21 febrero 2011

André Kertész












Aprovecho la entrada para hacerme eco de una noticia relacionada también con el mundo de la fotografía. World Press Photo, organización independiente sin ánimo de lucro, ha concedido otra vez este año los premios que otorga a las mejores fotografías del año en categorías como naturaleza, deportes, noticias, retratos, vida cotidiana... Hay algunas realmente buenas. La galería completa de ganadores puede verse pinchando aquí.

19 febrero 2011

La tía Tula


Uno empieza a leer la introducción a la edición de El País de La tía Tula (1921) de Unamuno con la confianza de que nos informarán sobre algunas generalidades acerca del autor y su obra y de pronto, ¡zas!, en el primer párrafo nos cuentan toda la trama. Empezamos bien…

Como cuentan en la introducción, la historia es muy sencilla: Rosa, la hermana de la tía Tula, se casa con Ramiro. Tienen tres hijos y finalmente Rosa fallece. La tía Tula le promete antes de morir que a sus hijos no les faltará madre. Se sacrifica al límite y cuida de ellos de forma impecable, como la gran madre que es a pesar de no querer casarse con ningún hombre.

Bien. Sabemos que Tula es muy amorosa, muy maternal, muy santa y tal, pero la historia es en mi opinión un poco simple o al menos no tiene casi nada que a mí me interese, su argumento me parece propio de un culebrón de sobremesa, o ni eso: se centra casi exclusivamente en matrimonios y cría de los hijos. La concepción que Tula tiene del matrimonio es católica y tradicional, por emplear dos adjetivos neutros: “el matrimonio se instituyó para casar, dar gracia a los casados y que críen hijos para el cielo”, dice. Para bien o para mal, esas son las coordenadas ideológicas en las que se mueven los personajes, que al lector actual le resultarán más o menos caducas. Por lo demás, es un libro que se lee rápido: corto, de capítulos breves y estilo ágil (narración nada alambicada y mucho diálogo).

Siendo un poco simplistas, los personajes del libro se dividen entre los que mueren, los que se casan y los que nacen. Poco más conocemos de ellos, creo que ni siquiera se dice en qué trabaja Ramiro. La verdad es que no me han interesado mucho las vidas de los personajes de este libro. Para quienes estén interesados, existe también una película de 1964 con el mismo título y por lo que he visto buenas críticas.

Miguel de Unamuno escribió Niebla y, sólo por esa novela (o nivola), ya me merece un gran respeto. Pero la verdad es que no soy tan incondicional suyo como para no reconocer que La tía Tula no me parece un gran libro.

16 febrero 2011

Avi buffalo

Título: Avi Buffalo
Artista: Avi Buffalo
Año de publicación: 2010
País: Estados Unidos
Género: Indie Pop.
Títulos del disco: 01 Truth Sets In, 02 What's in it for, 03 Coaxed , 04 Five Little Sluts, 05 Jessica, 06 Summer Cum, 07 One Last, 08 Can't I Know, 09 Remember Last Time, 10 Where's Your Dirty Mind
Duración: unos 45 minutos.




11 febrero 2011

Libros nuevos IV

Palabras, palabras, palabras. Enseño por aquí, con algo de retraso, lo que vino con la resaca de las Navidades, la llegada de los Reyes Magos, cumpleaños y demás. Nunca me habían regalado tantos libros.



-Jakob von Gunten, de Robert Walser. Tenía ganas de conocer por fin al autor.
-Doctor Pasavento, de Enrique Vila-Matas. Sigo con mi admirado Vila-Matas.
-Un hombre que duerme, de Georges Perec.




-Nocilla Lab, de Agustín Fernández Mallo. Tercer volumen del Proyecto Nocilla, compuesto por Nocilla Dream, Nocilla Experience y Nocilla Lab. Me falta el segundo, por cierto.
-1984, de George Orwell. ¡Gracias, Laura!
-Corre, conejo, de John Updike. Un libro que hacía tiempo que quería leer.
-La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa.
-El extranjero, de Albert Camus.



-Franny y Zooey, de J. D. Salinger. Sigo con Salinger, del que sólo había leído El guardián entre el centeno.

-Helada, de Thomas Bernhard. No será la última que lea de Bernhard (esperemos).

-El cielo protector, de Paul Bowles. Me estreno con el autor con su novela más conocida.

Y como colofón:


-Maus, de Art Spiegelman. Una novela gráfica que viene avalada por el Pulitzer, buenas críticas y opiniones excelentes de los lectores.

