16 mayo 2011

Libros nuevos V


Siguiendo la costumbre, comparto aquí las nuevas adquisiciones:
-La fórmula preferida del profesor, de Yoko Ogawa. Un libro que no conocía hasta que oí hablar bien de él en un par de blogs: Espacios en blanco... y Leer sin prisa (ambos en la barra lateral de esta página). Sinopsis del libro aquí.
-Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez. Lo he leído ya, y la verdad es que me parece muy buen libro, me ha reconciliado con García Márquez después de El amor en los tiempos del cólera, que no es mi preferido del colombiano.
-Nadie encendía las lámparas, de Felisberto Hernández. Un autor que había oído citar a otros escritores y que tengo curiosidad por leer.
-Las desventuras del joven Werther, de Goethe. Un clásico, qué decir.



-El vano ayer, de Isaac Rosa. Una novela que dio bastante que hablar cuando se publicó hace unos años y puso a Isaac Rosa en la primera plana de la literatura española actual. Recibió el Premio Rómulo Gallegos, que también ganaron, por poner dos ejemplos, Los detectives salvajes y Mañana en la batalla piensa en mí.

Que tengáis todos una buena semana.

14 mayo 2011

Russian Red-Fuerteventura


Título del álbum: Fuerteventura

Artista: Russian Red

Año de publicación: 2011

País: España

Género: Acústica/Folk

Títulos del disco: 01 Everyday Everynight, 02 The Sun The Trees, 03 I Hate You But I Love You, 04 Braver Soldier, 05 Fuerteventura, 06 The Memory Is Cruel, 07 Tarantino, 08 My Love Is Gone, 09 January 14th, 10 Nick Drake, 11 A Hat.

Duración: unos 35 minutos.



03 mayo 2011

Dos mujeres en Praga



Hace un tiempo leí, no recuerdo dónde, que un porcentaje considerable de las novelas españolas contemporáneas tenían como ingrediente principal la muerte de alguien o estaban ambientadas en la Guerra Civil. Esta novela de Juan José Millás pertenece al tanto por ciento restante.

“Una mañana te levantas y te das cuenta de que ya es tarde para todo”, leemos en una de sus páginas. La narración se centra en los personajes de Luz Acaso y Álvaro Abril. Álvaro da o imparte cursos en un taller de escritura que ahora ofrece un nuevo servicio: la escritura de biografías por encargo. La enigmática Luz contrata sus servicios para que Álvaro escriba su biografía, una biografía que, como la de todos nosotros, comprenderemos luego, está llena de verdades y mentiras, de lo que fuimos pero también de lo que sólo nos atrevimos a imaginar y acabó por no ocurrir. A la salida del taller, Luz conoce a María José, que lleva un parche en el ojo derecho porque quiere escribir una novela “zurda”, y para ello tendrá primero que comprobar cómo se ve el mundo desde esa perspectiva.

El narrador cuenta la historia en primera persona, aunque eso se descubre andando las páginas, al principio parece que todo esté narrado en tercera. Este cuarto personaje, el narrador, se está documentando para escribir un libro sobre la adopción. Como conoce a Álvaro Abril, su historia se va enlazando con la de Álvaro y Luz.

La novela está escrita en un estilo sencillo, coloquial, con una cercanía a la oralidad muy trabajada. En Dos mujeres en Praga Millás viene a mostrarnos que nuestras vidas constituyen una amalgama constituida por realidad y ficción, nos avisa de la importancia que tienen las cosas que imaginamos y no llegaron a ser. Esa vida no vivida tiene casi tanto peso como la real:

“Pensé entonces que cada uno de nosotros lleva dentro un “lo que no”, es decir, algo que no le ha sucedido y que sin embargo tiene más peso en su vida que “lo que sí”, que lo que le ha ocurrido. (…) Muchas de las madres que habían entregado a sus bebés a una madre falsa habían tenido después una vida feliz (…) pero el hijo más importante de todos era “el que no”. Todo el mundo tiene una herida por la que supura un “lo que no”, que ningún “lo que sí”, por extraordinario que sea, logra suturar.”

