Aviso: este Nick Carter no es el de los Backstreet Boys,
sino un detective famoso con sombrero, diminuto y esquizofrénico ayudante y
secretaria ninfómana. Nick Carter protagoniza una historia de tintes paródicos tan
alocada y disparatada como la frase que lleva por título. Ignacio Echevarría
habla refiriéndose al libro de “una mezcla de ficción pulp, tira cómica y delirio onírico, con
algunos delicados toques kafkianos”.
Yo sólo digo: qué bien se lo ha tenido que pasar Levrero
escribiendo esto. Estamos de acuerdo en que seguramente no es su mejor libro,
pero consigue lo que se propone y crea un mundo imaginativo y delirante,
onírico por momentos, en el que, por ejemplo, los espejos no reflejan la
imagen de Nick Carter sino que son como un mundo paralelo o trastienda mental donde
tienen lugar cosas ajenas a su voluntad.
Nick Carter... (escrito en 1973) es un libro ágil y diferente, atrevido
(no sé si decir que Levrero le saca la lengua a las reglas de la verosimilitud) y lleno
de acción, que uno encuentra emparentado, salvando las distancias, con el
Rafael Reig de Sangre a borbotones o el César Aira de El congreso de literatura.
En sus páginas encontramos casos de detectives, un lord inglés, villanos
de cómic, una muñeca hinchable, innumerables extravagancias y un narrador que
salta de la primera a la tercera persona según le dé.
Nick Carter es un personaje de ficción que cobró vida allá por 1886. Esta portada es de una publicación del estilo de las revistas pulp de 1933. Se vendía a diez centavos. Posteriormente ha sido objeto de distintas novelas, cómics, radioteatro y una trilogía cinematográfica. Una de las películas fue dirigida por Jacques Tourneur en 1939.











