19 de septiembre de 2011

Helada


Tras alucinar un poco con Corrección, me embarqué ilusionado en la lectura de una de las primeras novelas de Bernhard, Helada (1964), y lo que he vuelto a encontrar es una tenue línea argumental jalonada de numerosas reflexiones, acerca de casi todo, que son las que hacen verdaderamente valiosa la novela, las que hacen de Bernhard el gran autor que por derecho propio es.

El narrador, estudiante en prácticas de veintitrés años, llega a un pequeño pueblo austríaco situado en un valle helado con la misión secreta de observar al pintor Strauch, al que se describe como un intelectual misántropo y de mal carácter. Es el hermano del pintor quien ha encargado esa tarea al estudiante: se lleva mal con él, hace doce años que no se cartean, pero está dispuesto a hacer un último esfuerzo por arreglar las cosas, para lo cual precisa de la información que le pueda suministrar el estudiante. La acción gira en torno a un mesón en el que se hospedan diferentes personas, entre quienes se encuentra el pintor, con quien el estudiante se decidirá a entablar relación; intentará comprenderlo. Se sumergirá así, poco a poco, en sus pensamientos, en su forma de ver el mundo.

Las extensas reflexiones y valoraciones del pintor, ya sea en forma de monólogo o bien en diálogos con el estudiante, constituyen una buena parte de la novela. Contundentes, demoledoras, abarcan temas tan diferentes como la educación, el arte, la soledad, la música, la poesía, las mujeres o las relaciones humanas en general. Empapadas de lucidez, transmiten un profundo pesimismo. La prosa de Bernhard es, por lo demás, de una dureza y sequedad destacables.

Leyendo Helada no he podido evitar acordarme de la obra de cineastas como Andrei Tarkovsky. Pienso, por ejemplo, en la película Stalker, y la relaciono con esta novela de Bernhard. En ambos casos encontramos cierto desarrollo argumental donde se insertan pensamientos varios, reflexiones que crean una obra que podría catalogarse de intelectual o contemplativa, empapada además de cierto lirismo o “poesía” (la película tiene imágenes realmente bellas).

Para mí la obra de Thomas Bernhard ha supuesto todo un descubrimiento: excelentes me parecieron Corrección y El imitador de voces, y leer esta Helada ha vuelto a ser una grata experiencia.


Más libros de Bernhard en este sitio:

El imitador de voces

3 comentarios:

  1. Si dices que es tan buen autor me fío de ti, tengo que estrenarme con él y probar a ver qué sensaciones me producen sus libros. Un abrazo

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  2. También tengo que estrenarme con él, tiene pinta de ser interesante =)

    Besotes

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  3. Carol: Me alegro, y la verdad es que no soy el único que lo dice. Te recomendaría que comenzases con la novela "Corrección" o con los microrrelatos de "El imitador de voces", un libro que se lee en un día. Ya nos contarás, un abrazo.

    Shorby: Si te interesa, échale un vistazo a la entrada de "El imitador de voces". Son microrrelatos, el libro es muy corto. Hay dos ejemplos en la entrada, igual te puedes hacer una idea. Besos.

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