Millás consigue tejer historias cotidianas capaces de atrapar al lector. El tema de la paternidad está muy presente en la novela, así como la mezcla entre realidad y ficción. Me llamó la atención una frase: “No le parecía creíble en la ficción, y sin embargo le acababa de suceder en la realidad”. Y es que a veces, no sé si a vosotros os ha pasado, oímos o leemos una noticia o nos ocurre algo tan sorprendente que, de ser inventado, nadie creería. Por lo demás, Dos mujeres en Praga mereció el Premio Primavera de Novela el año 2002.

02 mayo 2011

Justicia

A veces uno piensa, atendiendo a la vehemencia con que lo hacen, que quienes piden que se haga justicia, parecen en el fondo estar pidiendo algo no muy diferente a la venganza. Quizá no sea así, pero ciertamente lo parece.

Abanderando la paz con metralletas.

28 abril 2011

Of Monsters and Men-Little Talks


“Los islandeses no dejan de sorprender por la diversidad de sonidos que predominan en su escena musical. El nuevo grupo de la cosecha es un cuarteto que practica un folk lleno de color. Se hacen llamar Of Monsters and Men y empiezan a llamar la atención tras ganar el Músiktilraunir, una especie de batalla de bandas celebrada en su país natal.
Si te gusta ese folk moderno y alegre a la Edward Shape & Magnetic Zeros, esto te va a gustar. Eso sí, habrá que esperar porque de momento no tienen programado su debut discográfico. Tranquilos, ya fueron fichados por una discográfica y llevan en el estudio desde hace unas semanas.” Fuente: Radio 3.


Más canciones del grupo aquí.

25 abril 2011

Franny y Zooey


Salinger, junto a Rulfo y Juan de la Cruz, es uno de esos autores con una obra tan admirada como escasa. Si no me equivoco, son sólo cinco los libros que conforman la totalidad de su producción: El guardián entre el centeno, Franny y Zooey, Nueve cuentos, Seymour: una introducción y Levantad, carpinteros, la viga del tejado. Desde que hace unos años leí El guardián… no había vuelto a asomarme a un libro de este longevo autor estadounidense, fallecido el año pasado a los 91 años, pero, tras disfrutar con Franny y Zooey, he tomado la firme de decisión de leer toda su obra.

Sin ser un thriller frenético ni contar nada extraordinario, Franny y Zooey (1955) me ha atrapado desde el inicio. Se nos muestra a algunos miembros de la familia Glass, que residen en un edificio de Manhattan: Franny, de veinte años, es la hija menor de los Glass, mientras que Zooey, de veinticinco, es el segundo del total de siete hermanos que componen la familia.

El relato se estructura en dos partes. Como puede adivinarse por el título, una corresponde a Franny y otra a Zooey. Hay que decir que Franny aparece también en la parte de Zooey, es ella quien adquiere mayor protagonismo. El segundo relato complementa al primero y completa su sentido. La primera parte nos sitúa en un ambiente universitario, y gira en torno a una conversación entre Franny y su novio durante una comida. El diálogo resulta muy natural, suena sincero, rico en matices y muestra a unos personajes complejos, creíbles. Franny se muestra insatisfecha, desencantada, y critica la artificialidad del ambiente académico en el que se mueve. Entre otras cosas, dice estar “harta de ego”, “harta de pedantes y engreídos”. Últimamente está rara, parece al borde del derrumbamiento íntimo. Pasa por una pequeña crisis, una crisis con la que también tiene que ver un libro, El peregrino ruso, que Franny dice haber sacado de la biblioteca. Se siente fascinada por el aire espiritual, y hasta místico, que desprende el libro. Salinger se muestra aquí buen conocedor de conceptos propios de la espiritualidad oriental.

Zooey intentará con sus palabras ayudar a Franny en esa crisis por la que pasa. La novela avanza de una forma muy fluida, como un soplo de aire. Encontramos una trama sencilla, con mucho diálogo y poca acción, casi como si de escenas teatrales se tratase.