07 febrero 2011

Este libro te salvará la vida



Lo primero que llama la atención de esta novela es su título. A pesar de la promesa que encierra, no se trata de un libro de autoayuda. Podemos pensar que juega, con intención paródica, con el tipo de promesa que suelen lanzar estos libros, que se trata de una sátira de los libros de autoayuda y la era new age. Luego veremos hasta qué punto es esto cierto.

Richard Novak, su protagonista, sufre una crisis personal. A sus cincuenta y cinco años vive solo, está divorciado y le cuesta comunicarse con su hijo. Sin embargo, parece tener grandes comodidades: una buena casa, entrenadora personal, ama de llaves, dietista, masajista, decorador… Y ante todo dinero, dinero como para no tener que preocuparse por el dinero.

Él mismo explica así su día a día: “Madrugo. Corro en la cinta, la entrenadora viene a casa, la dietista un par de veces a la semana, quizá un masaje. Procuro llevar una vida sana. Leo cuatro periódicos. Nunca salgo.” En conclusión: “se había vuelto estúpidamente independiente: no necesitaba ni conocía a nadie, no formaba parte de la vida de nadie.” Esta es la situación de partida. Pero su modo de vida se ve alterado por un hecho que al principio parece carecer de importancia: aparece una hondonada en su jardín, un hoyo que va creciendo y amenaza con engullir su casa. Ese será uno de los motores de la novela, que narra el cambio en la vida de Richard, pues a lo largo de sus casi cuatrocientas páginas entablará relación con, entre otros, un vendedor de donuts, un ama de casa deprimida o un actor famoso que tiene por vecino en Los Ángeles. El acercamiento a estas personas le hará salir de su retiro.

No recuerdo quién (creo que Muñoz Molina) comentaba en una entrevista acerca de los pocos diálogos que había en las novelas que actualmente se publican, y contaba que en su opinión era lo más difícil. Es cuanto menos curioso el caso de A. M. Homes, pues parece obvio que se siente muy cómoda escribiéndolos, ya que construye la novela a base de escenas con mucho diálogo, en detrimento de narración y descripciones. La verdad es que no suenan nada forzados, pero me parece que a menudo aportan poco. El libro acumula una escena dialogada tras otra, sin narrar ni resumir casi nada. Parece que el narrador llegue a replegarse y quede en segundo plano ante el peso de los diálogos, y se limita a anotar de forma escueta las acciones, casi como si se tratase de acotaciones teatrales, de forma muy seca. Esto no está mal en un cuento (guardo buen recuerdo de los de Cosas que debes saber) pero a lo largo de toda una novela puede hacerse muy monótono.

Tampoco tiene la autora grandes hallazgos expresivos. Escribe: “le duelen los hombros, la cabeza, las piernas; un dolor que duele mucho”. Igual me estoy poniendo quisquilloso, pero me parece una forma poco afortunada de expresarlo para alguien que trabaja con palabras, algo gris, facilón. El libro tiene también toques de humor, pero no llegan a ser momentos demasiado efectivos. Además, el protagonista no me pareció un personaje especialmente interesante, y las situaciones en las que se ve envuelto tampoco me parecen memorables, así que el libro en general me ha dejado escaso poso y creo que pronto lo olvidaré. Tiene poca chicha o al menos yo no he sabido encontrársela.

Por momentos el libro parece una fina sátira de algunos “vicios” de la contemporaneidad, como la obsesión por la salud (un ejemplo: Richard dice que ha tomado café y en casa creo que la dietista se echa las manos a la cabeza, recriminándole que debía haber tomado leche de soja y, en otro momento, dos personajes se están inyectando vitaminas, y dicen que es lo mejor después del sexo) o las nuevas formas de espiritualidad propias de la era new age, pero, al contrario de lo que presagian libros anteriores de la autora, Homes no se muestra en esta ocasión tan demoledora: modera su acidez e introduce notables dosis de positividad. Así, los críticos han coincidido en ver en Este libro te salvará la vida su novela más optimista.

