de baño". En otros relatos nos parece advertir cierto prurito formal, como en el que narra el viaje inverso de una peluca que acaba en una gran mancha de basura en el Atlántico. El que trata acerca de un perro que llega a casa de Pablo Picasso tiene momentos bastante cómicos, y hay otro que cuenta la historia de un actor porno estadounidense que contrae el sida. Alguno me pareció en exceso apegado a Bolaño.

Valoración: 3/5.

Amiina - Puzzle


Título del álbum: Puzzle
Autores: Amiina
Año: 2010
País: Islandia
Género: Experimental
Títulos del álbum: 01 Ásinn, 02 Over and again, 03 What are we waiting for?, 04 Púsl, 05 In the sun, 06 Mambó, 07 Sicsak, 08 Thoka
Duración: unos 40 minutos.






18 marzo 2013

Sorteo

Hace tiempo que tenía intención de obsequiar, aunque sea mínimamente, a los seguidores del blog, y finalmente se concreta en esta entrada la organización del sorteo de un libro, en este caso El imitador de voces de Thomas Bernhard. La excusa, si es que hiciera falta, será la cifra de 101 seguidores alcanzada hace unos días. ¿Por qué no los 100?, dirán ustedes. Bien, ya se sabe que aquí somos raros y encima vilamatianos, así que con el barcelonés nos situamos contra los números redondos y preferimos celebrar la capicúa y más atractiva cifra de 101.



Premio: un ejemplar de El imitador de voces de Thomas Bernhard, cortesía de mi bolsillo (estado: nuevo; edición de bolsillo de Alianza).

Ámbito del sorteo: sintiéndolo mucho, sólo España. Se puede participar desde cualquier sitio, pero el libro sólo será enviado a una dirección postal ubicada en España.

Requisitos: figurar como seguidor del blog y comentar en esta entrada manifestando simplemente vuestro deseo de participar en el sorteo.

Participaciones extra: los que ya hubieran comentado en al menos una ocasión en fecha anterior a la de esta entrada tendrán un punto extra, así como los seguidores que ya lo fueran antes de la publicación de la susodicha entrada.

Plazo: se puede participar hasta finales de marzo. Digamos que el plazo termina el día 31 a las 23:55 hora peninsular española.

Ganador: se conocerá a ser posible el día 1 de abril y se determinará a través de random.org. En esta misma entrada será publicada con anterioridad la lista con los números con los que participa cada uno.

Además de raros y vilamatianos también somos austeros, así que el sorteo carece de banner y cosas por el estilo. Si hay alguna duda o se me ha ido la pinza y falta algún dato importante, no dudéis en tirarme de las orejas.

13 marzo 2013

Edward Hopper

Automat

Gas

Summer Evening

Nighthawks

Rooms by the Sea

Pennsylvania Coal Town

Hotel Room

Railroad Sunset

Excursion Into Philosophy

Cape Cod Evening

Cape Cod Morning

Compartment C Car

Four Lane Road

Morning Sun

New York Movie

Room In New York

Sunlight in a Cafeteria

07 marzo 2013

El perro que comía silencio




El perro que comía silencio supone el debut literario de Isabel Mellado, una violinista, chilena de nacimiento, que reside según la solapa del libro entre Berlín y Granada.

Se trata de un libro poético, de palabras palpitantes, lenguaje en ebullición. La maestría en el manejo del idioma me parece digna de la mejor literatura. Nos deja a más de uno a la altura de una babucha. Rico en sinestesias y metáforas, repleto de hallazgos, llegué a El perro que comía silencio, entre otras cosas, alentado por una entrevista -ya inencontrable- en la web La biblioteca imaginaria. Me parece un dinero sobradamente amortizado.

El relato “Sueño o página” marcó un antes y un después en mi impresión del libro. Me enamoró y fue de hecho el detonante de esta reseña. La sección hiperbreve, “Huesos”, tiene también algunas perlas que no me abstendré de citar: “Siempre que te veo futureo”, “La noche es la lupa de la conciencia” o “Dios cuelga la lluvia del cielo para que se seque” son algunos ejemplos.

Como anécdota final, el intrigante colofón: “…se terminó de imprimir el 29 de febrero de 2011”. El perro que comía silencio tiene el plus de magia de haber sido impreso un día inexistente. Según los calendarios, 2011 ¡no es bisiesto!

Admitimos desde ya a Isabel Mellado en el club de los autores que uno debe seguir.

P.D. Tecleo esta entrada sólo con una mano. Ayer me caí jugando al tenis y tengo el brazo en cabestrillo. Serán pocos días, por suerte. Saludos a todos.