12 diciembre 2012

Nick Carter se divierte mientras el lector es asesinado y yo agonizo



Aviso: este Nick Carter no es el de los Backstreet Boys, sino un detective famoso con sombrero, diminuto y esquizofrénico ayudante y secretaria ninfómana. Nick Carter protagoniza una historia de tintes paródicos tan alocada y disparatada como la frase que lleva por título. Ignacio Echevarría habla refiriéndose al libro de “una mezcla de ficción pulp, tira cómica y delirio onírico, con algunos delicados toques kafkianos”.

Yo sólo digo: qué bien se lo ha tenido que pasar Levrero escribiendo esto. Estamos de acuerdo en que seguramente no es su mejor libro, pero consigue lo que se propone y crea un mundo imaginativo y delirante, onírico por momentos, en el que, por ejemplo, los espejos no reflejan la imagen de Nick Carter sino que son como un mundo paralelo o trastienda mental donde tienen lugar cosas ajenas a su voluntad. 

Nick Carter... (escrito en 1973) es un libro ágil y diferente, atrevido (no sé si decir que Levrero le saca la lengua a las reglas de la verosimilitud) y lleno de acción, que uno encuentra emparentado, salvando las distancias, con el Rafael Reig de Sangre a borbotones o el César Aira de El congreso de literatura. En sus páginas encontramos casos de detectives, un lord inglés, villanos de cómic, una muñeca hinchable, innumerables extravagancias y un narrador que salta de la primera a la tercera persona según le dé.


Nick Carter es un personaje de ficción que cobró vida allá por 1886. Esta portada es de una publicación del estilo de las revistas pulp de 1933. Se vendía a diez centavos. Posteriormente ha sido objeto de distintas novelas, cómics, radioteatro y una trilogía cinematográfica. Una de las películas fue dirigida por Jacques Tourneur en 1939.

11 diciembre 2012

Portland Cello Project - Thousand words


Título del álbum: Thousand words.
Artista: The Portland Cello Project.
Año: 2010.
País: Estados Unidos.
Género: Clásica / Indie.
Títulos del álbum: 01 Denmark, 02 Halo, 03 Broken Crowns, 04 Take 5, 05 Taking a Fall, 06 1516, 07 The Dream: Transformation, Death and Birth, 08 The Dream: Midday Light, She Travels Effortlessly, 09 The Dream: Into the Twilight, 10 Hard (feat. Adam Matta), 11 Elegie. 
Duración: unos 46 minutos.



08 diciembre 2012

El papel de mi familia en la revolución mundial




El papel de mi familia en la revolución mundial nos acerca, desde la perspectiva de un niño, a la vida de una familia balcánica en un período histórico revuelto. Conocemos, a lo largo de las páginas, a un padre alcohólico que raros días permanece sobrio, unas tías fascinadas por las jóvenes estrellas del celuloide, un tío mujeriego y una madre harta de todos. Y el abuelo, claro, cuya visión de la historia queda reflejada en estas palabras: 

“A lo largo de la historia sólo existen matanzas, rapiña de oro y nada más.” 

Componen entre todos un elenco de personajes estrambótico y variopinto en torno al que orbitan historias a menudo terribles propias de tiempos de guerra. Por momentos el autor acumula escenas entre disparatadas y delirantes, entre horribles y divertidas. Se trata de un collage que puede asfixiar un poco, pero después la narración cobra otros vuelos. La novela fue publicada en su país de origen en 1969. En la contraportada de la edición de Minúscula, que la publicó en castellano en 2009, se habla de una edición artesanal que pronto se convirtió en libro de culto. Se trata de un relato, en todo caso, alejado de cualquier tipo de sensiblería. Segundo autor balcánico que descubro gracias a esta editorial si tenemos en cuenta la gran sorpresa de Svetislav Basara.

Fragmento:

"Mamá trajo una gallina que armó un gran escándalo y soltó plumas por toda la casa. Durante un tiempo yo arrastré la gallina con una cuerda, y luego mamá la cogió de un ala y le cortó la cabeza en la taza del retrete. Tiró de la cadena; la gallina sin cabeza temblaba en un rincón y manchó de sangre las zapatillas de mi madre. Fue horrible, pero divertido."

05 diciembre 2012

Garaje


Yabadabadú: ahora puedo ver el canal TCM. El otro día pusieron esta película de la que no había oído hablar, Garaje (2007). Y me llegó. Es intimista, humana y tiene buena fotografía. Gira en torno a un personaje solitario y cuasi marginal que trabaja en una desolada gasolinera del medio rural irlandés. Lleva el sello del cine independiente. La única pega el final, no me gustó el mensaje pesimista que intentaban meterme en vena. Aparte de eso, me recordó un poco a Vías cruzadas (The Station Agent). Dejo el tráiler (en inglés, eso sí).




