30 de junio de 2014

Intemperie



“La intemperie le había empujado mucho más allá de lo que sabía y de lo que no sabía acerca de la vida. Le había llevado hasta el mismo borde de la muerte…”

La historia que se cuenta es la siguiente: Intemperie llega al comité de lectura de Seix Barral como un manuscrito cualquiera de la plebe, de esa masa anónima que sueña con que le publiquen sus cosas, sin mediación de agente literario alguno. Lo leen y le ven muchas posibilidades. Lo lee el editor y le encanta. Se lo manda a un editor extranjero y más de lo mismo, de modo que antes de publicarse en España ya tiene los derechos vendidos a varios países. Tras una gran apuesta de marketing, Intemperie se convierte en un fenómeno de ventas, y su autor, Jesús Carrasco, es comparado con Miguel Delibes y Cormac McCarthy. ¿Debemos odiarlo por eso? No, o al menos no de antemano.

Intemperie (2013) es una novela de ambiente rural que se desarrolla en un pasado inconcreto marcado por una terrible sequía. En este marco agreste encontramos a un niño que acaba de escapar de casa y que intentará esquivar a sus perseguidores. Supongo que se puede decir que tiene tintes de novela de iniciación o bildungsroman, si nos ponemos finos. El vocabulario remite, como es lógico, al campo (chumberas, olivos, cencerros, zurrones, serones, carrizales…), y la prosa es pulcra y cuidada. Leyéndolo me vino a la mente la aspereza de Coetzee, y también el universo de Yuri Herrera. Con las páginas puede acabar resultando algo excesivo que se describa cada acción del personaje con tanta minuciosidad, como si el autor tratase en algún momento de exhibirse, pero imagino que son pequeños deslices aceptables en una primera novela y pulibles en el futuro. Que en la página 151 encontremos un gerundio mal empleado quizá no signifique más de la cuenta, simplemente que uno ha estudiado filología y a veces puede resultar un poco quisquilloso.

Lo que sí quiero resaltar es que me alegro de que una editorial –grande, en este caso- apueste por –y gane con- una obra “literaria”, que demuestra calidad y rigor. Seguramente Intemperie no sea una novela perfecta, pero me parece que ahí hay talento y vocación y para mí eso es importante.

Fragmento:

“Visualizó la moto del alguacil aparcada frente a la entrada: una robusta máquina con sidecar con la que recorría el pueblo y los campos dejando tras de sí nubes de polvo y estruendo. El chico conocía bien ese sidecar. Había ido muchas veces en él cubierto con una manta polvorienta. Le vino a la memoria el olor a grasa bajo la lana y los remates de hule craquelados alrededor de la pieza. El ruido de aquel motor era para él la trompeta del primer ángel. La que mezcló fuego y sangre y los arrojó sobre la Tierra hasta quemar toda la hierba verde.
Sólo el alguacil disponía de un vehículo a motor en la comarca y, que él supiera, sólo el gobernador poseía un vehículo de cuatro ruedas. Él nunca lo había visto, pero había oído cientos de veces la historia de cuando fue al pueblo para inaugurar el silo de grano.”


P. D. ¿Tan mal está la cosa como para que una editorial de un gran grupo, como Seix Barral, no ofrezca una encuadernación cosida en este libro, con una propia más bien de una edición de bolsillo? Me pregunto.

27 de junio de 2014

Héroes


Ray Loriga, que durante bastante tiempo ha estado con Christina Rosenvinge, debe ser la gloriosa excepción a ese poema de Miguel d'Ors que viene a decir que los poetas -los escritores en general, si se quiere- resultan invisibles a los ojos de las rubias.

Acabo de terminar Héroes (1993), su segunda novela, que exhala un inconfundible aire a beat generation. El libro empieza bien para mi gusto. Tiene buenas frases o al menos voluntad o ganas de escribirlas. Se percibe el ingenio, la frescura, el desparpajo en la creación en unos fragmentos cortos evocadores -y hasta poéticos- plagados de referencias culturales, musicales más bien (Jim Morrison, David Bowie, los Rolling). 

