“Una mañana te levantas y te das cuenta de que ya es tarde para todo”, leemos en una de sus páginas. La narración se centra en los personajes de Luz Acaso y Álvaro Abril. Álvaro da o imparte cursos en un taller de escritura que ahora ofrece un nuevo servicio: la escritura de biografías por encargo. La enigmática Luz contrata sus servicios para que Álvaro escriba su biografía, una biografía que, como la de todos nosotros, comprenderemos luego, está llena de verdades y mentiras, de lo que fuimos pero también de lo que sólo nos atrevimos a imaginar y acabó por no ocurrir. A la salida del taller, Luz conoce a María José, que lleva un parche en el ojo derecho porque quiere escribir una novela “zurda”, y para ello tendrá primero que comprobar cómo se ve el mundo desde esa perspectiva.
El narrador cuenta la historia en primera persona, aunque eso se descubre andando las páginas, al principio parece que todo esté narrado en tercera. Este cuarto personaje, el narrador, se está documentando para escribir un libro sobre la adopción. Como conoce a Álvaro Abril, su historia se va enlazando con la de Álvaro y Luz.
La novela está escrita en un estilo sencillo, coloquial, con una cercanía a la oralidad muy trabajada. En Dos mujeres en Praga Millás viene a mostrarnos que nuestras vidas constituyen una amalgama constituida por realidad y ficción, nos avisa de la importancia que tienen las cosas que imaginamos y no llegaron a ser. Esa vida no vivida tiene casi tanto peso como la real:
“Pensé entonces que cada uno de nosotros lleva dentro un “lo que no”, es decir, algo que no le ha sucedido y que sin embargo tiene más peso en su vida que “lo que sí”, que lo que le ha ocurrido. (…) Muchas de las madres que habían entregado a sus bebés a una madre falsa habían tenido después una vida feliz (…) pero el hijo más importante de todos era “el que no”. Todo el mundo tiene una herida por la que supura un “lo que no”, que ningún “lo que sí”, por extraordinario que sea, logra suturar.”
Millás consigue tejer historias cotidianas capaces de atrapar al lector. El tema de la paternidad está muy presente en la novela, así como la mezcla entre realidad y ficción. Me llamó la atención una frase: “No le parecía creíble en la ficción, y sin embargo le acababa de suceder en la realidad”. Y es que a veces, no sé si a vosotros os ha pasado, oímos o leemos una noticia o nos ocurre algo tan sorprendente que, de ser inventado, nadie creería. Por lo demás, Dos mujeres en Praga mereció el Premio Primavera de Novela el año 2002.