31 enero 2011

Las partículas elementales


Este libro creó polémica cuando se publicó hace unos años en Francia. Y catapultó a su autor, Michel Houellebecq, al estrellato. Houellebecq es de esos autores de los que se puede decir que no dejan indiferente a nadie. Denostado como misógino, racista y pornógrafo, o ensalzado al lugar de mejor escritor francés vivo (así lo considera Fernando Arrabal), es tan fácil demonizarlo como entronizarlo. En estos tiempos de lo políticamente correcto, resulta un autor interesante, en tanto que hace reflexionar sobre cosas esenciales. En sus libros puede llegar a cansar la tendencia a lo pornográfico, que espantará a los lectores más timoratos; sin embargo, Houellebecq se descuelga cada poco con reflexiones de peso que hacen sus libros valiosos:

“La desgracia sólo alcanza su punto más alto cuando hemos visto, lo bastante cerca, la posibilidad práctica de la felicidad”

Las partículas elementales (1998), una de sus novelas más celebradas, se centra en la vida de dos hermanastros, Michel y Bruno. Ambos han sido criados por sus abuelas y disfrutan en el presente de una relación estable, pero mientras Michel es un eminente científico para el que el sexo no es importante, Bruno cultiva una sexualidad desenfrenada y tiene todas las papeletas para caer mal al lector: es racista, misógino…

La obra es pesimista y desprende un profundo desengaño:
“El humor no nos salva; no sirve prácticamente para nada. Uno puede enfrentarse a los acontecimientos de la vida con humor durante años, a veces muchos años, y en algunos casos puede mantener una actitud humorística casi hasta el final: pero la vida siempre nos rompe el corazón. Por mucho valor, sangre fría y humor que uno acumule a lo largo de su vida, siempre acaba con el corazón destrozado. Y entonces uno deja de reírse. A fin de cuentas ya sólo quedan la soledad, el frío y el silencio. A fin de cuentas, sólo queda la muerte.”

La prosa es muy directa: Houellebecq dice sin circunloquios lo que otros expresarían dando un rodeo. Nunca cae en el eufemismo. Y va al grano. Analista de la época que le ha tocado vivir, reflexiona con frases contundentes acerca de mayo del 68 o las increíblemente acertadas predicciones de Huxley en Un mundo feliz.

Dicen los que entienden que en la obra del francés, que reside por cierto en Almería, influyen escritores como el Marqués de Sade y Louis-Ferdinand Céline, el autor del Viaje al fin de la noche.

Para los que tachan a Houellebecq de misógino (sin ánimo de defender a nadie, sólo tengo pruebas de que lo son algunos personajes de sus novelas, aunque claro, aún no he leído Plataforma) valga este fragmento:

“En la historia siempre han existido seres humanos así. Seres humanos que trabajaron toda su vida, y que trabajaron mucho, sólo por amor y entrega; que dieron literalmente su vida a los demás con un espíritu de amor y de entrega; que sin embargo no lo consideraban un sacrificio; que en realidad no concebían otro modo de vida más que el de dar su vida a los demás con un espíritu de entrega y de amor. En la práctica, estos seres humanos casi siempre han sido mujeres.”

26 enero 2011

Shutter island


Hacía bastante tiempo que no leía un best seller, y también llevaba bastante tiempo sin leer una novela negra. Shutter Island (2003) aúna estas dos características. Su autor, Dennis Lehane, os sonará seguramente por ser el autor de Mystic River, novela en la que se basaba la película homónima de Clint Eastwood (en mi opinión, una gran película).

El libro que nos ocupa también fue hace poco llevado a la gran pantalla. Lo hizo Martin Scorsese, con Leonardo DiCaprio en el papel protagonista. Y la verdad es que entiendo que haya sido adaptada, porque la forma de escribir del autor es muy cinematográfica, como por otra parte suele ocurrir en este género. Quería verla antes de escribir esta entrada, y la verdad es que me ha parecido una buena adaptación. No sé si alguien que lea estas líneas la ha visto. En ese caso, me encantaría saber si a vosotros os convenció.

La isla Shutter es el claustrofóbico ambiente en el que se desarrolla la acción del libro. Allí está ubicado el hospital Ashecliffe, una prisión de máxima seguridad para enfermos mentales peligrosos. El agente Teddy Daniels y su compañero Chuck Aule llegan a la isla en 1954, en el marco de la Guerra Fría, para investigar la desaparición de una paciente, que parece haber escapado de forma misteriosa de su celda (tiene una ventana enrejada) y superado las barreras de unos cuantos vigilantes. Esta huida misteriosa me recordó a El misterio del cuarto amarillo, de Gaston Leroux. Pero no van por ahí los tiros. Hacia el final, la acción da un golpe de efecto y el agente Daniels se descubre más solo de lo que él pudo nunca imaginar. Es difícil contar algo de ese giro final sin destripar el libro, pero en mi opinión es brillante y hace que el libro merezca la pena.

