29 de abril de 2012

La idea de Duchamp



Durante un rato se quedó quieto, respirando con la boca abierta, apoyado en el palo horizontal del tendedero. Después entró en la casucha como si le faltara oxígeno y de una bolsa de plástico con el logotipo del supermercado al que iba con su hija a hacer la compra semanal extrajo tres pinzas para la ropa, que él se empecinaba en llamar “perritos”, y con ellas enganchó y colgó el libro de uno de los cordeles y luego volvió a entrar en su casa sintiéndose mucho más aliviado.

La idea, por supuesto, era de Duchamp.

De su estancia en Buenos Aires sólo existe o sólo se conserva un ready-made. Aunque su vida entera fue un ready-made, que es una forma de apaciguar el destino y al mismo tiempo enviar señales de alarma. Calvin Tomkins escribe al respecto: Con motivo de la boda de su hermana Suzanne con su íntimo amigo Jean Crotti, que se casaron en París el 14 de abril de 1919, Duchamp mandó por correo un regalo a la pareja. Se trataba de unas instrucciones para colgar un tratado de geometría de la ventana de su apartamento y fijarlo con cordel, para que el viento pudiera “hojear el libro, escoger los problemas, pasar las páginas y arrancarlas.” Como se puede ver, Duchamp no sólo jugó al ajedrez en Buenos Aires. Sigue Tomkins: Puede que la falta de alegría de este Ready-made malheureux, como lo llamó Duchamp, resultara un regalo chocante para unos recién casados, pero Suzanne y Jean siguieron las instrucciones de Duchamp con buen humor. De hecho, llegaron a fotografiar aquel libro abierto suspendido en el aire -imagen que constituye el único testimonio de la obra, que no logró sobrevivir a semejante exposición a los elementos- y más tarde Suzanne pintó un cuadro de él titulado Le ready-made malheureux de Marcel. Como explicaría Duchamp a Cabanne: “Me divertía introducir la idea de la felicidad y la infelicidad en los ready-mades, y luego estaba la lluvia, el viento, las páginas volando, era una idea divertida”. (…) Sigue Tomkins: En los últimos años, Duchamp confesó a un entrevistador que había disfrutado desacreditando “la seriedad de un libro cargado de principios” como aquél y hasta insinuó a otro periodista que, al exponerlo a las inclemencias del tiempo, “el tratado había captado por fin cuatro cosas de la vida”.

Fragmento de 2666 de Roberto Bolaño (1953-2003), correspondiente a La parte de Amalfitano.

27 de abril de 2012

Arvo Pärt: Portrait



Título del álbum: Arvo Pärt: Portrait
Títulos del álbum: 01 Summa, 02 Cantus in memoriam Benjamin Britten, 03 Tabula Rasa: I. Ludus, 04 Tabula Rasa: II. Silentium, 05 Wallfahrtslied (Pilgrim's Song), 06 Mozart-Adagio, 07 Spiegel im spiegel 
Duración: una hora aproximadamente.









19 de abril de 2012

Knockemstiff



Parece una onomatopeya, el sonido de algo duro, demoledor: Knockemstiff. Y lo cierto es que el título parece acorde con el interior. Rodrigo Fresán ha dicho que el libro de Donald Ray Pollock es “portentoso y bestial”. Nada que objetar. Brutal, sería otra palabra.

Knockemstiff es el nombre de una pequeña población situada al sur de Ohio (en el noreste de Estados Unidos) que ronda los doscientos habitantes. “Es un nombre muy agresivo para un sitio tan tranquilo”, opina un visitante en uno de los relatos que componen el libro. Se trata del típico pueblo perdido en medio de ninguna parte. O, en palabras más propias de la prosa de Donald Ray Pollock, el culo del mundo. Uno de esos pueblos de lo que suelen llamar “la América profunda”.


Un total de dieciocho relatos de extensión más bien breve componen el libro, publicado en España el pasado 2011 y que ha conseguido colarse en varias de esas listas que resumen lo mejor del año. Y lo cierto es que el libro reúne un puñado de buenas historias, que nos ofrecen un ramillete de personajes desesperados, fracasados y, en una palabra, descorazonadores, envueltos en tramas que coquetean con lo sórdido, lo disfuncional, lo inquietante, y que en muchos casos nos conmueven. La prosa del autor nos golpea, directa como el gancho de un boxeador. El de Donald Ray Pollock es un estilo crudo y ágil. Quizá no sea desacertado encuadrarlo en el denominado realismo sucio.

Entre las páginas del libro encontraremos alguna tierna y triste historia de paletos secretamente enamorados; a un adolescente protagonizando un episodio de violencia propiciado por su brutal padre, del que dice que lo único que se le daba bien era hacer daño a la gente; a otro que acabará huyendo de casa en autoestop una vez su padre se entera de sus miserias sexuales, o a un grupo de jóvenes que quieren viajar a la lejana California, nombre bajo el que se esconden, entre otras, posibilidades de sexo con las que no paran de fantasear. Más de un maníaco pulula también por estos ambientes que se salen de lo común, en los que no faltan la cerveza Blue Ribbon y las anfetaminas.

El aburrimiento, en definitiva, queda descartado: estamos ante un libro de calidad que también es entretenido. Habrá que seguir a este autor, cómo no. Su segundo libro, la novela The devil all the time, se publicó en Estados Unidos en 2011 y habrá que esperar a que se traduzca. Por lo que respecta a su debut, me parece sencillamente brillante.

13 de abril de 2012

Los enamoramientos



Una nueva novela de Javier Marías. Más de lo mismo, dirán algunos: cómo se reitera y se recrea, cómo repite una y otra vez las mismas ideas, qué autocomplacencia. Qué delicia, dirán otros: cómo te lleva y te trae, qué prosa, cómo ahonda, qué reflexiones, qué gusto.