Me parece un libro que quizá no guste a todos (puede no colmar las expectativas de algunos, dar impresión de ligereza), pero si uno simpatiza un poco con la pequeña de los Glass la lectura corre el riesgo de convertirse en una delicia. Nos tocará o no la fibra dependiendo del tipo de lector que seamos. Esto es casi como no decir nada, pero es así. A mí me ha gustado, eso también lo digo. Y me ha quedado claro que hay Salinger más allá de El guardián entre el centeno, así que lo seguiré leyendo.

18 abril 2011

La aurora


La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.
La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.
La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.
Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraíso ni amores deshojados:
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.
La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

Federico García Lorca, Poeta en Nueva York.


Propuesta de comentario

"La aurora" es uno de los poemas más emblemáticos de Poeta en Nueva York, un libro en el que Lorca recibe la influencia del surrealismo. El autor se desplaza a Nueva York en 1929 (el año de la gran crisis, del crack de Wall Street, de los suicidios). Procedente de una pequeña ciudad, como era Granada por entonces, Lorca se siente admirado por las edificaciones de la gran urbe (Harlem le impresionó, en especial el jazz), pero al mismo tiempo va a criticar el materialismo, el sistema económico capitalista, la esclavitud del hombre en esa ciudad, la explotación, el racismo. En Los dueños del vacío, Luis García Montero escribe que Poeta en Nueva York “envenena por dentro todos los símbolos de la esperanza”. Es lo que observamos en este poema, una descripción del amanecer neoyorquino que no se presenta como algo hermoso: ese crepúsculo matutino ya está infectado en su centro. En el poema el autor expresa mediante esa descripción su horror ante la crueldad y asfixia de un modo de vida que anula al ser humano, expresa el desconcierto existencial, el desarraigo de los habitantes de la ciudad cuando comienza el día. No hay división en estrofas, pero se pueden diferenciar distintas partes. Los versos 1-8 son como dos estrofas encabezadas por “la aurora” que describen ese amanecer. En el verso 9 se introduce ya a los habitantes de la ciudad, que protagonizan el resto de versos, excepto el 17-18. Escribe García Montero que “la vertiginosa corriente de imágenes nos provoca un sentimiento negativo desolado”. El poema nos contagia un sentimiento: si analizamos el léxico (cieno, huracán, negras, podridas, gime, angustia, nadie, furiosos, taladran, devoran, abandonados…) y las partículas (sin, des, ni, in), que suelen negar conceptos de connotaciones positivas, observamos que todo va en una misma dirección. Los símbolos de la esperanza aparecen destruidos. Esas columnas de cieno aluden a la arquitectura de la ciudad, a sus rascacielos. Las palomas (símbolo de la paz, el Espíritu Santo en la religión cristiana) forman aquí un huracán destructor y son de color negro, quizá por el humo. El agua, elemento purificador, está podrida, estancada. Aquí no es símbolo de la vida sino todo lo contrario. A continuación se personifica a la aurora, que “gime” buscando “nardos”, un elemento natural. Esa búsqueda se sospecha infructuosa en una ciudad que vive de espaldas a lo natural. Cuando leemos “nadie la recibe en su boca”, puede que se esté aludiendo, aunque hay distintas interpretaciones, a la hostia consagrada, que tiene la misma forma circular de ese sol que sale. Y, como nadie la recibe, allí no hay esperanza, no hay paraíso, se trata de un auténtico un infierno. Los niños, que representan la esperanza en el futuro, tienen el corazón taladrado, son devorados por el mercantilismo, por esas monedas que parecen abejas metálicas. Más adelante se habla del “cieno de números y leyes”. En relación con esto, en otro poema del libro leemos que “debajo de las multiplicaciones / hay una gota de sangre de pato” (de nuevo la lucha entre lo natural y lo artificial, la civilización que aniquila la naturaleza). El autor retrata un mundo en el que el trabajo no permite recoger los frutos. La luz, otro símbolo positivo, (el triunfo de la Razón en el XVIII, el siglo de las luces) aparece aquí sepultada, y la ciencia ha perdido sus raíces. “No se niega la ciencia, sino la que carece de raíces” (García-Posada). La ciencia ha perdido su enlace con la naturaleza y ha destruido la armonía natural del hombre con el mundo. Se señala a un culpable de esta degradación: el dinero, el mercantilismo desaforado. Y finalmente está esa imagen demoledora de la gente caminando insomne (una ciudad sin sueño y sin sueños), alienada, “como recién salidos de un naufragio de sangre”. Se trata como hemos visto de un poema muy visual, una denuncia del lado oscuro del capitalismo y el mundo industrial, del progreso científico que olvida el progreso humano.