26 noviembre 2012

La muerte lenta





Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca.
No arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente
quien hace de la televisión su gurú.

Muere lentamente
quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente
quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.

Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.

Muere lentamente,
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce
o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos
una espléndida felicidad.


Martha Medeiros, poeta brasileña.

23 noviembre 2012

El ángel Esmeralda




Si entráis a una librería podéis encontrar, aún calentito en la mesa de novedades, el último libro de Don DeLillo, que en mi caso he recibido por cortesía de PriceMinister dentro de su promoción para blogueros sobre los mejores libros del año.

Al igual que el libro de Salinger que estoy leyendo ahora, El ángel Esmeralda contiene nueve cuentos. Creo que decía Hipólito G. Navarro, escritor y cómo no defensor del relato corto, que así como hay autores que parecen escribir algún que otro relato entre novela y novela, digamos para descansar, algo que puede parecer poco considerado con el género del cuento, él lo que hacía en cambio era escribir, entre libro y libro de relatos, alguna que otra novela, porque para él lo más importante y lo más exigente eran los relatos. Quizá no lo esté explicando bien. El caso es que Don DeLillo parece de los primeros. En la contraportada leemos que este libro reúne los cuentos completos de DeLillo, así que teniendo en cuenta que son sólo nueve y que han sido escritos a lo largo de más de treinta años, no parece este el género predilecto del neoyorquino.

He de confesar que no me he sumergido demasiado bien en la lectura, no sé si por demérito del libro o por carencias personales. A ratos incluso me he aburrido. Estoy casi seguro de que no es de los mejores libros de DeLillo, aunque ya sabemos que es un hombre que escribe bien. Muy bien. Así que en cualquier momento es capaz de descolgarse con algo interesante, como a mi juicio resultan los diálogos entre dos extranjeros en Grecia durante un terremoto que encontramos en “La acróbata de marfil”, o las reflexiones de algún personaje en un relato futurista sobre la Tercera Guerra Mundial. Luego están las tramas. Si en un examen me preguntaran por los argumentos de todos los relatos del libro lo suspendería. Así de claro. Es el segundo libro que leo de DeLillo y, como Punto Omega (que ya sé que a muchos os parece grandioso), me ha dejado una sensación irregular, bien es cierto que con momentos ciertamente brillantes, ya que la escritura de este autor es de peso.

Seguiré haciendo incursiones en la obra de Don DeLillo. En el horizonte, no sé si muy lejano, libros como Ruido de fondo o Submundo.

Fragmento:
“-¿No sientes a veces un poder en tu interior -dice Vollmer-. Una especie de condición saludable extrema. Una salud arrogante. Eso es. Te sientes tan bien que empiezas a considerarte por encima de los demás. Una especie de fuerza vital. Un optimismo aplicado a tu propia persona que generas casi a costa de los demás. ¿No te sientes así a veces? (…) Seguro que hay palabra en alemán. Pero lo que quiero dejar claro es que esta sensación de poder es tan… no sé… tan delicada. Eso es. Hoy la tienes y mañana te sientes insignificante y perdido. Sale mal una cosita y te sientes perdido, te sientes débil más allá de toda medida, y derrotado, e incapaz de actuar poderosamente, por no decir con inteligencia. Todo el mundo tiene suerte, tú no la tienes, estás desamparado, triste, no sirves para nada, estás perdido.”

14 noviembre 2012

La realidad quebradiza



Juan Jacinto Muñoz Rengel (que no hace mucho publicó El asesino hipocondríaco) se encarga de la edición de esta antología de cuentos que hace unos meses vio la luz en Páginas de Espuma y que los aficionados al relato corto agradecerán. Abre el volumen (aunque me consta que algunos soléis leerlas al final) una introducción, atractiva por su planteamiento y desarrollo (“Viaje al centro de la mente de José María Merino”) tras la que encontramos los cuentos propiamente dichos, ordenados según la fecha de publicación de los libros a los que originariamente pertenecen. Cerrando el libro, encontramos una entrevista (también a cargo de Muñoz Rengel) en la que el académico José María Merino, entre otras cosas, menciona las posibilidades del cuento corto como instrumento para la animación a la lectura de los jóvenes.