Pero a partir de cierto momento (la mitad o así), los aciertos anteriores se empiezan a caer en nuestra cabeza. Entonces uno intuye que se antepone espectacularidad a hondura, y eso no nos gusta. Uno detecta un exceso algo banal de la tríada "sexo, drogas y rock and roll", bien llevada hasta entonces. Una pena que no acabe de cuajar, porque la novela empezaba pintando muy bien. La he buscado en tiendas virtuales de libros y parece ser que el libro está descatalogado en papel, lo cual sorprende un poco.

Para admiradores -jóvenes, a ser posible- de los personajes de En el camino de Kerouac fascinados también por los hikikomori japoneses -extraño cruce- y la música rock.

22 de junio de 2014

No tenemos el corazón de acero


"No queríamos cargar con la responsabilidad de un millón de personas esperando nuestro próximo movimiento. No tenemos el corazón de acero ni grandes planes para el futuro. (...) Una vez en Australia un tipo se subió a un puente y dijo que se tiraría desde allí si no tocábamos El tío que traga sables se corta el intestino cuando baila el twist. Bueno, el caso es que lo estuvimos pensando. Era nuestro primer concierto en Australia y no queríamos joderlo. Había cien metros de caída libre desde el puente, pero al final decidimos no tocarla, sencillamente no era uno de nuestros mejores temas. Pensamos, este tío es un cretino y no va a tirarse por una tontería como ésa. Dimos un buen concierto esa noche. Le dedicamos Gente estropeada al tío del puente y todo el mundo aplaudió, todos sabían lo del imbécil del puente y todos pensaron que eso sería suficiente, pero el gilipollas se tiró.

Se partió la espina dorsal, pero no se mató. Le vi en televisión diez años después. Dijo que ya nos había perdonado, y que tenía una vida sexual muy animada gracias a un consolador gigante que le habían traído del Japón.

Después de lo del subnormal del puente la compañía de discos reeditó El tipo que traga sables se corta el intestino cuando baila el twist, y el tema estuvo en el número uno tres semanas. Volvimos a tocar en Australia muchas veces más y siempre había algún imbécil subido a un puente pero nadie volvió a tirarse."

Fragmento de Héroes (1993), de Ray Loriga.

21 de junio de 2014

Franny Glass - Si siguiera mi instinto



Comparto una canción de este músico uruguayo de salingeriano nombre artístico, Gonzalo Deniz (Montevideo, 1986). Si siguiera mi instinto se incluye en su disco de 2011 El podador primaveral. Según wikipedia, Deniz es también vocalista en la banda Mersey. Dejo enlace al myspace de Franny Glass.

7 de junio de 2014

¡Indignaos!


Casi todos habréis oído hablar de este libro, así que la historia es conocida. Su autor, Stéphane Hessel, que lo escribió con noventa y tres años, participó en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 y formó parte de la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial, llegando a ser confinado un tiempo en un campo de concentración. Con ¡Indignaos! (2010), pretendía hacer un llamamiento a la juventud para no caer en la indiferencia e invitaba a una insurrección pacífica ante los retrocesos en derechos conquistados años atrás. Eco no le faltó: el libro se convirtió en un fenómeno de ventas, llegando a tener millones de lectores, e inspiró incluso movimientos ciudadanos como el del 15-M en España.


Viñeta de El Roto en los días de manifestaciones del 15-M

El libro no es ni mucho menos un ensayo denso o de altos vuelos, más bien un esbozo sin gran complejidad o exhaustividad, más o menos como esta reseña. De modo que es probable que uno encaje la noticia de sus millonarias ventas con un arqueo de cejas y siete parpadeos por segundo.

La edición española viene con prólogo de José Luis Sampedro (enlazo a su famosa e interesante entrevista en el programa de Jordi Évole). Por cierto, el programa del susodicho da bastantes más argumentos para la indignación que el libro de Hessel, que en este sentido no va muy lejos y simplemente invita a mirar a nuestro alrededor porque los encontraremos. ¡Indignaos! tuvo una secuela en ¡Comprometeos! (2011).

Fragmento:
"...hagamos siempre un llamamiento a "una verdadera insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas que no proponen como horizonte para nuestra juventud más que el consumismo de masas, el desprecio de los más débiles y de la cultura, la amnesia generalizada y la competición a ultranza de todos contra todos"."