En la ciudad de Sylvia (2007) es el quinto largometraje del cineasta español José Luis Guerín. Presentada en el festival de Venecia, esta película experimental se centra en la historia de un joven dibujante, que pasea por las calles de Estrasburgo observando en plan contemplativo. En ese recorrido encontrará a Sylvia, una mujer de la que se enamoró hace un tiempo.

Se trata de una película lenta, de silencios (en este sentido me recordó a la coreana Hierro 3, en la que las primeras palabras de la película se dicen más bien al final, si no recuerdo mal), con mucho plano fijo (apenas hay movimiento de cámara) y poca acción (se podría decir que en todo el metraje no pasa casi nada). Un tono abstraído, ensimismado, lo empapa todo. Constituye un retrato poético del día a día de la urbe, de los pequeños gestos que no vemos, acelerados como vamos siempre. Uno se deja llevar por el ritmo hipnótico de la cinta, en esa búsqueda obsesiva del protagonista.
Me parece una propuesta cuanto menos interesante. Hay que agradecerle a Guerín el intento de hacer algo distinto al resto, fuera de los convencionalismos, pero también es cierto que a mucha gente le puede aburrir.
Lo mejor: el baile lento que propone, su aire evocador. Lo peor: puede hacerse repetitiva y quizá no deje un gran poso. También se ha dicho que el protagonista es un poco ingenuo.