Muchos de los cuentos de La realidad quebradiza (un título que celebro, me parece certero y atractivo) se adscriben al género fantástico. En “La casa de los portales” un grupo de colegiales ven su ciudad durante unas horas de una manera que no podrán olvidar nunca. En “Las palabras del mundo” un profesor universitario empieza a sufrir un extraño trastorno que le lleva a descomponer en sonidos las palabras que oye hasta el punto de ser incapaz de comprender su significado y que le suenen como el agua de un arroyo. Se trata del profesor Souto, personaje recurrente en la obra del leonés que aparece en varios de los textos de esta antología. “El viajero perdido”, uno de mis preferidos, nos recuerda que debemos tener cuidado con lo que imaginamos porque podría hacerse realidad. “El viaje inexplicable” nos sitúa en un tiempo futuro en el que los libros han desaparecido y es todo un elogio de la lectura. La mayoría de los cuentos son de extensión media, si bien encontramos un apartado de minicuentos en el que aparecen dieciocho microtextos (nanocuentos, creo que los llama Merino, y proliferan en su anterior libro La glorieta de los fugitivos).

Desde luego hay relatos mejores y otros no tan buenos para mi gusto, pero en general el libro da muestras de imaginación, de la fragilidad de lo real y la fantasía que se cuela entre los intersticios de lo cotidiano. La prosa es ágil y cuidada. Supongo que es fácil decirlo a toro pasado, pero se percibe que el autor ha escrito literatura juvenil. El terreno onírico también está presente a lo largo del libro.

La realidad quebradiza constituye el segundo volumen de la colección “Vivir del cuento”, iniciada con El pez volador de Hipólito G. Navarro, autor cortazariano que desde aquí no desperdiciamos la ocasión de recomendar.   

11 noviembre 2012

Anna Ternheim - Somebody outside


Título del álbum: Somebody outside.
Artista: Anna Ternheim.
Nacionalidad: Suecia.
Año: 2004.
Género: Acústica / Indie / Rock
Títulos del álbum: 01 To be gone, 02 Better be, 03 I'll follow you tonight, 04 Bring down like I, 05 I say no, 06 A french love, 07 A voice to calm you down, 08 Somebody outside, 09 My secret, 10 Shoreline.
Duración: unos 39 minutos.






03 noviembre 2012

Tres rosas amarillas




Decir que Carver es un maestro del relato corto no es ninguna novedad, pero tampoco está de más recordarlo. Su muerte prematura a los cincuenta años, a causa de un cáncer de pulmón, deja su producción en un número de libros muy inferior al que nos habría gustado leer. Se dijo que era el escritor que América no se podía permitir perder. A pesar de su relativamente escasa producción (cuatro libros de relatos publicados en vida, además de Si me necesitas, llámame, que vio la luz de forma póstuma), se le considera uno de los grandes del siglo XX y se le llega a comparar con Chéjov.

Tres rosas amarillas, aparecido en 1988, fue su último libro de relatos publicado en vida. Diez años después, consolidada de forma sobrada la fama de Carver, surge la polémica acerca de las correcciones que su editor, Gordon Lish, hizo de los dos primeros libros de Carver. A raíz de estudios de gente como Alessandro Baricco (véase su artículo “El hombre que reescribía a Carver”), que tuvo oportunidad de acceder a los textos originales del autor, sabemos que Lish aplicaba una gélida tijera a los relatos, reduciéndolos en extensión y cambiando numerosos finales e incluso algún título. Su segundo libro, por ejemplo, pasó de llamarse Principiantes a De qué hablamos cuando hablamos de amor. Anagrama publicó precisamente hace unos años el libro tal y como lo concibió Carver, con su título original.

Como sabéis los asiduos del autor, se incluye a Carver en la nómina de autores del realismo sucio. Suelen habitar sus historias alcohólicos, divorciados, desempleados a la deriva, matrimonios en crisis. Es lo que encontramos en Tres rosas amarillas, donde Carver vuelve a dar muestras de su grandeza. El séptimo y último relato de la colección, que da título al libro, es el único que se sale de lo normal, ya que retrata los últimos días de Ánton Chéjov. En los otros seis encontramos historias de parejas, madres quejosas, alcohólicos rehabilitados que se despiertan y se fuman un cigarrillo de madrugada mirando el vacío… Como Bolaño (otro que murió también con cincuenta años), Carver es sentimental. En sus relatos la gente se abraza, se coge de la mano, rompe a llorar. Sus personajes nos resultan extrañamente reales, de carne y hueso. El de Carver parece un mundo cercano y auténtico, como el aire que respiramos. “Redención” es otra de las palabras clave. Llevaba unos años sin leer nada suyo y el reencuentro ha sido una delicia. No cabe duda de que es de esos autores que tienen un sello propio.

Valoración: 5/5.