En Los enamoramientos Marías cuenta con una narradora femenina y juega con el suspense hasta el final en una novela que parece más accesible que otras del autor (en la memoria reciente, la mastodóntica y monumental Tu rostro mañana). Hay un crimen por medio y dos versiones entre las que se nos hace dudar hasta las últimas páginas. Esta trama no sé si me ha acabado de convencer (hay cosas que me ha costado creerme). También es cierto que la mayoría de la gente que lee a Marías quizá no lo hace tanto por las peripecias que pueda encontrar en sus novelas (hay ciertos territorios en los que se mueven mucho mejor autores más comerciales o que al menos cultivan subgéneros no tan apreciados) cuanto por el deleite de saborear su estilo, sus divagaciones, sus ideas.

Aprovechando que la narradora, María Dolz, trabaja en una editorial, el autor se dedica por momentos a caricaturizar la vanidad del mundo literario, dando lugar a algunos momentos cómicos protagonizados por el personaje de Garay Fontina. Como casi siempre, hay referencias literarias (Shakespeare, of course, y en este caso también Dumas y Balzac). Algunos de los temas sobre los que se va posando la mirada del futurible Nobel son la muerte, la traición y, claro está, el amor. Se le puede poner alguna pega, pero siempre es un placer leer a Marías: a su altura no son muchos los que llegan. Desde luego que es un escritorazo.

8 de abril de 2012

Dos poemas de Alejandra Pizarnik

Fotografía de Edward Weston


SIEMPRE


Cansada del estruendo mágico de las vocales
Cansada de inquirir con los ojos elevados
Cansada de la espera del yo de paso
Cansada de aquel amor que no sucedió
Cansada de mis pies que sólo saben caminar
Cansada de la insidiosa fuga de preguntas
Cansada de dormir y de no poder mirarme
Cansada de abrir la boca y beber el viento
Cansada de sostener las mismas vísceras
Cansada del mar indiferente a mis angustias
¡Cansada de Dios! ¡Cansada de Dios!
Cansada por fin de las muertes de turno
a la espera de la hermana mayor
la otra la gran muerte
dulce morada para tanto cansancio.


YO SOY...


mis alas?
dos pétalos podridos


mi razón?
copitas de vino agrio


mi vida?
vacío bien pensado


mi cuerpo?
un tajo en la silla


mi vaivén?
un gong infantil


mi rostro?
un cero disimulado


mis ojos?
ah! trozos de infinito


Alejandra Pizarnik (1936-1972).

4 de abril de 2012

La era del vacío



Como este blog funciona a modo de cuaderno de lecturas, dejo aquí noticia de este ensayo que acabo de leer. La era del vacío (1986) lleva el subtítulo de “ensayos sobre el individualismo contemporáneo”. El autor, Gilles Lipovetsky, es un filósofo y sociólogo francés, profesor y analista de la posmodernidad. La verdad es que me ha resultado bastante interesante el libro, me parece un análisis lúcido y, aunque fue publicado en 1986, sus reflexiones siguen siendo vigentes y algunas de las tendencias que apuntaba se han acentuado. Así que sigo con curiosidad de continuar leyendo a Lipovetsky, creo que lo próximo será El imperio de lo efímero. Dejo la lista de capítulos que componen el libro para que tengáis más pistas de su contenido los que no lo hayáis leído: I. Seducción continua, II. La indiferencia pura, III. Narciso o la estrategia del vacío, IV Modernismo y posmodernismo, V. La sociedad humorística, VI. Violencias salvajes, violencias modernas. Y, para terminar, un fragmento del prefacio:

“…el individualismo hedonista y personalizado se ha vuelto legítimo y ya no encuentra oposición; dicho de otro modo, la era de la revolución, del escándalo, de la esperanza futurista, inseparable del modernismo, ha concluido. La sociedad posmoderna es aquella en que reina la indiferencia de masa, donde domina el sentimiento de reiteración y estancamiento, [….] La sociedad moderna era conquistadora, creía en el futuro, en la ciencia y en la técnica, se instituyó como ruptura con las jerarquías de sangre y la soberanía sagrada, con las tradiciones y los particularismos en nombre de lo universal, de la razón, de la revolución. Esa época se está disipando a ojos vistas; en parte es contra esos principios futuristas que se establecen nuestras sociedades, por este hecho posmodernas, ávidas de identidad, de diferencia, de conservación, de tranquilidad, de realización personal inmediata; se disuelven la confianza y la fe en el futuro, ya nadie cree en el porvenir radiante de la revolución y el progreso [….], Sociedad posmoderna significa en este sentido retracción del tiempo social e individual, al mismo tiempo que se impone más que nunca la necesidad de prever y organizar el tiempo colectivo, agotamiento del impulso modernista hacia el futuro, desencanto y monotonía de lo nuevo, cansancio de una sociedad que consiguió neutralizar en la apatía aquello en que se funda: el cambio. Los grandes ejes modernos, la revolución, las disciplinas, el laicismo, la vanguardia han sido abandonados a fuerza de personalización hedonista; murió el optimismo tecnológico y científico al ir acompañados de los innumerables descubrimientos por el sobrearmamiento de los bloques, la degradación del medio ambiente, el abandono acrecentado de los individuos; ya ninguna ideología política es capaz de entusiasmar a las masas, la sociedad posmoderna no tiene ídolo ni tabú, ni tan sólo imagen gloriosa de sí misma, ningún proyecto histórico movilizador, estamos ya regidos por el vacío, un vacío que no comporta, sin embargo, ni tragedia ni apocalipsis.”