14 abril 2011

Desaforado


-No es necesario, ni siquiera conveniente, que respetes a todos, pero sí que lo aparentes.

-Di la verdad como si mintieras y nadie dudará de tus mentiras.

-No vayas a todos los sitios que podrías ir, ni aceptes todas las invitaciones que recibas. Piensa que el omnipresente está siempre a un paso del olvido. Porque has de tener siempre presente que en la cosa social se impone sobre el que siembra de continuo el que domina con precisión el arte del barbecho.

-El que a buen árbol se arrima debe tener cuidado con los vertidos de los pájaros que anidan en sus ramas.

-Un buen regalador debe (…) elegir objetos que, no ofendiendo el gusto propio, satisfagan el del destinatario, que constituye su esfuerzo principal. Y si no fuera esto posible, por ser ambos de gustos contrapuestos, deberá plegarse al del regalando, que prevalece siempre salvo cuando la incompatibilidad es de tal grado que es preferible no regalar nada y cambiar de amigo.

-Si ya has visto que te han visto, no mires si te miran.

-Nunca es el silencio la mejor respuesta, porque los que están en contra creerán que otorgas y los que están a favor desconfiarán de tu tibieza. Sólo es elocuente el silencio en el desprecio, porque, como dice Plutarco, responder a todos es rasgo de servilismo y falta de dignidad.
-La peor crítica: recela siempre de los que sólo dicen de tu libro que está bien escrito.

-La buena educación es un catálogo de pautas para no resultar desagradable; una educación completa incluye, además, saber serlo en el momento oportuno.

-Sólo debes escribir como hablas si hablas bien. De lo contrario, ni hables ni escribas.

-Si de ordinario tienes el gesto torcido, exíliate en Pisa.

-Cuando vayas a expresar una opinión extrema deja siempre la puerta abierta a una interpretación en broma.

-Despégate de los que confunden la lucidez con el lucimiento.

-Hay en las personas bondadosas arrebatos súbitos y poco frecuentes de cólera, malicia o mezquindad que, quizá por su rareza, no son nunca perdonados. Sin embargo, los destellos de piedad en los criminales, el chispazo oportunista e inconsciente del mediocre, los redimen en la opinión ajena de todo el mal que hayan causado.

-Qué pena sería, tras haber leído todos los libros, darse cuenta de que la carne no era tan triste. [En alusión al conocido verso de Mallarmé: “la carne es triste, ¡ay!, y yo he leído ya todos los libros.”].

-Creía Nietzsche que si la vida humana fuese más larga el número de individuos maduros sería mayor. El tiempo lo ha desmentido porque el aumento de la esperanza de vida se ha hecho, en la mayoría de los casos, mediante el incremento de las etapas de la infancia y la senilidad.

-No quiso hacer nada que pudiera ser malinterpretado: no hizo nada.

-Porque suele decirse, de un modo un tanto superficial, que una prueba de la veracidad de la fe cristiana es que ha sobrevivido pese a los desmanes y los crímenes de la Iglesia, pero, por un razonamiento similar también podría decirse que ha sobrevivido gracias a ellos.

-El que trabaja en ayuda de los oprimidos en lugar de luchar contra la opresión tal vez sólo busque conservar su empleo.


-Snob: no digas que conoces a quien no te reconoce.

-Te pierden las formas, no porque tu fondo sea bueno, sino porque con mejores formas, podrías ocultarlo más fácilmente.


Juan Varo Zafra, Desaforado (Alhulia, 2002).