Y digo esto porque la verdad es que al principio tuve la sensación de estar leyendo una novela mediocre, durante los dos primeros tercios la novela me pareció un libro del montón. Pero luego llega el golpe de efecto, que recuerda al de la película El sexto sentido, y todo cobra sentido. En resumidas cuentas, una novela entretenida con un final que me ha entusiasmado, magnífico.

16 enero 2011

Tiempo de silencio

Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos, está considerada una de las novelas más destacadas de los años sesenta en España. Publicada en 1962, el mismo año en que Vargas Llosa se alzó con el premio Biblioteca Breve gracias a La ciudad y los perros, constituye un intento de renovar las formas de la narrativa social predominante en los cincuenta. Se dice que causó cierto desconcierto entre la crítica de la época, que no sabía muy bien dónde encasillar la obra. El crítico Gonzalo Sobejano, como tantos otros, ha destacado su importancia, señalándola como bisagra entre dos épocas. Escribe que cierra una etapa de la novela y abre otra nueva, de la que son ejemplos eminentes, entre 1966 y 1975, obras como Cinco horas con Mario, Volverás a Región de Juan Benet o La saga/fuga de J. B. de Gonzalo Torrente Ballester. En la obra se percibe la influencia de autores como Faulkner y Joyce, especialmente en la técnica del monólogo interior o corriente de conciencia, que presenta el lenguaje tal y como se sucede en los pensamientos. Un ejemplo:

“No pensar. No pensar. No pienses. No pienses en nada. Tranquilo, estoy tranquilo. No me pasa nada. Estoy tranquilo así. Me quedo así quieto. Estoy esperando. No tengo que pensar. No me pasa nada. Estoy así tranquilo, el tiempo pasa y yo estoy tranquilo porque no pienso en nada. Es cuestión de aprender a no pensar en nada, de fijar la mirada en la pared, de hacer otro dibujo con el hierrecito del zapato, un dibujo cualquiera, no tiene que ser una muchacha, puedes hacer un dibujo distinto aunque siempre hayas dibujado mal. Tienes libertad para elegir el dibujo que tú quieras porque tu libertad sigue existiendo también ahora. Eres un ser libre para dibujar cualquier dibujo o bien hacer una raya cada día que vaya pasando como han hecho otros, y cada siete días una raya más larga, porque eres libre de hacer las rayas todo lo largas que quieras y nadie te lo puede impedir…”

Tiempo de silencio es la única novela que publicó Luis Martín-Santos, psiquiatra de profesión, que también escribió Tiempo de destrucción, obra que quedó inacabada cuando el autor falleció en un accidente de tráfico.

El argumento de la novela tiene que ver con un médico que lleva a cabo investigaciones sobre el cáncer experimentando con ratones. Tiene que comprarlos en la chabola del Muecas, donde se ve involucrado en el aborto de su hija, que finalmente muere. Al médico se lo culpa de ese fallecimiento y acaba en prisión.


Algunos ambientes recuerdan a La busca de Pío Baroja. El libro tiene algunas partes áridas que pueden espantar a algunos lectores. Las primeras páginas, por ejemplo, están escritas en un lenguaje que abunda en términos científicos (escrófula, melanóforo, ésteres, lipodistrofia), así que hay que usar el diccionario y tener paciencia, porque la novela tiene partes sencillamente memorables. El lenguaje es culto, elaborado, de una gran riqueza léxica. Al mismo tiempo, sorprende la variedad de registros que maneja Martín-Santos: escribe ya en forma culta, ya coloquial, ya en lenguaje caló…

Otro mérito del libro son los diálogos. No sé si también vosotros habéis notado que algunos autores cultos tienen problemas con los diálogos, y acaban haciendo hablar a sus personajes de una forma artificial que nada tiene que ver con la oralidad. No es este el caso. Martín-Santos escribe unos diálogos con unas voces muy creíbles, y también muy buenos monólogos interiores. En el libro aparecen también algunas reflexiones interesantes, sobre Cervantes, por ejemplo. Tiempo de silencio destaca en definitiva por la variedad de ambientes que describe y la potencia de su prosa.

Se han hecho diferentes lecturas de este libro, entre las que destacan, por poner dos ejemplos, la sociológica o la psicoanalítica. Para quienes quieran profundizar en el autor, existe un libro, al parecer muy documentado, titulado Vidas y muertes de Luis Martín-Santos. Su autor es José Lázaro y fue publicado por Tusquets.

15 enero 2011